En esta oportunidad, María Paulinelli nos acerca a ¡Quiero trabajo! de María Luisa Carnelli, invitándonos a enamornanos, así como le sucedió a ella, de la autora, de sus palabras y de este libro del que nos separan casi cien años y que, sin embargo, desprende una actualidad innegable.
Cada circunstancia, cada grupo humano tiene singularidades de escritura. Distintas modalidades de pensamiento las explican pero, a su vez, subyacen en esa visión del mundo que implican y suponen. Así algunos textos hegemonizan estas particularidades…. Otros, permanecen como testimonio, resabio, explicitación de ese momento… Otros, son vanguardia en el futuro que adelantan… Pero, también puede suceder que, solitarios en su época, resultan paradigmáticas en una cronología diferente… a veces, justificado por la emergencia de concepciones similares… otras, por la búsqueda, la experimentación que implica la cultura en su devenir y sus transformaciones.
Eduvim edita en el 2018 ¡Quiero trabajo! de María Luisa Carnelli, publicado primeramente en 1933 por la Editorial Tor. Se inscribe en la colección Narradoras Argentinas. La minuciosidad de la edición me subyuga totalmente en esa compilación que resulta de las dos ediciones.
Abro el libro y a medida que avanzo en la lectura, les debo decir que me sorprende… tanto me sorprende que miro, nuevamente, la fecha de la primera edición. Siento que es todo un hallazgo… una singularidad en esa contemporaneidad, esa actualidad que se expande, atrapa, me enamora… Y entonces, decido compartir, esta experiencia única, excepcional con ustedes y… ¡allá vamos!
Resulta esclarecedor, considerar la estructura del libro. Los distintos elementos discursivos indican una cuidadosa organización que permite entender el texto en los agregados que tiene la segunda edición. Esto explica la Introducción de la académica Tania Diz: “Transgresión y revolución en María Luisa Carnelli”. Un estudio meticuloso que indaga en los paradigmas conceptuales de los primeros años del siglo XX: la idea de revolución con todas las transformaciones implícitas. Una mirada pues, desde el siglo XXI que incide en esa actualidad que tanto me sorprende. Lo demás, es transcripción de la primera edición.
Y así, continuamos la lectura. Tres fragmentos de María Luisa Carnelli puntualizan consideraciones imprescindibles. El primero, es un enunciado sobre su producción literaria –la relevancia de esta novela como un nuevo hito en su modalidad escrituraria–. El segundo reitera la significación del texto, “Es el verdadero punto de partida”. El tercero lo define como “ardiente cooperación para el seguro provecho de las generaciones que llegan”.
Seguidamente, se incluye el Prólogo (a la edición de 1933) escrito por Tristán Marof. Ahora, es la mirada de un protagonista de aquel tiempo, quien la enuncia en distintos fragmentos: “Sí, quiero trabajo, es el grito de la pequeña burguesía pauperizada y proletarizada por la terrible crisis del sistema capitalista, el cual, en sus deseos de lucro incesante, ha destruido todos los sentimientos, los más respetables lazos de familia, las relaciones sociales y lo que en un tiempo pretérito fue sagrado e intocable”. Insiste en el avance del Liberalismo y sus consecuencias para las sociedades. Luego, explicita los recursos enunciativos que posibilitan la referenciación de dichas situaciones. Finalmente, documenta la producción literaria de la autora y sus significaciones relevantes. No solo en el compromiso con la situación política y social, sino puntualizada en los enunciados sobre la mujer. Así dice: “Lo dio todo y quiere dar su vida íntegra por la emancipación de la mujer, igual que (nombra pensadoras relevantes), y otras que comprendieron el papel de la mujer en la vida, frente al mundo y a los problemas sociales de su época. María Luisa tiene pasado. He aquí su obra. ¡Infelices los hombres y mujeres que no tengan pasado!”. Una acertada estructura pues, en esa integración de esos dos momentos: comienzos del XX y comienzos del XXI. Ambos expuestos desde la mirada de contemporáneos de las dos ediciones.
Y llegamos al texto propiamente dicho. Tres partes, enunciados en fragmentos, componen el enunciado. Tres partes que se corresponden con distintos momentos de la vida de la protagonista. El inicio con la infancia adolescencia y un temprano casamiento. Un segundo momento con el fracaso matrimonial y su consecuente degradación como posible recurso de sobrevivencia. Un tercer momento centrado en la imposibilidad de trabajar. De ahí el título del texto. Lacónico. Casi siniestro en esa exclamación contundente en primera persona: ¡Quiero trabajo!
Los enunciados discurren en la profundización de los diversos aspectos que retratan la situación sociopolítica, pero, particularizado en la mujer. Esa mujer protagonista que simboliza en su experiencia a todas las mujeres y su problemática. Y la lectura me remite inexorablemente a contextualizar este –nuestro– contexto de comienzos de siglo: el abandono de los paradigmas que propiciaban la idea de revolución como objetivo; el retorno de un Liberalismo inhumano con la profundización de formas capitalistas que implican la división entre los que más tienen y los que menos tienen. Esto, unido a la crisis de la política y sus instituciones, remiten a aquellos aciagos días de la Década Infame que retrata la historia de María Luisa. De ahí, la sorpresa que sentí en esa primera lectura y que se afirmó posteriormente en las sucesivas revisiones. Los invito a realizar esas consideraciones en la lectura que realicen. ¡Sorprendente!
Pero, es en la enunciación del texto, donde esa singularidad de la escritura tiende puentes, esboza líneas entre la singularidad de aquella escritura con la escritura de estos días. Veámosla. Sabemos que los textos hoy pueden definirse como mundos posibles. Un mundo posible único con sus propias reglas de funcionamiento en esa conjunción de mundo real y mundo imaginado. De ahí, la inserción en ese posible de lo referencial con lo ficcional… dos niveles supuestamente incompatibles… hasta esta contemporaneidad que ha reemplazado la Modernidad de tantos siglos. Y entonces, me detengo en la estructura discursiva. Fragmentaria. Sin títulos. Sin referencia alguna. Momentos, historias que se escalonan y remiten a las formas virtuales de comunicación relevantes, hoy en día. Se suceden así distintas escenas que solo son como iluminaciones, momentos narrativos, diversas experiencias que desde distintas situaciones refrendan, ratifican, ejemplifican la posibilidad de atisbar la totalidad de lo real… también desde la ficción como enunciado. A su vez, esto implica una libertad en la grafía que se muestra en el diseño: uso de distintos tipos de letra como recurso –mayúsculas, cursiva–, inclusión de línea de puntos como indicación de la imposibilidad del relato, integración de collage de diarios y publicidades para contextualización… Todos recursos que unido a los espacios que separan los fragmentos, provoca una sensación de construcción permanente en la lectura. La enunciación también, se transforma en ese cambio de narradores permanente: de la primera a la tercera. De la tercera a la primera. Esto incide asimismo en la intercalación de recursos narrativos, descriptivos, diálogos, monólogos… así como inclusiones del habla popular. El lenguaje parece ser exprimido, estrujado, presionado hasta lo indecible para incidir en la denuncia de las imposibilidades de los protagonistas del relato. Un trabajo de orfebrería, podríamos decir. Fragmentos de innegable lenguaje poético, se inmiscuyen, retozan, se desplazan. Muestran como la poesía también forma parte de ese mundo. Les transcribo uno… “Plazas. En todas las plazas del mundo hay un hombre que espera. A veces el amor, a veces el sueño, a veces el olvido, a veces la venganza y a veces, también, magníficos sueños de justicia. / Tiernas palabras bajo los árboles, vastos pensamientos, esperanzas febriles. / Niños y viejos, fuertes y débiles, simples y pobres, filósofos y vagabundos, /Sentémonos también, que todo eso somos un poco, mientras ríe el sol sobre el césped y luce el bronce histórico su inconmovible petulancia. Sentémonos también, y confortémonos mutuamente”. Un trabajo de orfebrería que comprende, asimismo, la versatilidad de los enunciados y que la fragmentariedad estructural agudiza. Por eso, la multiplicidad, la variedad, la integración de situaciones diversas que logran una visión caleidoscópica que dimensiona la denuncia de un momento histórico determinado… pero que se enuncia desde las modalidades que este comienzo de siglo ha instaurado como consecuencia de las transformaciones discursivas actuales: desarrollo tecnológico, expansión de la virtualidad, nuevas formas de comunicación resultantes… De ahí mi estupor. De allí mi sorpresa.
El texto resulta de la singularidad de haber sido solitario en su formulación y publicación… allá en los comienzos del XX. Hoy, resulta paradigmático en otro inicio, un siglo diferente… pero la similitud de concepciones ideológicas materializadas en situaciones sociopolíticas y sociales… y fundamentalmente la formulación discursiva acorde a las transformaciones tecnológicas y culturales… nos permite vislumbrar esa continuidad que solo el compromiso, la perspectiva y la esperanza en un mundo más humano, puede convertirse en un texto… un texto para siempre.
Imposible no enamorarse de María Luisa Carnelli y sus palabras. Ha sido una maravillosa lectura. No dejen de hacerla.
Hasta más vernos.
María

María Paulinelli es Licenciada en Letras Modernas por la Facultad de Filosofía y Letras (FFyH) y Magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea por el Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
Profesora Adjunta de Literatura Argentina II en la FFyH, Profesora Regular Adjunta en Literatura Argentina en la Escuela de Ciencias de la Información (ECI) y Profesora Titular Plenaria en Movimientos Estéticos y Cultura Argentina de la Facultad de Ciencias de la Comunicación (FCC). Investigadora y directora de proyectos de la Secretaría de Ciencia y Tecnología (SECYT-UNC).
Autora de Relato y memoria: la dictadura militar en Córdoba (2006). Ha escrito capítulos de libros y artículos en revistas científicas. También ha compilado y coordinado volúmenes colectivos.
Primera directora de la ex Escuela de Ciencias de la Comunicación desde el retorno democrático argentino, cargo que ocupó en dos mandatos. Primera Profesora Emérita de la FCC designada por el Honorable Consejo Superior de la UNC.












Deja una respuesta