Dos de quince

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En la primera nota que publiqué en este blog, abordando el conjunto de tensiones intra- universidad que estuvieron en el origen de la creación de Eduvim en 2007-2008 con la llegada al Rectorado de la UNVM de Martín Gill y Cecilia Conci, prometí que abordaría el núcleo de tensiones que acechaban a Eduvim desde el campo externo a la Universidad, en el campo editorial. Por eso, aquí van unas líneas sobre el tema.

Debo confesar que no tenía ni la menor idea de cuáles eran esas transformaciones que estaban poniéndose en marcha al momento de plantearnos la creación de Eduvim. Sí debo decir que discutimos y coincidimos con el Rector Martín Gill una serie de puntos que se mantienen aún hoy como principios fundamentales y, sostengo, creo que permitieron a Eduvim ser lo que es hoy, 15 años después.

Aquél primer acuerdo tenía tres postulados. El primero, que la Editorial se propusiera no ser un centro de publicaciones del régimen interno de la UNVM, convirtiéndose en un proveedor de ISBN para las carreras de los docentes e investigadores. Algo que por aquellos tiempos era parte de la presión que todo académico, sobre todo de Ciencias Sociales y Humanas, sentía por publicar y notificar de un ISBN al sistema universitario. En segundo lugar, que Eduvim debía retomar la mejor tradición editorial universitaria de Argentina, no sólo publicando autores académicos sino producciones culturales. El modelo “libros para todos” de Boris Spivacow estaba, está y estará presente en el ADN del sello. Y, por último, que Eduvim debía buscar su autosustentabilidad. No porque ese fuera un parámetro del Rector sino porque ese camino era el único que garantizaría, como bien señala Pierre Bourdieu, una relativa independencia de la Editorial de las fuerzas externas e internas del campo y de la Universidad, desde donde teníamos que actuar.

Pero estos postulados no salieron de la nada. Surgieron de una serie de discusiones que tuvieron como protagonista a otros editores universitarios, entre ellos, a José Luis Volpogni de Ediciones UNL, que fue, desde un comienzo, un modelo que miramos con atención y al que visitamos en su casa, antes de que terminara 2007. Una primerísima foto de aquella visita a Santa Fe es la que ilustra esta nota, donde se pueden ver, de izquierda a derecha, a Martín Gill, por entonces Rector de la UNVM; a José Luis Volpogni, por esa época, director de Ediciones UNL, Editorial de la Universidad Nacional del Litoral; a quien suscribe, Carlos Gazzera, Director General de Eduvim; y a Luis Negretti, actual Rector de la UNVM.

Un ecosistema en cambio
El año pasado, la editorial española Trama Editorial publicó la traducción al castellano del libro de John B. Thompson, Las guerras del libro. Edición y Revolución digital. Es un análisis de las transformaciones que comenzaban a desarrollarse justo en aquellos años, en 2007-2008. Sería imposible resumir todo lo que el autor revisa en esas 574 páginas, pero quiero llamar la atención sobre algunos aspectos que son vitales para transmitirles las batallas que transitamos desde el minuto cero de nuestra creación.

En el año 2004, no sólo data la aparición de la red social con mayor impacto global, Facebook, sino que también, en diciembre de ese año, Google lanza su Proyecto para Bibliotecas, en un acuerdo con las bibliotecas universitarias de Harvard, Michigan, Stanford y Oxford, junto a la Biblioteca Pública de Nueva York para digitalizar millones de libros. El Proyecto Bibliotecas de Google tuvo 12 años de litigio y logró escanear 125 millones de libros, dando así encarnadura al “Proyecto Gutenberg”, anunciado por Michael Hart en 1971.

En 2005, una empresa revoluciona el mundo de la circulación y el almacenamiento de vídeos: YouTube. En el año 2006, la red social Twitter irrumpió en la lógica de los mensajes con su política “di lo que quieras, pero en 140 caracteres”. El 9 de enero de 2007, Apple lanza la primera generación de iPhones y todo cambiaría de allí en adelante sobre qué hacer con eso que llamamos smart phones. Y el 19 de noviembre, también de 2007, Amazon presenta la primera generación de Kindle.

Eso que hoy conocemos como entorno GAFA, Google-Amazon-Facebook-Apple,y que tanta importancia tiene en el ecosistema del libro, es la enorme ola que comenzaba a elevarse cuando en junio de 2008, nuestro sello aparecía tímidamente en la Plaza San Martín de Villa María con apenas dos de sus primeros títulos.

Pero nunca se trató solo de libros
Sin embargo, en Eduvim, estos debates y apariciones del entorno GAFA nunca fueron algo determinante. Sí discutimos, por semanas, antes de armar nuestra primera oficina, si usaríamos Apple o si usaríamos Windows. En Villa María, en la provincia de Córdoba, el mundo daba saltos entre CorelDraw o los programas de Apple. Los puntos intermedios no existían. Pero todo estaba girando muy rápido.

Sí comenzamos a tomar dimensión plena de todo esto muy tempranamente, diría, en 2009, cuando participé como editor de mi primera Feria Internacional del Libro de Santiago de Chile, que me puso en contacto directo con Amazon y la llegada a la Argentina de Google, que reunió en sus oficinas de Puerto Madero a los editores de la Cámara Argentina del Libro (CAL), para transmitir lo importante del acuerdo alcanzado en 2008 con los editores de la American Publishers Association (APA), por un monto que excedía las 9 cifras en dólares. Creo que, muy rápidamente, perdimos la ingenuidad y recalamos que, para sobrevivir en esta industria y cumplir con aquellos puntos que nos habíamos trazado con Martín Gill, era necesario entender que ya no sólo se trataría de “hacer buenos libros”. Había que ir por más.

En los días de nuestro lanzamiento en público, realizamos una actividad en el Salón Auditorio del Rectorado de la UNVM, en Villa María. En los días previos a la presentación de los libros de Truccone/Pavcovich y Perrig, organizamos el I Foro de Editores y Editoriales Universitarias, titulado “El libro universitario en el Bicentenario” (fotos aquí). Allí invitamos a los integrantes de la Red de Editoriales Universitarias Nacionales (REUN) y a algunos editores que me habían ayudado a pensar esto de editar en la Universidad. Estuvieron dos figuras muy cercanas y queridas por mí por su apoyo y generosidad: el ya mencionado José Luis Volpogni y Osvaldo Picardo, en ese momento, director de la Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata (EUDEM).

¿Qué buscábamos en aquel Foro? Muy simple: producir un debate. Discutir el lugar del libro en la Universidad Pública. En esos años, Eduvim venía a integrarse a una nueva tradición, la de las editoriales que pensaban el libro más allá del modelo de la imprenta. En dicho contexto, sino tenías imprenta, parecía que hacer libros no era posible. Hoy, cuando vuelvo a algunas de aquellas discusiones internas con los colegas, comprendo el enorme atraso que teníamos en la Universidad sobre lo qué significaba editar libros y lo adelantado de algunos de los proyectos que comenzamos a impulsar.

Y cierro pidiéndoles que escuchen con atención a Osvaldo Picardo, ex Director de EUDEM, que en aquél Foro de 2008 en Villa María dejo casi un programa de trabajo que pusimos en marcha en Villa María y que, en 2010, en el II Foro de Editores y Editoriales Universitarias, nos posibilitó comenzar a impulsar pautas para todo el sistema editorial universitario, de las cuales nos sentimos orgullosos de haber materializado. Creo que todo lo que vendría estuvo, de algún modo, enunciado en aquellos primeros días del 2008, en Villa María.

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