La gran poesía parte de una idea que Borges desarrolló en varios de sus ensayos: no existe la traducción definitiva. Cada época reescribe los textos clásicos según su sensibilidad, su lengua viva y sus conflictos. Traducir no es copiar, sino intervenir históricamente en una tradición. Es, a la vez, una posición estética y política.
Desde esa premisa, Eduvim trabajó junto al poeta y traductor Rodolfo Alonso (1934–2021) en una colección que vuelve a los grandes nombres de la poesía universal, con una condición: hacerlo desde América Latina. No como un acto de dependencia cultural, sino como una reapropiación legítima y creadora. Una manera de afirmar que también desde este lado del mundo es posible —y necesario— intervenir en el canon.


