La colección parte de una convicción: los grandes textos de la literatura grecolatina y medieval merecen seguir siendo traducidos. Cada época lee distinto, y una nueva traducción académica no es una repetición sino una reinterpretación.
La colección le da lugar a traductores académicos que no solo vierten el texto a nuestra lengua, sino que lo acompañan con anotaciones filológicas: esas notas que iluminan lo que los siglos fueron oscureciendo. El resultado son libros que funcionan en dos registros a la vez —como experiencia de lectura y como herramienta de estudio.
Porque un clásico no es solo un texto viejo. Es un texto que todavía tiene cosas para decir.

