Entre redes sociales: Prácticas y representaciones de la migración peruana

Angélica Alvites Baiadera

Entre redes sociales: Prácticas y representaciones de la migración peruana

REVISTA Prueba 3, vol. 0, núm. 1, 2021

Universidad Autónoma del Estado de México

Angélica Alvites Baiadera

Universidad de Villa María, Argentina


Editado por: Ingrid Salinas Rovasio;




Agradecimientos y dedicatorias

Este último tiempo ha sido para mí unos de los más importantes, intensos y fascinantes de mi trayectoria. He tenido la posibilidad de estar acompañada de personas que me han ayudado, de diversas formas, en la realización del presente escrito.

A ellos no sólo les agradezco, sino también se los dedico:

A quienes me abrieron sus puertas: las mujeres del barrio, por confiarme sus historias…

A mi directora de tesis, Paula, por sus reflejos en la elaboración del trabajo, su compromiso, confianza, afecto y cariño.

A Federico, por ser fuente de impulso para pensar críticamente este trabajo y cada momento de “nuestras” vidas.

A mis padres, Jacobo y Esther, sin duda los mayores agradecimientos, porque sin su apoyo nada de esto podría ser posible.

A mi hermana, Carla, por ser mi compañera “de campo” y estar en cada momento de mi vida.

A mi abuela y a mi padrino, Blanca y Osvaldo, por su eterno cariño.

A todos mis primos, primas y tías por los momentos compartidos.

A Leonardo, Diego y a “las Noelias” por su preocupación, y dedicación en este proceso.

A mis compañeros de investigación porque gracias a las discusiones compartidas emprendemos el desafío de “explicar y comprender”.

A la familia Sede Áulica Pilar por las experiencias vividas.

Y a la Universidad Nacional de Villa María por ser el espacio que me abrió caminos a mi formación profesional.

PRÓLOGO

El trabajo de investigación que presenta este libro pone en evidencia el uso de herramientas conceptuales que permiten detallar las estrategias migratorias de un grupo de mujeres peruanas en situación de pobreza, residentes −al momento del estudio− en un asentamiento de la ciudad de Córdoba, Argentina.

El abordaje resulta interesante por las múltiples dimensiones que permiten la construcción del objeto y el análisis empírico. Así, por ejemplo, al tomar el nivel de las representaciones sociales, lo hace problematizando algunos de los significados que las mismas vehiculizan, pues si, por una parte se considera que:

[…] la migración es simbólicamente una estrategia de cambio, es decir, [las mujeres] se la representa como aquella práctica orientada por perspectivas de reforzamiento del capital individual y/o doméstico, por la posibilidad de reconversión de los capitales, y por la proyección de modificar duraderamente las condiciones de existencia. (AAB)

Por otra, esta percepción en relación al cambio parecería contradictoria al considerar el hábitat desde el que se van desplegando las “nuevas” estrategias de reproducción social de las unidades domésticas de estas mujeres. Sin embargo, la tensión va resolviéndose a partir de los principios explicativos que posibilita el análisis estructural recuperando las orientaciones objetivas que sostienen las trayectorias de las protagonistas y que, a su vez, dan cuenta de las apreciaciones desde las que van evaluando el proceso migratorio alrededor de aparentes mejoras en sus condiciones de vida −aún en la pobreza− en Argentina.

Para responder a “esta supuesta incoherencia”, es necesario situar tales condiciones en el marco de la reproducción de la sociedad en su conjunto: Los capitales ―estructura, volumen y su trayectoria― que las mujeres y sus unidades domésticas poseen, tienen importancia en un contexto estructural determinado. Es decir, los recursos no tienen un valor en esencia, sino en relación: valen o dejan de hacerlo en situaciones históricas concretas y en un espacio social específico. (AAB)

Desde esta lógica, el concepto que surge con fuerza articuladora es el de red social, pero complejizado por la perspectiva bourdieusiana con la noción de capital social. Este capital se presenta fenoménicamente en las redes pero, relacionalmente, estructura posiciones diferenciales entre quienes participan de éstas, de manera que los intercambios pueden explicarse más allá de la co-presencia de los agentes sociales. En definitiva, si bien la red es producida por los actores, también habilita determinados tipos de reciprocidades más allá de la voluntad de las mujeres peruanas.

Se diferenciaran, así, dos niveles de análisis (Baranger, 2000): por un lado el nivel de la estructura (relaciones entre posiciones), y por el otro el de la interacción (prácticas concretas entre agentes). Este último tiene lugar dentro de una estructura, pero no es algo que pueda deducirse simplemente de ésta. Las interacciones mediadas por el habitus son resultado y condición de la primera. La red no es más que un modo en que se estructuran las interacciones como manifestación de las estrategias de los agentes sociales, que a su vez son el resultado de los habitus de éstos. En este sentido, la estructura de la misma (diferente de la del espacio social), se sitúa a nivel de las interacciones y forma parte del conjunto de las condiciones en donde los agentes producen y reproducen sus prácticas y representaciones. (AAB)

De tal manera, las interacciones que sostienen las redes, así como los recursos que circulan en las mismas, visibilizan y ocultan, −en el mismo acto− lo que es producto de relaciones sociales particulares asentadas en la distribución de cuotas de poder y por lo tanto de conflicto. El capital social como instrumento de observación posibilita diferenciar posiciones y lógicas de distinción social dentro del mismo universo sostenido por las redes:

Si se analiza la constitución de las redes todas las entrevistadas se posicionarían en una situación dominada. Sin embargo, la distinción que se intenta determinar aquí refiere a la heterogeneidad dentro de la homogeneidad, intentando señalar que algunas se encuentran en una situación de "mayores privilegios". Así es importante recordar que el capital social (en vinculación a las redes) es una fuente de poder que posiciona a los agentes de un modo diferenciado en dicha estructura; es un recurso que puede ser acumulado, reconvertirse en otra especie, es un enjeu, una apuesta, algo que está en juego y por lo que vale la pena jugar (Bourdieu, en Baranger 2000).

A partir de este conjunto de redes se puede considerar que las mujeres peruanas y sus ud ocupan posiciones diferenciales en las mismas. La acumulación del capital social "en manos" de unas familias más que en otras, supone una especie de patrimonio superior que les permite distinguirse, ampliando el abanico de posibilidades, efectivizando estrategias de reconversión de capitales y ampliando las percepciones sobre el horizonte de lo posible o probable. (AAB)

Otra operación analítica que surge de la investigación remite a la historización de los procesos que generan los límites y posibilidades de estas prácticas migratorias producto de entornos de pobreza. Se demuestran así, las situaciones que motivan estas decisiones vitales en las trayectorias que vinculan las oportunidades objetivas y las expectativas subjetivas, en cuerpos que perciben −y resignifican− lo aprehendido en recorridos dentro del mismo país de origen:

Se comprendió, a su vez, que la situación de pobreza no produce, en este caso de estudio, un abandono automático del país de origen. Antes de la migración internacional, se realizan diversas prácticas en donde las redes familiares juegan un papel significativo, y la migración interna (a ciudades más grandes a las de origen, como es Lima Metropolitana) surge, generada por expectativas de mejorar las condiciones de vida.

En este sentido, las primeras conclusiones refieren a las situaciones que dan inicio a un movimiento migratorio internacional: así, además de las probabilidades objetivas, el peso de las redes de amigos, familiares sobre dicho proceso (la información circulante, expectativas de crecimiento, etc.) juegan un papel decisivo. Pues cada práctica y representación de las mujeres está ligada a la posesión de una red duradera de relaciones de sus UD. (AAB)

Así es como el uso de las definiciones teóricas van imponiendo al individuo epistémico por sobre el individuo empírico, como ruptura que deja de lado el conocimiento “nativo”, pero no para eliminarlo, sino para dar cuenta de las condiciones que produjeron nuevas maneras de ver y evaluar el mundo −y de tomar decisiones. Aquí el concepto de habitus toma forma como principio de comprensión de aquellas representaciones que parecían no-racionales y, por lo tanto, erradas. En realidad, lo que la evaluación de lo cotidiano va imponiendo es producto de un efecto de naturalización que se corresponde con un sentido práctico, asentado en interpretaciones generadas por esquemas de apreciación cuya razonabilidad explicita un horizonte de posibilidad que olvida la historia que la ha constituido.

Las “nuevas” probabilidades objetivas no producen un efecto de movilidad social −en los términos que se evaluarían desde el sentido común argentino−; lo que sí se produce es el efecto de histéresis del habitus que evalúa las nuevas condiciones en términos de lo conocido, atribuyendo, por ejemplo, a la sola presencia de políticas públicas estatales un valor adicional en comparación con las de sus lugares de origen.

En este sentido, dos entrevistadas rescatan la participación del Estado (provincial y nacional) en el espacio público y la importancia de dicha injerencia. Esta evaluación, parte de los instrumentos de reproducción, les posibilita ciertas transformaciones en sus estructuras patrimoniales, en el marco de la razonabilidad de sus prácticas: reproduciendo la pobreza pero con cierto aprovechamiento de las políticas públicas de las que no pueden acceder en su país. (AAB)

Comprender esta resignificación implica, también, reconstruir las redes sociales poniendo énfasis en el peso que adquieren las trayectorias enclasadas en los procesos migratorios internos en Perú. En este sentido, no se debe olvidar que la pertenencia social de clase se procesa en el presente, pero, desde los significados o las formas de simbolizar las “oportunidades” provenientes del pasado. Así este grupo de mujeres actualiza la interpretación de aquellos esquemas de percepción y evaluación aprehendidos en experiencias subjetivadas en la estructura clasista peruana.

Es así que las evaluaciones prácticas que elaboran sobre su presente, lejos están de una evaluación lógica y racional que pondere las diferencias que en realidad siguen perpetuando su reproducción social en la pobreza. (AAB)

Se evidencian mecanismos de perpetuación de las relaciones de dominación, y la pobreza −que efectivamente termina por no ser resuelta− desde la perspectiva de los actores sí es mitigada. Este es el momento de restitución de las representaciones que circulan en las redes de relaciones y que en van resignificando la percepción de estas mujeres a partir de lo conocido en tensión con lo por conocer.

Las condiciones, percepciones, y representaciones que dan origen a un proceso migratorio pueden ser diferentes a las que promueven la permanencia en un lugar: diversas circunstancias que se producen en la trayectoria de las mujeres y sus unidades domésticas funcionan como elementos que amplían la posibilidad de residir por un tiempo “más prolongado” al planificado en Córdoba.

Aunque en muchos casos la nostalgia por Perú o por la localidad donde vivieron gran parte de su vida “es grande”, la mayoría de las mujeres manifiestan la intención de no volverse a su país de origen, pues perciben en Argentina una mejor condición de vida para ellas y para sus unidades domésticas en general. (AAB)

En síntesis, la investigación muestra cómo las condiciones objetivas se incorporan en las trayectorias sociales en las que se inscriben las biografías de las protagonistas, formando percepciones y produciendo disposiciones a actuar más de una manera que de otra. Hablar de tiempo(s) y de espacio(s) social implica tener presente que el abordaje de las estrategias de reproducción social en la pobreza, por una parte, no pueden transferir experiencias particulares como si todas fueran equivalentes− aquí la problematización de las estrategias migratorias es central; por otra, tampoco pueden anular el estudio de los efectos del orden simbólico de dominación en el país receptor.

Finalmente, y a modo de experiencia personal el trabajo compartido con Angélica reforzó la idea que dirigir una tesis puede constituirse en una práctica de producción de conocimiento colectiva y dialógica y, por lo tanto, disruptiva para la posición del que "dirige".

Paula Inés Pavcovich

Introducción

El presente texto es reflejo del proceso de investigación de mi tesis de grado en torno a las prácticas y representaciones sociales en torno a las estrategias migratorias de un grupo de mujeres peruanas, pertenecientes a Unidades Domésticas (UD) en situación de pobreza, que migraron durante la década de 1990 a Argentina y que actualmente residen en un barrio “periférico” de la ciudad de Córdoba.

Como tendremos oportunidad de señalar, los procesos migratorios desde Perú a diversas regiones se incrementaron desde 1980 provocando una serie de cambios no sólo en los “lugares” de origen, en su estructura familiar o unidad doméstica, sino también en las sociedades de destino 1 . Para el caso argentino, durante las últimas décadas, los migrantes peruanos (y los de países limítrofes) han cobrado una “visibilidad inusitada”: su morfología ha cambiado en los últimos años, ha crecido, por un lado, la migración de peruanos de clase media-baja urbana y, por el otro, una mayor frecuencia de mujeres en dicho proceso 2 .

En el caso puntual de estudio, propondremos una aproximación a la migración como el tránsito de un espacio geográfico, social, económico-político, cultural, y simbólico a otro, en el marco de un proceso que se inicia antes de que se tome la decisión efectiva de migrar. Determinado en parte por la trayectoria de los agentes, las percepciones de insatisfacción o precariedad, el modo de constitución de las unidades domésticas, las expectativas de cambio y ascenso social, los antecedentes migratorios en la familia y los círculos de amigos.

En esta propuesta, consideramos significativo vincular el lugar de origen con el de destino 3 , teniendo como punto de partida ―para empezar a ubicar las especificidades de esta investigación― los entornos donde “se origina” la migración 4 : no solo las características del territorio en general sino, también, reconocer las situaciones que en esa sociedad posicionan a las unidades domésticas a estudiar. Esto implica observar con atención el lugares de origen, poniéndolos en tensión con los lugares de destino, analizando las prácticas y representaciones de los agentes en ambas líneas (las redes sociales preexistentes desde Perú-Argentina/Argentina-Perú y su reconocimiento nos dan estímulo para examinar la realidad de los migrantes como agentes que “se integran” a las nuevos territorios y, al mismo tiempo, mantienen contactos con su país).

En este sentido, teniendo presente una mirada de alcance trasnacional, tomamos como unidad territorial un barrio, de la zona sur, de la ciudad que podríamos caracterizar como en situación de pobreza (Los Hornitos). El mismo se distingue por sus características históricas y físicas: surgimiento de un loteo ilegal, composición poblacional multiétnica, entre otros 5 .

El problema que investigamos surge a partir del trabajo exploratorio “en campo” y el análisis de diversos antecedentes teóricos sobre migración, buscando desde un enfoque sociológico aportar al conocimiento de dicha temática. Así, tenemos como guía la propuesta de Pierre Bourdieu sobre las prácticas sociales entendidas como estrategias de reproducción social (ERS), y las representaciones como manifestaciones del habitus; acompañadas, a su vez, de algunas conceptualizaciones de Alicia Gutiérrez sobre pobreza y de Denis Baranger sobre redes sociales en vinculación al capital social.

Con base en lo expuesto tomamos como eje las siguientes preguntas: ¿Cuáles son las prácticas y representaciones sociales en torno a las estrategias migratorias de un grupo mujeres peruanas pertenecientes a unidades domésticas en situación de pobreza, que migraron durante la década de 1990 a Argentina y que actualmente residen en Los Hornitos? ¿Cómo impactan las trayectorias familiares en sus prácticas y representaciones sociales? ¿Cuáles son las redes sociales que recuperan de sus estrategias migratorias? ¿Qué expectativas construyen en torno al proceso migratorio?

Capítulo I. Propuesta teórico-metodológica

En el siguiente capítulo, explicitaremos un corpus de conceptos que conjuga los elementos centrales de nuestra propuesta, es decir, pobreza, redes sociales y migración.

La problemática sobre la pobreza. Aproximaciones teóricas

Un factor decisivo, en nuestra investigación, es tomar a las representaciones y prácticas sociales asociadas a la resolución de problemas en condiciones de privación material, social y simbólica.

La temática de la pobreza ha sido analizada desde distintas perspectivas en el campo académico, una de las líneas toma como eje a la marginalidad. Dentro de la misma, el debate teórico gira en torno al contenido específico que se da de dicho término. Más allá de las aproximaciones particulares, la ambigüedad de la noción “estar al margen” reside en el hecho mismo de saber si lo que está en cuestión es un defecto de integración o el ocupar cierta posición en un sistema social dado; es decir, plantea una dualidad entre marginalidad e integración. La principal dificultad reside en que se consideran “al margen” de la sociedad a ciertos agentes que no lo están, sino que se encuentran en posiciones de subordinación a causa de una desigual distribución de recursos 6 .

[…] por considerar a los pobres ‘al margen’ de la sociedad o por no definir suficientemente la ‘manera de ser marginal’, es decir, la posición ocupada en el sistema social, según las diferentes distribuciones desiguales de los distintos recursos en juego, no puede hacerse una verdadera construcción relacional de la problemática 7 .

Otro modo de analizar la pobreza se vincula con las necesidades básicas insatisfechas o nbi; este indicador nos permite describir ciertas características sobre la condición de clase, pero no podemos situar “los casos” en relación con otras posiciones y otras propiedades en un espacio social específico. De tal manera, no nos permite avanzar en la búsqueda de elementos explicativos y comprensivos sobre cómo los agentes en situación de pobreza estructuran un conjunto de prácticas que les permiten reproducirse socialmente, como tampoco nos habilita a reconocer los lazos estructurales que ligan a pobres y ricos de una sociedad 8 .

Otros enfoques nos remiten a los conceptos de redes sociales y de estrategias sociales. Una de las referentes del primero es Larissa Lomnitz, quien define red social a partir de relaciones de intercambio recíproco de bienes y servicios entre vecinos y parientes, “como principal mecanismo de supervivencia ante la inminente falta de seguridad social y económica de los sectores marginados de la actividad económica industrial 9 . Si bien, la autora recurre al término marginación, lo realiza en torno a las redes de intercambio recíproco, como recursos alternativos (información, asistencia laboral, préstamos, servicios, apoyo moral) para enfrentar las limitaciones derivadas de la situación de pobreza 10 .

El segundo, surge entre las décadas de 1970 y 1980, poniendo énfasis en los mecanismos de reproducción de las unidades familiares, desarrollando categorías como estrategias de existencia, estrategias de sobrevivencia familiar, estrategias adaptativas o de supervivencia, estrategias familiares de vida, entre otras.

Diferentes investigadores comienzan a preguntarse: “¿cómo a pesar de los condicionamientos estructurales, los agentes sociales posicionados en el lugar de las privaciones pueden reproducirse a través de los márgenes de libertad que las mismas restricciones posibilitan? 11 .

El nivel de las estrategias vincula lo micro y lo macro, lo estructural y la acción social de los agentes permitiendo construir referentes empíricos que respondan a dicha pregunta.

Las estrategias de reproducción social en la pobreza

Las estrategias de reproducción social (ers), las comprendemos como aquel “conjunto de prácticas fenomenalmente muy diferentes, por medio de las cuales los individuos y las familias tienden de manera consciente o no consciente a conservar su patrimonio, y correlativamente a mantener o mejorar su posición en la estructura de clase 12 . Esta noción reserva un margen de acción a los agentes sociales, pues no están completa y totalmente acotadas por factores estructurales, pero tampoco son el mero resultado de la determinación individual.

En este sentido, planteamos la problemática propuesta teniendo en cuenta los recursos simbólicos y materiales (capitales) que las unidades domésticas pobres poseen, y no sólo de sus “carencias 13 . Pues, entendemos al término pobreza como una categoría descriptiva, comparativa y relacional. Descriptiva porque un agente en situación de pobreza “es aquel que en comparación con otros individuos de su sociedad alcanza, de una serie de rasgos tomados como categorizadores, los más bajos niveles 14 . Comparativa, para advertir que en diferentes etapas históricas y espacios sociales la pobreza corresponde a realidades disímiles que requieren de definición y parámetros de acuerdo al contexto analizado. Y relacional para entender que la pobreza se define en tensión con la riqueza (y con los otros estratos de la sociedad).

Las ers constituyen un sistema conformado por las siguientes dimensiones:

  • El volumen y estructura de capital (y trayectoria) de los agentes analizados. La posición de los pobres y no pobres en la estructura del espacio social general depende del modo en que se conforman los diversos capitales puestos en juego. Volumen y estructura de capital (económico, cultural, social, simbólico) refiere a disponibilidad por parte de los agentes en cantidad y en tipos, respectivamente.

  • Los instrumentos de reproducción son los que abren, en mayor o menor grado, posibilidades de acceso a ciertos recursos materiales o simbólicos: así el estado del mercado de trabajo, del mercado inmobiliario, las políticas públicas en relación al barrio, el acceso a bienes y servicios urbanos son algunos de los instrumentos que habilitan unas prácticas, representaciones, etc. más que otras.

  • La relación de fuerzas entre las clases refiere a las posibilidades de intercambio entre aquellos que ocupan posiciones diferentes (de clases) en el espacio social general.

  • Los habitus llevan a la comprensión de la “razonabilidad” de determinadas prácticas, “de lo posible y de lo imposible, de lo pensable y de lo impensable, de lo que es para nosotros y de lo que no es para nosotros 15 .

El habitus, como disposición, es “adquirido” en determinadas condiciones materiales y simbólicas, variando en función de la posición en el espacio social (habitus de clase). Es decir, es una serie de esquemas generadores de prácticas comunes que son producto de las mismas condiciones objetivas. Sin embargo, esto no excluye las diferencias entre los agentes con posiciones similares, ya que las trayectorias sociales no son uniformes.

[…] es una relación de homología, vale decir de diversidad en la homogeneidad que refleja la diversidad en la homogeneidad característica de sus condiciones sociales de producción, que une los habitus singulares de los diferentes miembros de una misma clase: cada sistema individual de disposiciones es una variante estructural de los otros, donde se expresa la singularidad de la posición en el interior de la clase y de la trayectoria 16 .

  • El modo de reconversión de las diferentes especies de capitales es otro elemento que posibilita la diversificación de las estrategias. Se admite la capacidad de conversión de los capitales, es decir, la posibilidad de invertir un tipo de capital en otro. Esto no puede definirse a priori, sino que se vincula a las condiciones estructurales históricamente situadas.

En suma, las estrategias sólo pueden ser explicadas desde el doble juego en que se producen (o desde los dos modos de existencia de lo social); esto es, en las cosas y en los cuerpos, en la historia hecha cosa como institución objetivada y en la historia hecha cuerpo como objetividad incorporada 17 .

Lo social en los cuerpos

El habitus, como estructura estructurante, se constituye en esquema generador y organizador no sólo de las prácticas de los agentes, sino también de sus representaciones 18 .

Las representaciones son aquellas manifestaciones que los agentes sociales tienen de su propia posición y de la posición de otros en el espacio social. Es producto de un sistema de esquemas de percepción y apreciación, producto por un lado de los índices del juicio colectivo y por el otro, de los indicadores objetivos de la posición realmente ocupada en las distribuciones que ese juicio colectivo toma en cuenta. Así, el habitus es el principio activo, irreductible de las percepciones pasivas, de la unificación de las prácticas y de las representaciones.

Para Bourdieu [1989:7], la hipótesis central acerca de […] las representaciones es que ‘existe una correspondencia entre las estructuras sociales y las estructuras mentales, entre las divisiones objetivas del mundo social −especialmente entre dominantes y dominados en los diferentes campos− y los principios de visión y de división que los agentes les aplican’ 19 .

Partimos así del supuesto que, por intermedio de sus habitus, los agentes conocen “prácticamente” el mundo social. “[Es] Una aptitud para moverse, para actuar y para orientarse según la posición ocupada en el espacio social, según la lógica del campo y de la situación en la cual se está implicado 20 . Las prácticas sociales están enraizadas en el conjunto de disposiciones que se traducen, poco a poco, en las trayectorias de los sujetos y en las formas simbólicas naturalizadas como legítimas 21 .

El habitus como principio generador y organizador de las prácticas y de las representaciones puede estar objetivamente adaptado a su fin sin suponer la búsqueda consciente de fines ni el dominio deliberado de las operaciones necesarias para alcanzarlos; no es el producto de la obediencia a reglas (aunque están objetivamente regladas) ni es el producto de la acción organizada de “un director de orquesta” (aunque están colectivamente orquestadas) 22 .

En la medida y sólo en la medida en que los habitus son la incorporación de la misma historia −o más exactamente, de la misma historia objetivada en habitus y en estructuras−, que las prácticas que ellos engendran son mutuamente comprensibles e inmediatamente ajustadas a las estructuras y también objetivamente concertadas entre sí y dotadas de un sentido objetivo al mismo tiempo unitario y sistemático, que trasciende las intenciones subjetivas y los proyectos conscientes, individuales o colectivos. Uno de los efectos fundamentales del acuerdo entre el sentido práctico y el sentido objetivado es la producción de un mundo con sentido común, cuya evidencia inmediata se duplica por la objetividad que asegura el consenso sobre el sentido de las prácticas y del mundo, es decir, la armonización de las experiencias y el continuo refuerzo que cada una de ellas recibe de la expresión individual o colectiva […], improvisada o programada […], de experiencias semejantes o idénticas 23 .

El peso de las redes sociales en las representaciones y prácticas de los agentes

El trabajo de Lomnitz 24 recupera el concepto de redes sociales como aquellas relaciones de ayuda mutua entre parientes, vecinos y conocidos, donde circulan recursos económicos y sociales; teniendo como factor aglutinante la reciprocidad, dependiendo de la cercanía física, la igualdad de carencias y la confianza entre los contrayentes de la relación. Así, para la autora éstas son condiciones necesarias entre los grupos que se encuentran en situación de “carencia”, para proveerse de bienes y servicios que no les son garantizados por otras esferas de la sociedad. El capital social cobra “importancia fundamental en la medida en que se trata de comprender y explicar un conjunto de prácticas que son implementadas por un grupo de agentes que poseen un escaso volumen de capital económico y cultural” 25 .

Recuperamos el trabajo de la autora, pero relativizando y complejizándolo a partir de la propuesta de Denis Baranger, quien toma las nociones de capital social de Bourdieu y de redes sociales 26 . La relación de este par de términos puede de desglosar el concepto de capital social, entendiéndolo como:

[…] conjunto de recursos actuales o potenciales que están ligados a la posesión duradera de relaciones más o menos institucionalizadas de inter-conocimiento y de inter-reconocimiento; o en otros términos, a la pertenencia a un grupo, como conjunto de agentes que no están solamente dotados de propiedades comunes […] sino que están también unidos por lazos permanentes y útiles [Bourdieu] 27 .

Diferenciamos, así, dos niveles de análisis: por un lado el nivel de la estructura (relaciones entre posiciones), y por el otro el de la interacción (prácticas concretas entre agentes). Este último tiene lugar dentro de una estructura, pero no es algo que pueda deducirse simplemente de ésta. Las interacciones mediadas por el habitus son resultado de la primera. La red no es más que un modo en que se estructuran las interacciones como manifestación de las estrategias de los agentes sociales, que a su vez son el corolario de sus habitus. En este sentido, dicha estructura (diferente de la del espacio social), la situamos a nivel de las interacciones y forma parte del conjunto de las condiciones en donde los agentes producen y reproducen sus prácticas y representaciones.

Es en este punto donde la estructura que adquieren las redes, en particular, y el papel que juegan cada uno de los actores en su dinámica es significativo, mientras algunas son articuladas verticalmente por diversos actores […], por ejemplo, en cuanto al acceso al trabajo o la vivienda, otras adquieren una “configuración horizontal” como las establecidas por migrantes ya establecidos en la comunidad de llegada formada por amigos y parientes que se rigen, específicamente, por relaciones de reciprocidad e intercambio 28 .

En las redes sociales entre clases o dentro de una clase o fracción de la misma donde podemos identificar posiciones diferenciadas, constituyéndose de este modo en espacios por excelencia donde circulan recursos (simbólicos y materiales) y se establecen lazos sociales particulares que estimulan o promuevan unas estrategias más que otras. De este modo la igualdad de carencias que Lomnitz 29 establece como una de las condiciones, se relativiza en tanto que las capas empobrecidas, si bien ocupan posiciones similares en el espacio social, no necesariamente son homogéneas entre sí: por un lado, porque pueden ocupar posiciones diferenciadas dentro de las redes de las que son parte y, por el otro, porque pueden establecerse redes entre pobre y no pobres.

Las cadenas y redes sociales migratorias 30 en las que participan algunos agentes sociales facilitan el “proceso de salida y llegada”, pues los familiares, amigos y/o conocidos pueden proveer desde distintos lugares diversos recursos: financiamiento del viaje, alimento, techo, información sobre trabajos, trámites legales −gestión de diversos documentos, etcétera.

Los migrantes que ya residen en un lugar “jalan a los suyos” a través de una cadena de llamada, y si bien ésta puede estar impulsada por el deterioro de las condiciones de vida o la pobreza, generalmente no se produce un abandono “automático” de la sociedad “en crisis”. Existe una multiplicidad de factores que, combinados, pueden impulsar esta estrategia: algunos pueden apuntar a la presión demográfica, la inestabilidad política, los problemas ecológicos, los factores culturales e históricos, la importación de estilos de vida y modelos de consumo (vista como garantía de éxito y desarrollo económico) en permanente tensión con la “tradición local”, la influencia de los medios de comunicación sobre lo bueno y lo malo, las expectativas sobre el futuro lugar de residencia, entre otros.

Estas transferencias se vuelven significativas para decidir y concretar su viaje o reducir las percepciones de incertidumbre, así como para proveer información, entre otros elementos. La proximidad física, propuesta por Lomnitz, 31 también se relativiza pues la situación de migración invita a utilizar diferentes modos y tecnologías que implican un acercamiento con parte de la ud que ha “viajado”, con agentes de Perú, con amigos que han residido o han sido turistas en otros países, etc. que brindan recursos relevantes para la estrategia migratoria (sobre la proximidad física, puntualmente, el recurso de la telefonía celular −o el teléfono de línea− y la Internet se pueden considerar factores que diluyen las distancias físicas con aquellos agentes con los que se pueden “cambiar” o compartir recursos).

Las redes que las mujeres peruanas pertenecientes a unidades domésticas en situación de pobreza pueden movilizar en un momento determinado, pueden proporcionarles un mayor rendimiento a su patrimonio (económico y cultural especialmente). Asimismo, el capital social que circula en las redes es fuente de poder, y por ello constituye algo que está en juego, que se intenta acumular y por lo que se está dispuesto a luchar.

En las redes −migratorias− circulan recursos no solo materiales sino también simbólicos (pues se incorpora cierta visión del mundo, y ciertas percepciones sobre lo posible).

Lo simbólico puede sobredeterminar a cualquier propiedad o una combinación de ellas; así el crédito o la notoriedad de algunas personas “a quienes les ha ido bien afuera” puede constituir, producto de las percepciones en el lugar de origen, representaciones favorables sobre la posición de los agentes que migraron a determinado lugar de destino. Las expectativas “positivas” sobre la migración surgen en la medida que son percibidas por los otros como un valor efectivo basado en el reconocimiento, por parte de los demás, de un poder de ese valor.

Para que una propiedad adquiera valor tiene que ser

[…] percibida por unos agentes sociales dotados de las categorías de percepción y de valoración que permiten percibirla, conocerla y reconocerla, [volviéndose] simbólicamente eficiente, como una verdadera fuerza mágica: una propiedad que, porque responde a unas ‘expectativas colectivas’, socialmente constituidas, a unas creencias, ejerce una especie de acción a distancia, sin contacto físico 32 .

Un repaso sobre las diversas perspectivas: la migración como práctica social

En Argentina los migrantes limítrofes y de Perú cobran “una visibilidad inusitada” a partir de los años noventa, a pesar de no sufrir demasiadas variaciones cuantitativas en comparación a las últimas décadas 33 . Esto se debe, en parte, por las condiciones del sistema económico mundial que provoca (entre otras consecuencias) cambios y trasformaciones en el proceso migratorio internacional, en general, y una mayor participación de las mujeres en estos flujos, en particular 34 .

En la región, la evidencia cuantitativa de la feminización de la migración es un rasgo que poco ha sido reflexionado en las formulaciones, cuyo interés, en general, “se orienta preferentemente a estudiar e interpretar la migración como un proceso en clave masculina” 35 .

En realidad, la consideración de las mujeres en tales estudios existieron, aunque con sesgos evidentes: la teoría tradicional le fijó un rol secundario a las mismas, aduciendo que éstas migraban principalmente en pos de la reunificación familiar. Las mujeres eran contempladas como actores pasivos, de acompañantes del varón (esposa, pareja, etc.), las que seguían su desplazamiento, las que esperaban a su cónyuge e hijos.

El razonamiento economicista ha sido muy influyente en la mayoría de las teorías que interpretan la migración en “clave de hombre adulto”, con o sin familia, que se moviliza a partir de una racionalidad puramente económica.

Cada vez son más los investigadores que reconocen las limitaciones de estas propuestas, las neoclásicas 36 , intentando buscar “nuevos” enfoques explicativos que permitan no sólo analizar a las mujeres migrantes más allá de las prácticas de los varones, sino poder comprender los cambios y mutaciones que ha tenido la migración internacional en las últimas décadas.

Enfoques y líneas explicativas contemporáneas 37

Las migraciones internacionales, en estos últimos tiempos, han experimentado cambios en su composición: por su heterogeneidad según procedencia, y por las características de los agentes migrantes (condición social, género, edad, etc.). A su vez, se ha modificado sustancialmente el modo de valorar la migración y la creciente relevancia y extensión de la transnacionalidad de los espacios y las comunidades. Es partir de estas transformaciones que autores de diversas disciplinas han intentado aportar herramientas para su comprensión 38 .

En las siguientes páginas abordaremos, someramente, las líneas más significativas de pensamiento en estos tiempos: la nueva economía de las migraciones laborales; la teoría de los mercados duales; la teoría de los sistemas mundiales; el análisis de sistemas aplicado a las migraciones; la causación acumulativa; las redes migratorias y las perspectivas transnacionales posteriormente, reconoceremos la significatividad de algunas propuestas para nuestra investigación.

  • La nueva economía de las migraciones laborales: es una variante de la tradición neoclásica, y supone una serie de avances con respecto a ésta, pues intenta corregir algunas de sus limitaciones (por ejemplo, reconoce que un diferencial en el salario −propuesta de la primera− no es condición necesaria para que la migración internacional se desarrolle). Comparte con la tradición el modelo económico basado en la teoría de la elección racional, es decir construye sus hipótesis y premisas a partir de analizar la conducta de todo individuo o grupo como voluntaria y racional. Se aleja de ésta entendiendo que el actor central es la familia/el hogar o unidades más amplias de lazos parentales (en las sociedades de origen) más que el migrante individual.

La migración es una estrategia familiar orientada no tanto a maximizar los ingresos como a diversificar sus fuentes, con el fin de reducir riesgos −tales como el desempleo o la pérdida de ingresos o de cosechas− y, a la vez, eliminar cuellos de botella, dadas las imperfecciones que, por lo general, gravan los mercados de crédito y de seguros en los países de origen 39 .

El limitante central de este planteamiento es la interpretación según el principio de racionalidad: primero, porque no es posible reducir las explicaciones de las migraciones a fenómenos puramente individuales o de un grupo particular sin tener en cuenta factores históricos, políticos, etc.; segundo, porque a partir de la acción puramente racional es difícil incorporar el sentido de las prácticas sociales.

  • La teoría de los mercados duales: autores, como Piore 40 , trabajan sobre las migraciones en las sociedades receptoras teniendo como referencia los factores estructurales que determinan la misma (análisis macro). Así, aparta su atención de las decisiones tomadas por los individuos centrándose en cómo se produce y desarrolla la migración internacional a partir de la demanda de trabajo “intrínseco” de las sociedades industrializadas. En relación con esto, la propuesta parte de la premisa que la causa no se debe a situaciones “que se constituyen” en el país de origen, sino más bien a elementos de atracción del receptor.

No obstante, las teorías construidas, primordialmente, en torno a asuntos de tipo económico (como ésta y la primera) están abocadas a experimentar dificultades en un contexto de migraciones internacionales en donde otros factores tienen significativa influencia, por ejemplo las cuestiones políticas y las intervenciones de los Estados que marcan o condicionan “fuertemente” las mismas (como instrumentos de reproducción social, en términos de Bourdieu).

Aunque la teoría del mercado dual propone una estructura ocupacional bifurcada y un modelo de organización económica para sociedades industrializadas desarrolladas, en la práctica ha sido difícil verificar esta estructura del mercado segmentada empíricamente (Cain, 1976; Hodson y Kaufman, 1982). Normalmente la distinción entre sector ‘primario’ y ‘secundario’ es arbitraria, lo que conduce a un gran inestabilidad en su estimación empírica y un alto grado de dependencia de los resultados de la regla de decisión elegida para situar los trabajos en cada sector (Tolbert, Horan, y Beck, 1980; Hodson y Kaufman, 1981; Horan, Tolbert y Beck, 1981; ver Dickens y Lang, 1985, como excepción a esta crítica) 41 .

  • La teoría de los sistemas mundiales: la piedra angular es la noción de moderno sistema mundial, acuñada a mediados de los años setenta del siglo pasado por Immanuel Wallerstein (1974) y que refiere al predominio y dominación europea (centro) de las demás regiones del mundo (periferias y semi-periferias) 42 .

Alrededor de los trabajos de dicho autor se construyen varias propuestas que intentan investigar los por qué de la migración internacional en la estructura del mercado mundial extendido desde el siglo xvi.

Comparte con Piore la idea que las economías “más” desarrolladas requieren, necesariamente, mano de obra extranjera para ocupar los trabajos que se encuentran en la base de las ocupaciones.

Sin embargo, a diferencia de Piore, esta interpretación toma como eje

[…] los desequilibrios generados por la penetración del capitalismo en países menos desarrollados. Una serie de autores, entre ellos Alejandro Portes y Saskia Sassen, ha ofrecido explicaciones histórico−estructurales de las migraciones internacionales (Portes y Walton, 1981; Sassen, 1988) 43 .

En este sentido, la penetración de las relaciones económicas capitalistas en las sociedades periféricas crea una población ambulante propensa a migrar “al extranjero”, tendiendo a reforzar las desigualdades entre los países o regiones en lugar de reducirlas.

Estas interpretaciones pueden proporcionar marcos conceptuales para el estudio de las relaciones migratorias entre determinados países o regiones, pero encuentra inconvenientes para su verificación empírica.

Además, parece difícil reconciliarla con la tendencia creciente a la diversificación de las corrientes y rutas migratorias, que es paralela al proceso de mundialización y que cuestiona la validez de uno de los principios básicos de la teoría del sistema mundial. En efecto, cada vez son más frecuentes los flujos migratorios entre pares de países que apenas han tenido o tienen otra conexión que la migratoria y que, por tanto, ni resultan de la penetración capitalista del uno en el otro ni los migrantes siguen vías abiertas por aquélla 44 .

  • La teoría de los sistemas de migración: analiza a las migraciones caracterizándolas por la intensidad, en mayor o menor grado, de intercambio de bienes, capital y población entre países. “Un sistema internacional de migración incluye una región de recepción central, que puede ser un país o grupo de países, y un conjunto de países de origen ligados a aquellos por un flujo de inmigración inusualmente largo (Fawcet, 1989; Zlotnik, 1992)” 45 , es decir de las asociaciones relativamente estables entre una serie de países receptores y otros de origen.

Sin embargo, [este] enfoque […], que aspiraba a explotar el potencial analítico del análisis de sistemas en general, constituye, por el momento, poco más de un desideratum no realizado, al menos en lo que concierne a las migraciones internacionales. Apenas ha ido más allá de la identificación de los sistemas migratorios internacionales, en un plano puramente descriptivo. Además, tal identificación se ha limitado hasta ahora a la parte más estable del sistema, que son los países situados en el extremo receptor 46 .

  • La causación acumulativa: desarrollada por primera vez por Gunnar Myrdal, comprende que la migración se desencadena por el desarrollo desigual entre las regiones o zonas volviéndose, con el transcurso del tiempo, un fenómeno autosostenido y autoperpetuador. Douglas Massey retoma y amplia este término, identificando una serie de factores responsables de esto.

Hasta el momento, las ciencias sociales han discutido en general sobre seis factores socioeconómicos que se ven afectados, potencialmente, por la migración (y viceversa); estos son: distribución de los ingresos, distribución de la tierra, organización de la agricultura, cultura (cultura migrante), distribución regional del capital humano, y significación social del trabajo. Así, “la causalidad es acumulativa en cada uno de esos actos migratorios que alteran el contexto social del que parten las decisiones de migración ulterior, típicamente son las vías que hacen aumentar la probabilidad de un desplazamiento adicional” 47 .

Es posible también la retroalimentación a través de otras variables, pero no han sido tratadas sistemáticamente, siendo esta propuesta aún “muy rudimentaria” en cuanto a su desarrollo en general, para sacar conclusiones de peso.

  • Las redes migratorias: Existe abundante literatura que establece la significatividad de las redes en la dinámica de las migraciones.

[Éstas] pueden ser vistas como una forma de capital social, en la medida en que se trata de relaciones sociales que permiten el acceso a otros bienes de importancia económica, tales como el empleo o mejores salarios. Este punto de vista fue sugerido, por primera vez, por Douglas Massey (Massey et al., 1987) 48 .

Este planteamiento supone que las redes pueden tener un efecto multiplicador, es decir que muchas personas decidirán migrar porque otros, relacionados con ellos, lo han hecho con anterioridad y “han mejora sus condiciones de vida”.

  • Las perspectivas transnacionales: Éstas han tenido gran auge en los últimos tiempos y refieren al fenómeno social, cultural, económico y político que implica múltiples relaciones sociales vinculadas con las comunidades de origen y con los lugares de recepción, superando, en parte, los límites geográficos, culturales, simbólicos y políticos.

La idea del transnacionalismo muestra contribuciones importantes y da surgimiento a la formación de espacios transnacionales 49 , la cual supone la constitución de redes sociales transnacionales, circuitos migrantes y comunidades más allá de las fronteras de los Estados. (Sin embargo, Portes sintetiza que el transnacionalismo “no es el modo de adaptación predominante entre los inmigrantes actuales”) 50 .

***

Los diferentes planteamientos desarrollados hasta aquí nos sirven para una comprensión “más” acabada de las migraciones internacionales, las proposiciones, asunciones y/o supuestos derivadas de cada explicación/comprensión teórica no son inherentemente contradictorias, aunque conllevan implicancias muy diversas en lo que respecta a sus conclusiones o a modos de acciones posteriores (por ejemplo, la forma de construir y aplicar políticas públicas sobre dicha temática). Sin embargo, estas explicaciones, en la mayoría de los casos, analizan a la migración como un todo en sí mismo, centrándose de manera casi exclusiva “en la explicación de las causas en detrimento de otras dimensiones” 51 .

Teniendo en cuenta dichas propuestas, en esta investigación nos apoyaremos, en parte, en las dos últimas. Esto se justifica, primero, porque una mirada de alcance trasnacional posibilita pensar las diversas relaciones sociales que se producen por la migración en y entre agentes que habitan en distintos territorios, permitiendo comprender, por ejemplo, como los migrantes pueden ganarse la vida en Córdoba, y a su vez participar “en campañas electorales o criar a sus hijos más allá de los límites de las fronteras nacionales” 52 .

A su vez, la decisión de migrar deja de ser pensada como una práctica puramente individual −y racional− (aunque sea un solo agente “el que se marche”), pues se conjugan (además de las condiciones socio-históricas que lo atraviesan) las redes de relaciones en las cuales se ven envueltas las estrategias migratorias.

El reconocer las redes sociales preexistentes nos ayuda a comprender como estos actores se integran a “las nuevas” comunidades y, al mismo tiempo, mantienen contactos con su país de origen. Esto pone en jaque los “binomios […] de emisor/receptor, emigrante/inmigrante, comunidad de origen/sociedad de destino, […] insertas dentro de la tradición del nacionalismo metodológico (Guarnizo y Smith, 1999: 14; Mahler, 1999: 64-99; Basch, 1994)” 53 .

Las prácticas de los migrantes pueden tener la particularidad de asociar dos o más espacios geográficos (económicos y socioculturales diferentes), activando relaciones sociales entre distintas geografías, producidas a partir de éstas “nuevas” relaciones. Son las prácticas trasnacionales las que ponen en juego un conjunto de vínculos entre el lugar de origen y las experiencias de destino, sin implicar el traspaso constante de los límites territoriales.

Esto no quiere decir que deba negarse la vigencia de los Estados nacionales, o el hecho que estos continúan regulando muchos aspectos de la vida, a veces los factores que operan fuera de sus fronteras sólo juegan un papel de apoyo o sostén en las experiencias de los agentes. Implica que, para entender las prácticas de los mismos, hay que interrogarse “¿cómo los individuos y los grupos se organizan en realidad?, sin asumir a priori que se ajustan en un marco nacional” 54 . No se trata, en suma, del abandono de lo local, sino de poner en perspectiva las diversas estrategias que ponen en juego los agentes desde y en el territorio.

La migración es concebida como un ir y venir que implica no solamente personas, sino también el intercambio transfronterizo de recursos, discursos y prácticas culturales, sociales, económicas y políticas. Un traspasar que conduce a la formación e intercepción de diversas identidades y maneras socioculturales de aquellos que transitan y cambian de lugar (Guarnizo, 2006: 85) 55 .

De este modo, la migración la entendemos como el tránsito de un espacio geográfico, social, económico-político, cultural, y simbólico a otro en el marco de un proceso que se inicia antes que se tome la decisión efectiva de migrar, determinado en parte por la trayectoria de los agentes, las percepciones de insatisfacción o precariedad, el modo de constitución de las unidades domésticas, las expectativas de cambio y ascenso social, los antecedentes migratorios en la unidad doméstica y/o en los círculos de amigos en el distrito-barrio, las cadenas de llamadas, las redes migratorias y la posesión de los recursos mínimos necesarios para migrar, entre otros elementos.

Teniendo en cuenta la significatividad de las redes sociales (en vinculación al capital social bourdiano) y la importancia de tener una mirada de alcance trasnacional, se intenta desde un enfoque sociológico aportar al conocimiento de las migraciones. Entendiendo, en este caso, que las mujeres peruanas 56 de ud en situación de pobreza tienden, de manera consciente o inconsciente, a conservar o aumentar su patrimonio (económico, cultural, social y simbólico), por medio de prácticas migratorias (es decir, como prácticas sociales desde el horizonte de las estrategias de reproducción social). Siendo el espacio de las redes el lugar donde se configuran, en parte, las percepciones y representaciones “favorables” sobre dichos procesos.

Presentación metodológica

Desde la definición del problema hasta la explicitación del contexto conceptual y el trabajo de campo, intentamos explicar y comprender las representaciones y prácticas sociales involucradas en las decisiones de mujeres peruanas pertenecientes a unidades domésticas en situación de pobreza, residentes en la actualidad en el barrio Los Hornitos. Explicar y comprender supone un manejo de las categorías analíticas como herramientas metodológicas, a su vez, implica poner en cuestión nuestras propias prácticas como investigador al plantear una manera de mirar y analizar los condicionamientos sociales que afectan al proceso de investigación. Así, debemos procurar situarnos en el lugar del otro sin olvidar la distancias sociales que existen (producto de las diferencias sociales jerarquizadas).

Es darse una comprensión genérica y genética de lo que él es, fundada en el dominio (teórico o práctico) de las condiciones sociales que lo producen: dominio de las condiciones de existencia y de los mecanismos sociales cuyos efectos se ejercen sobre el conjunto de la categoría de la que forma parte […] y dominio de los condicionamientos inseparablemente psíquicos y sociales vinculados a su posición y su trayectoria particular en el espacio social 57 .

Nuestra estrategia de investigación se fundamentó en el estudio de caso, recortando la realidad a partir de un “sistema delimitado en tiempo y espacio de actores, relaciones, instituciones sociales donde se busca dar cuenta de la particularidad del mismo en el marco de su complejidad” 58 .

Por otra parte, combinamos herramientas cuantitativas y cualitativas para la recolección y el análisis de los datos, lo que nos llevó a un diseño que contempló la triangulación metodológica.

Para emprender tales requerimientos optamos por un diseño flexible, que permitió captar los aspectos relevantes que se fueron obteniendo a lo largo del proceso de investigación. Lo que nos abrió la posibilidad de ir modificando la propuesta cuando fuera necesario. En este sentido, el término flexibilidad:

[…] alude a la posibilidad de advertir durante el transcurso de la investigación situaciones nuevas o inesperadas vinculadas con el tema de estudio, que puedan implicar cambios en las preguntas de investigación y los propósitos; a la viabilidad de adoptar técnicas novedosas de recolección de datos; a la factibilidad de elaborar conceptualmente los datos en forma original durante el proceso de investigación 59 .

Como investigadores construimos así, la flexibilidad, reservándonos el derecho de hacer cambios al diseño primero (siempre y cuando fundamentemos tales reformas).

El caso construido en torno a un grupo de mujeres, en lo que respecta al tiempo es su residencia en la actualidad en un barrio de Córdoba. Así, tomamos a las ud residentes en Los Hornitos en el año 2009 −período del trabajo de campo−. Sin embargo, las mujeres llegaron a Argentina a partir de 1992. Este parámetro lo tomamos al considerar la propuesta de Altamirano Rua que elabora cinco fases de migración según las condiciones socio-históricas, principalmente, de origen (“Desde 1992 hasta nuestro días” es la última fase) 60 .

Para dar cuenta de algunos de los interrogantes recabamos datos de los Censos Nacionales del año 1991 y 2001 de Argentina, los Censos Nacionales de Perú (sic) 2007 y las encuestas del Instituto Nacional de Estadísticas e Informática de dicho país del 2006.

Para reconocer la estructura patrimonial y las trayectorias sociales, utilizamos fuentes primarias: entrevistas semi-estructuradas, cuestionarios y observaciones. Éstas respondieron a “esclarecer” las estrategias puestas en juego, así como los sentidos involucrados en las prácticas estudiadas. A continuación especificamos estos tres últimos elementos:

  1. Las entrevistas semi-estructuradas: las realizamos entre los meses de agosto y diciembre de 2009, dividiéndose en dos grandes instancias 61 .

    Por un lado, las entrevistas a informantes instituidos. Seleccionamos agentes pertenecientes al barrio o que tuvieran relevancia en Los Hornitos. Hicimos dos entrevistas a miembros de la Comisión Vecinal y otra a la referente de la Provincia de Córdoba que trabaja en el sector. La finalidad: lograr una primera aproximación a las problemáticas de las mujeres peruanas pertenecientes a unidades domésticas en situación de pobreza en dicha zona. Las temáticas abordadas en esa instancia fueron: características del barrio, presencia de migrantes peruanos en las instituciones, problemáticas identificadas en esa población.

    Por el otro, realizamos ocho entrevistas a mujeres peruanas pertenecientes a unidades domésticas en situación de pobreza.

    Para ambos grupos redactamos una lista de temas o aspectos que debían ser abordados. A partir de las primeras experiencias integramos nuevos aspectos y elaboramos una guía “más” precisa y detallada.

    En todos los casos obtuvimos consentimiento para hacer las entrevistas y los registros (optamos por reemplazar los nombres de los agentes, para preservar su identidad).

  2. El cuestionario lo aplicamos cara a cara con preguntas en su mayoría cerradas, entre noviembre y diciembre de 2009 a todas las mujeres entrevistadas. La finalidad fue la de obtener respuestas más precisas y detalladas sobre la estructura patrimonial, y la trayectoria de las ud tanto en los lugares de origen como de destino. Al igual que con las entrevistas, construimos un primer cuestionario, que fue corregido y mejorado luego de una prueba. El mismo, se conformó con un conjunto de preguntas organizadas, secuenciadas y estructuradas de acuerdo con la posesión de capital económico (condiciones de la vivienda, acceso a recursos como luz y agua, ocupación de origen y destino), y capital cultural (nivel de instrucción alcanzado por los agentes miembros de la ud).

    Teniendo presente que las mujeres (y sus ud) llevaron adelante estrategias migratorias en el país de origen, razón por la cual residieron en varios lugares, tomamos como criterios aquellos espacios residenciales en donde pasaron más tiempo, y si fueron tiempos similares en distintos lugares, elegimos aquel que la entrevistada consideró más significativo. En los casos en que la movilidad en Argentina tuviera características similares a la de Perú, tomamos los datos relativos a Los Hornitos.

  3. La observación: se efectúo en el barrio seleccionado de Córdoba-Argentina. Este recurso sirvió en un primer momento para “manifestar” la posibilidad de acceso al campo y la viabilidad de trabar vínculos “apropiados” para realizar dicho estudio. Así, por intermedio de una referente de la Provincia de Córdoba que trabaja en el sector se accedió y se contactó a diferentes agentes sociales del barrio. A partir de estos acercamientos se obtuvo el consentimiento para contactar a las mujeres y profundizar el trabajo de campo.

Las observaciones también se realizaron en diferentes fiestas y actividades del barrio que por lo general fueron organizadas por las principales instituciones. Otras, se efectuaron sobre las ud: visitas a las viviendas y al momento de realizar el cuestionario.

Si bien la unidad de análisis comenzó a delimitarse en el transcurso de la etapa exploratoria ésta adquirió mayor especificidad en la definición de la estrategia metodológica en el campo. Así, “recortamos” nuestro campo y trabajamos sobre las mujeres peruanas pertenecientes a unidades domésticas en situación de pobreza considerando: a) la potencialidad que abre al análisis del actual proceso de feminización en las migraciones a nivel mundial 62 e intrarregional 63 ; y como afirma Altamirano Rua a nivel nacional, por el aumento de peruanas en Argentina; y b) la limitación para recabar datos de los hombres de las ud pertinentes (en el caso que las mujeres migrantes estuvieran casadas, unidas, etc.). Entrevistar a estos miembros hubiera posibilitado comprender, con mayor profundidad, los porqué de las estrategias (migratorias o no) del grupo doméstico 64 .

Para la selección territorial del caso de estudio tomamos en cuenta la existencia de agentes que migraron desde Perú. La decisión de elegir dicho barrio fue fundada tanto en declaraciones otorgadas por informantes claves (fuentes primarias), como por los datos obtenidos del análisis de fuentes secundarias (diarios) que signaron a Los Hornitos como uno de los lugares que concentra un número significativo de migrantes de esta nacionalidad en situación de pobreza y la viabilidad de investigar en dicho espacio.

Las unidades de análisis las seleccionamos, a partir de un muestreo no probabilístico intencional, denominado bola de nieve o de cadena. Este tipo de muestra nos permite identificar a agentes que a su vez llevan a otros, permitiéndonos reconocer relaciones sociales y vinculares de las entrevistadas.

El número de entrevistas tomó como criterio la “saturación de la muestra”, es decir, cuando las entrevistas empiezan a coincidir en forma sostenida. Este concepto implica que el trabajo en campo va agotando el hallazgo de novedades, se va confirmando recurrentemente lo descubierto.

Para el análisis y comprensión de los datos cualitativos usamos el programa Atlas.ti (software especializado para tal procesamiento).

En suma, proponemos la utilización de diferentes estrategias metodológicas para estudiar el mismo problema, esto es, una triangulación “entre” métodos e “intra” métodos: entre el análisis cualitativo y el cuantitativo, por una parte, y entre métodos cualitativos, por otra, poniéndolos en juego para tensionar los datos obtenidos. Esto habilita al sociólogo a “analizar las posiciones sociales de sus informantes […], objetivar el punto de vista a partir del cual se elaboran sus informaciones y sus representaciones” 65 .

Para alcanzar esto, se vuelve significativa en la construcción de la investigación la permanente reflexión, implicando un proceso constante de interrogación en el transcurso del trabajo científico.

Las subjetividades del investigador y de los actores implicados son parte del proceso de investigación. Las reflexiones sobre sus acciones, observaciones, sentimientos, impresiones en el campo se trasforman en datos, forman parte de la interpretación y son documentados en diarios de investigación 66 .

Una de las mayores dificultades, con las que nos encontramos, “en el campo” es no conocer el juego real de las prácticas que analizamos: no se comparten las experiencias vividas de ese lugar, ni las urgencias/necesidades de los agentes cuyas prácticas son objeto de estudio.

En esta línea, un primer elemento que se tiene presente como una suerte de vigilancia, es la distancia social que existe con los entrevistados, en lo que respecta no sólo a las condiciones objetivas, sino también en relación al universo simbólico que les da sentido 67 . Esta distancia no sólo es comprendida por nosotros como investigadores, sino también por los que viven en el barrio, que pueden ver al “agente externo” como fuente posible de información o mediador en la obtención de recursos 68 .

Un segundo elemento consiste en relativizar por un lado y romper por el otro −durante el trabajo de campo− nuestras propias categorías sociales (las prenociones académicas, así como las del sentido común), para acceder de forma acabada al principio explicativo y generador de las prácticas y del conocimiento práctico que sobre el mundo social construyen estas mujeres sobre las trayectorias migrantes de sus ud.

Reflexiones finales y tomas de posición sobre lo teórico-metodológico

Nuestras opciones teórico/metodológicas parten del supuesto que la mera descripción de las condiciones objetivas no logra explicar totalmente los mecanismos que llevan a los agentes sociales a la decisión de migrar. A su vez, abordar sólo las prácticas de estos en sí mismo, no nos explica cabalmente la realidad que intentamos interpretar.

Por lo tanto, afirmamos “la primacía de las relaciones 69 , evitando caer en “toda las formas de monismo metodológico que conlleva aseverar la prioridad de la estructura o el agente, del sistema o del actor, de lo colectivo o lo individual” 70 .

Así, las representaciones y prácticas sociales en un proceso migratorio son expresiones de la relación (ontológica) entre estructuras sociales externas y estructuras sociales internalizadas. La primera responde a las posiciones sociales históricamente constituidas; la segunda, a los sistemas de disposiciones incorporadas por los agentes a lo largo de su trayectoria, es decir, a la historia hecha cuerpo 71 . En este sentido, en el primer momento analítico reconstruimos la estructura de relaciones donde se producen las prácticas, siendo éstas independientes de la conciencia y de la voluntad de los agentes sociales. En el segundo momento, intentamos “captar las representaciones, percepciones y vivencias de los protagonistas de esas prácticas” 72 .

Por consiguiente, recuperamos no sólo las “condiciones objetivas” que impulsaron las estrategias migratorias, sino también las representaciones que dan sentido a las mismas para las mujeres peruanas. Enfatizamos en cómo ponen en juego diversas estrategias (entre las cuales se encuentra la posibilidad de migrar) en sus vidas cotidianas y en relación con otras ud y/o agentes, grupos sociales e instituciones, para conservar o aumentar su patrimonio cultural, económico, social, etc. Un punto de partida interesante para empezar a ubicar las especificidades del grupo analizado radica precisamente en mirar con atención los entornos donde “se origina” la migración 73 .

Con base en lo expuesto anteriormente, y a los fines metodológicos, partimos de las siguientes hipótesis o supuestos:

La migración de las mujeres peruanas pertenecientes a unidades domésticas en situación de pobreza, se constituye como parte de sus estrategias de reproducción social.

La decisión de migrar es producida por las expectativas que confieren a las representaciones −como formas de evaluar el mundo− sobre el proceso de migración internacional que otros agentes han puesto en juego.

Las redes, como espacios de relaciones interpersonales, son asímismo espacios que configuran las percepciones ante las probabilidades de mejoras, como si estas estuvieran garantizadas por efecto de la estrategia migratoria.

Capítulo II. Las prácticas y representaciones sociales en el espacio social de origen 74

En el presente capítulo buscaremos situar el estudio de caso en el espacio social de origen; es decir, combinar las condiciones económicas, políticas y sociales y la trayectoria de los mismos con la distribución de los capitales en Perú. Esta conjunción nos da pistas de las circunstancias donde se producen y reproducen las prácticas y representaciones de las mujeres y sus ud y permite comprender por qué en el sistema de estrategias de reproducción social la migración internacional aparece como una “opción” 75 .

El nivel de las estrategias permite vincular lo micro y lo macro, lo estructural y la acción social, pues admite comprender cómo a pesar de los condicionamientos estructurales los agentes sociales en situación de pobreza se reproducen.

Las prácticas que despliegan las mujeres (y sus ud) en estudio a lo largo de sus trayectorias, para vivir y sobrevivir, se pueden comprender y explicar a partir de lo que tienen y no únicamente de lo que les falta: recursos económicos, culturales, sociales y simbólicos en diferente grado, que poseen y que tienen diversas posibilidades de invertir y de reconvertir.

En este capítulo trabajamos, a nivel macro, sobre las características de la sociedad peruana teniendo en cuenta factores educativos, y laborales (entendidos como instrumentos de reproducción social). Posteriormente, analizaremos el volumen y estructura de capital que se van haciendo cuerpo en el marco de las trayectorias familiares de las mujeres en estudio. Así, investigamos sobre las condiciones de la vivienda, el trabajo, el nivel de escolarización e instrucción; la migración interna e internacional en las trayectorias de sus familias de origen.

Caracterización de la sociedad de origen 76

A partir de las condiciones socio-históricas podemos contextualizar a Perú como un “país tradicionalmente pobre” 77 .

Al comparar los porcentajes de pobreza e indigencia en diez países de América Latina, la [Comisión Económica para América Latina y el Caribe] CEPAL (sic.) incluye estimados de los porcentajes de hogares pobres en el Perú en 1986 por grandes áreas geográficas. La tasa de pobreza era de 37% en Lima, 53% en el resto urbano, y 64% en el área rural, siendo Perú sólo superado por Guatemala […]. A la gran pobreza existente en el país en 1986 se sumó un mayor empobrecimiento dos años más tarde, como consecuencia de la hiperinflación. La evolución negativa del producto real per cápita y de los ingresos reales se expresa en la evolución de la tasa de pobreza. La información disponible sobre pobreza proviene de las encuestas nacionales de niveles de vida [Encuestas Nacionales de Niveles de Vida] (ENNIV) (sic), encuestas a hogares patrocinadas por el Banco Mundial [BM] para los años 1985-1986, 1991, 1994 y 1997. Corroborando las cifras anteriores sobre la evolución de los ingresos reales, se observa que la incidencia de la pobreza se acrecentó en gran proporción entre 1985-1986 y 1991 en el caso de Lima Metropolitana y a nivel nacional, saltando de 27.4% a 47.6% y de 37.9% a 57.4%, respectivamente 78 .

El grado de empobrecimiento era uno de los mayores de la región y a fines de la década de 1980, a la pobreza estructural se le sumó la llamada nueva pobreza derivada de las políticas de estabilización llevadas a cabo en el año 1990. En ese período, la mitad de la población de Perú estaba por debajo de la línea de la pobreza, y un quinto se hallaba en extrema pobreza. Así, entre los años 1993-1995, Perú tenía la menor disponibilidad diaria de nutrientes por habitante en kilocalorías y gramos, el mayor porcentaje de población con insuficiencia alimentaría (49% contra un promedio de 15% para América Latina) 79 .

En suma, luego de ocho años de aplicarse la propuesta política-económica basada en el Consenso de Washington, los registros del bm demostraban que cinco de cada diez peruanos se encontraban en condiciones de pobreza y ganaban menos de un dólar al día, tres vivían en condiciones de extrema pobreza y más del 50% de las familias recibían alimentos por parte del Estado 80 . Finalizada la década, según cifras oficiales, de cada diez personas en edad de trabajar, seis estaban desempleados o subempleados (en 2001 el 54.3% de la población era pobre y el 24.1 extremadamente pobre –Instituto Nacional de Estadísticas e Informática: inei–).

Sobre las condiciones socio-históricas de Perú, un entrevistado sintetiza sus percepciones vinculadas con tal situación, que perfilan algunas causas de la migración.

Es una de las épocas más difíciles del Perú, ¿no? los de los ‘90 con dramas políticos, social, la pobreza, los enfrentamientos, entonces, muchos peruanos vinieron acá a la Argentina por el cambio [monetario] y porque vivían en mejores condiciones 81 .

La situación laboral en Perú

En relación al mercado laboral –como parte del estado de los instrumentos de reproducción social– se toma la noción de Población Económicamente Activa (pea), en este grupo se encuentran los desocupados, los subempleados y aquello que tienen empleo adecuado (categoría de inei) 82 . Así para el año 2006 los primeros tenían la menor frecuencia; los segundos a nivel nacional ocupaban el 51%, encontrando fuertes variaciones según departamentos y regiones 83 . Por último, la tercera categoría es del 44.03% para todo el país. Al igual que con la población desocupada, ésta varía significativamente según zonas.

En la página siguiente exponemos una tabla desagregada según los departamentos donde residieron las mujeres y sus unidades domésticas.

Tabla 1




Fuente: Elaboración propia con base en el Informe sobre Desarrollo Humano Perú (pnud, 2008) Perú (Este informe se realiza sobre Encuesta Nacional de Hogares 2006 anualizada. inei. Lima).

La mayor concentración de datos en relación a la rama de actividad se da en “agricultura, ganadería, pesca” con un 36.67%; le sigue el “comercio”, con un 14.55 y “los servicios no personales comunitarios, sociales y recreativos”, con un 11.04%. La tabla que presentamos seguidamente muestra la distribución para todo el territorio peruano.

Tabla 2




Fuente: Elaboración propia con base en el Informe sobre Desarrollo Humano Perú (pnud, 2008) Perú (Este informe se realiza sobre Encuesta Nacional de Hogares 2006 anualizada. inei. Lima).

El porcentaje más alto en la composición del empleo por categoría ocupacional en el país es: trabajador independiente con un 35.07%; sin embargo, si se agrupan a los trabajadores del sector privado (empleados y obreros) en algunos departamentos se supera el valor de los independientes; así Lima, Callao, y Arequipa alcanzan un 45.76%, 50.52% y 39.09% respectivamente.

En Ayacucho y Cajamarca un valor significativo, que ocupa el segundo puesto, es trabajador familiar no remunerado, es decir, las personas que trabajan o ayudan en una empresa o negocio que conduce un miembro de su familia, sin pago alguno por la tarea.

En la Tabla 3 desarrollamos los datos por categoría ocupacional para el total del país y se discriminan según los departamentos donde residieron las mujeres en estudio.

En suma, teniendo en cuenta principalmente los datos sobre las necesidades básicas insatisfechas y los modos de ocupación laboral, al iniciarse el siglo xxi, Perú tenía el 50% de su población en situación de pobreza, y se halla con un 50% de subempleo. Mostrando, además, fuertes desigualdades de acceso a diferentes recursos entre las regiones: zona costera –central y resto de la costa–, selvática y serrana/ urbano y rural. En sentido, los departamentos donde se asientan las unidades domésticas de las mujeres entrevistadas encuentran diferencias (sustanciales en algunos casos) con la zona metropolitana de Perú.

Es importante tener presente los departamentos donde residieron las familias de las mujeres cuyas estrategias analizamos, para tensionar los datos con los provenientes del país en general y de los departamentos de residencia en particular.

A lo largo de sus trayectorias sociales —y por efecto de las estrategias de sus unidades domésticas— estas mujeres, han residido en más de una localidad, muchas veces fuera del “departamento de origen”. En Tabla 4, mostramos los diversos lugares de residencia marcando la localidad, provincia, departamento y región a la que pertenecen (Costa Central, resto de la Costa, Selva y Sierra). Rápidamente podemos observar que ninguna tiene como lugar de origen la Lima Metropolitana, aunque en el transcurso de sus vidas, seis han residido en la zona “más” urbana de Perú.

Tabla 3




Fuente: Elaboración propia con base en el Informe sobre Desarrollo Humano Perú (pnud, 2008) Perú (Este informe se realiza sobre Encuesta Nacional de Hogares 2006 anualizada. inei. Lima)

Tabla 4



Nota: las frases en cursiva son las localidades que las entrevistadas optaron para caracterizar en el cuestionario.


Fuente: Elaboración propia con base en trabajo de campo 2009, Los Hornitos (entrevistas, notas de campo y cuestionarios). 84

Las ud de las mujeres en estudio, las encontramos dentro del 6.3% de los hogares del país que tienen uno o más “ex-miembros” [sic] residiendo en otro país –migración internacional–. Entendemos por migración internacional a aquel proceso migratorio por el cual las personas cambian de país de residencia. La característica de estos hogares es que tienen al menos un miembro que vive de forma permanente en otro país y que puede o no enviar dinero “del exterior” (quien envía remesas puede ser un familiar, un amigo, o “algún ex-miembro”). El inei considera ex-miembros del hogar a los sujetos que formaban parte del hogar antes de viajar hacia otro país para residir en forma permanente 85 . Si tenemos en cuenta el tema de las remesas, resulta sugestiva la conclusión del inei que determina que estos hogares, en comparación a todos los hogares del país, se encuentran por encima de la media nacional en lo que respecta a mejores materiales de construcción en las viviendas, mayor acceso a los servicios básicos, mejor nivel educativo, mayor porcentaje de viviendas con título de propiedad, mayor acceso a los servicios de telefonía e Internet 86 .

De este porcentaje (6.3) el 14% “de las salidas” de Perú se dirigen hacia Argentina 87 .

Grafico 1
Migración peruana hacia la Argentina según distribución de la residencia actual de la unidad doméstica de origen, 2006
Migración peruana hacia la Argentina según distribución de la residencia actual de la unidad doméstica de origen, 2006

Nota: Las barras más oscuras sólo señalan las localidades en donde nacieron y vivieron las mujeres y sus UD.


Fuente: Elaboración propia con base en ENCO, 2006 en OIM, INEI, DIGEMIN, 2008.

Sobre el lugar de origen de la migración peruana en Argentina, los entrevistados refieren:

[…] la migración por ejemplo, ha sido hacia Argentina, ha sido de determinadas zonas del país. Por ejemplo aquí en Córdoba hay una gran migración del Norte peruano, la costa nor-peruana de Trujillo, Chiclayo, Chimbote. Hay una migración fuerte del norte del interior del Lima que sería Barranca, Guacho, entre otros 88 .

Las mujeres peruanas en estudio

La mayoría de las unidades domésticas de las mujeres entrevistadas son familias nucleares constituidas por madre, padre e hijos, con un promedio de diez integrantes por grupo familiar (la ud más pequeña es de cinco y la más grande de dieciséis integrantes).

La presencia de otros familiares que comparten (en diversos grados) territorio y/o hábitat, equipamiento doméstico, gastos, cuidado de niños, etc. aparecen, en la mayoría de los casos, como pilares centrales en las estrategias de reproducción familiar. Es significativo recuperar que el término reproducción, de acuerdo a la propuesta teórica, no es “un producir lo mismo”, sino que se rescata, en el marco de condiciones sociales objetivables, al “agente social [como] productor de las prácticas y [de] su capacidad de invención e improvisación ante situaciones nuevas” 89 .

[… ] Mi papá de pequeña a mí me abandonó […] Somos nueve hermanos. […] Y mi mamá al verse obligada ella, como estaba sola con nosotros, me entregó a mí a una tía, un tiempo. Mi tía, muy buena, ella si mi madre, me crió como debe ser, nunca me hizo a un lado, yo era una hija más en su casa de ella, y mis primos eran mis hermanos.

* ¿Y tu mamá le daba algo para que te cuidara?

Para que no me pase nada porque ella, mi mamá, tenía que trabajar para ocho. Pero aún así, nunca nos descuido; porque ella me mandaba leche, me mandaba de lejos, lo poquito que ganaba, me mandaba platita, me mandaba cositas. No me mandaba grandeza. Siempre me hacía sentir que era mi mamá 90 .

En este trabajo consideramos a las unidades domésticas, principalmente, como cuerpo; es decir como unidad que “para poder reproducirse […] debe actuar como una suerte de sujeto colectivo, manteniendo la integración de esa unidad, al precio de un trabajo constante, especialmente simbólico de inculcación de la creencia en el valor de esa unidad” 91 .

Los grupos domésticos de origen están compuestos de la siguiente manera:

Tabla 5



Nota: Con respecto a ‘otros familiares’ se refieren a agentes que comparten recursos con la unidad residencial, pero que no viven en la misma vivienda. La entrevistada 5 (Carolina) y 6 (Esther) son hermanas.


Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

Estructura patrimonial de las ud de origen

La estructura patrimonial se compone del volumen y estructura de los capitales. El volumen responde a la cantidad de recursos (materiales y simbólicos) que cada ud posee de manera global. La estructura nos permite visualizar el peso de cada uno de los capitales, y de esa manera poder detectar diferencias dentro de la homogeneidad y las estrategias derivadas. En esta investigación trabajamos tres: el económico, el cultural y el social.

Las condiciones de la vivienda y el trabajo

En sociedades capitalistas las clases sociales se estructuran fundamentalmente en relación a dos tipos de capitales: el económico y el cultural. Su posesión, en mayor o menor grado, nos determina en parte la posición, la disposición y la toma de posición de los agentes en un espacio social particular. En este caso, para analizar el primero de los recursos tomamos como eje las condiciones de la vivienda y la ocupación (tipo, rama y sector) de los miembros de la ud, es decir que abordamos el estado del mercado inmobiliario, laboral y el acceso a servicios, como condiciones que posibilitan o limitan las inversiones, según el cuadro patrimonial disponible en cada familia.

En relación con las condiciones de la vivienda las que fueron “seleccionadas” por las entrevistadas son:

Tabla 6



Nota: Se entiende por casa independiente aquellas que tiene salida directa a la calle, y constituye una sola vivienda. Vivienda en casa quinta son aquellas ubicadas en zona rural.


Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

Las dos últimas entrevistadas (María y Lorena) expresaron que las unidades familiares tenían viviendas en la zona urbana, pero sólo las utilizaban, esporádicamente, por dos motivos: venta de lo producido en las quintas y estudios de los hijos.

A: ¿Y tú mamá vive en el mismo lugar donde vivieron ustedes?

E: Si, sí. Tenemos dos casas, una que está en el pueblo y la otra que está en el campo, campo. Mi mamá está más en el campo. Ellos siempre han vivido en el campo. Ahí tienen la casita que es un material que se llama allá como…como te puedo decir de barro 92 .

En relación con la tenencia de la vivienda, una estaba pagando la casa y el terreno; otra, sólo era propietaria de la vivienda (totalmente pagada); y las demás tenían totalmente pagados la vivienda y el terreno.

A: ¿Y la casa cómo era? ¿Era de adobe?

E: Si, nuestra casa era 6 por 10 [metros cuadrados]. Igualita que el tamaño de ésta [vivienda en Ampliación Los Hornitos]. La casita era nuestra el terreno le estábamos pagando en cuotas […] Actualmente, a mi hermana, mi hermana se la deje 93 .

Los materiales predominantes de las viviendas eran:

Tabla 7




Fuente: Elaboración propia con base en trabajo de campo 2009, Los Hornitos (entrevistas, notas de campo y cuestionarios).

Sobre la obtención de luz seis de ocho ud tenían medidor particular, mientras que las demás utilizaban vela y/o kerosén como recurso. Sobre cómo obtienen la luz (alumbrado) en la casa quinta de Cajabamba, me comenta que tenían (y tienen) lámparas a kerosén [sol de noche]. “Todos tienen luz así, no es como acá” 94 . La casa quinta ubicada en Tarapoto no tenía (ni tiene) luz, tampoco había (ni hay) alumbrado público en las calles. En la vivienda utilizaban principalmente vela para iluminarse. Ella me explico que no era sólo su familia que vivía así que “todas las familias vivían así” 95 . Asimismo, con respecto a la obtención de agua, seis (las mismas que tienen medidor particular para la luz) accedían al agua por medio de la red pública/agua corriente, mientras que las otras dos, lo hacían buscando agua en el río 96 .

Seis entrevistadas (las mismas que tenían medidor de luz y obtenían el agua por medio de la red pública) utilizaban para cocinar gas en garrafa. Una de ellas además empleaba leña y/o carbón aludiendo que la comida salía con mejor sabor de este modo. Las demás consumían leña/carbón.

Con respecto al servicio higiénico (categoría del inei para elaborar sus diversos relevamientos), es decir: posesión de baño, cómo es éste 97 y la posesión de desagüe 98 ; las seis primeras tenían inodoro: cuatro dentro de la vivienda (tres de ellas con botón/cadena, y una sin) y dos fuera de ella pero dentro del terreno (sin botón/cadena). Las dos últimas no tenían baño, encontrando “soluciones” distintas a esta situación: mientras una usaba una letrina comunitaria a tres cuadras de la vivienda, la otra aprovechaba las zonas descampadas cercanas a la casa de quinta 99 .

A modo de síntesis exponemos en una tabla los datos desarrollados sobre las condiciones de las viviendas de las ud de origen:

Tabla 8



Nota: Dentro o Fuera implican si el inodoro o letrina se encuentran en el interior o fuera de la vivienda.


Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

Sobre el trabajo (categoría de ocupación, sector económico y rama de actividad) tomamos como eje las ocupaciones de los padres de las entrevistadas como primeros responsables de la reproducción doméstica de origen 100 . Todos los padres eran agricultores (trabajadores por cuenta propia en el sector primario; algunos realizaban –y realizan– trabajo golondrina en dicho sector 101 ), mientras que las actividades de las madres se distribuían en: amas de casa (6), trabajadora familiar no remuneradas (1) y trabajadora por cuenta propia como vendedora ambulante de tamales.

Cuando las mujeres en estudio vivían en Perú (como en la actualidad), la actividad de los padres se ubicaba en el sector primario; sin embargo, algo significativo de mencionar es que la mayoría se encargaba de la venta al público de los granos, frutas y/o verduras que sembraban y cosechaban —Comercio. Sector Terciario— (Esto se sigue reproduciendo en la actualidad). Es por esto que algunos tengan “una casa” en el campo y otra en la ciudad más cercana.

Mi papá siempre fue agricultor. […] Mi papá siempre los negocios, lo que se siembra en la sierra, tenes que traerlo a la ciudad de Trujillo. Mi papá en un tiempo venía a vender y después compro un lote ahí. Y ahí más accesibilidad a la educación. Porque eso era más grande 102 .

Mi mamá estaba al cuidado nuestro. Éramos muchos y tenía que estar ahí. Ella hacía todo en la casa, nosotros los más grandes ayudábamos un poco. Ella tenía su cabra, su vaquita y con eso ayudábamos. Mi papá era agricultor, trabajaba en el campo no tenía otra cosa […] a veces de acuerdo a la situación trabajaba en producción de cochinilla 103 .

En la siguiente tabla mostramos los datos desarrollados sobre el trabajo.

Tabla 9




Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

En varias oportunidades, las entrevistadas nos cuentan lo dificultoso que puede llegar a ser el trabajo en la agricultura:

El trabajo de la tierra es complicado. A veces te va bien y otras te va mal. Por ejemplo haces arroz porque eso se está pidiendo y cuando lo vas a vender te cambian el precio y quedas perdiendo. O sea vendió bien ese arroz y entonces en la próxima haces arroz de nuevo, pero el mercado no quiere arroz sino optar por otra cosa y te quedas con las cosas. Es como poco cambia un día estás más o menos y otras estás mal. Otro es el clima, a veces te juega una mala pasada 104 .

Mis padres son agricultores, siempre han tenido, cosechado el maíz, que es lo que más se cosecha allá, maíz; algodón, y algunas muchas veces café, el arroz, los porotos (que allá le llaman los frijoles). También criaban ahí sus animales, vaca. […] es difícil el trabajo, se sufre mucho, es todo manual y, como acá dicen, dependemos mucho de la lluvia. Allá sembras es muy distinto que en la sierra, porque en la sierra siembran y riegan. Pero en la selva vos sembrar y tenés que esperar que Dios se encargue y te riegue tus plantas, si no hay lluvia perdes todo, perdes todo. […] Y allá no se puede regar, es difícil, porque como no es planura-llanura… quien va a cargar y cómo hacer para cargar y regar, es imposible. No, no, no es tan fácil. Es dura la vida.

* Y tu papá ¿sigue trabajando?

Sí, ellos viven ahí, tienen huerta, siguen ahí […] 105 .

Si se toma al sector económico donde se ubicaban los principales responsables de la reproducción doméstica, éstas se realizaban en el sector primario. Sin embargo, dos casos complementaban esta actividad ejerciendo funciones administrativas en organismos públicos o en el sector terciario. Ambas actividades los diferenciaban y posicionaban de un modo distinto en comparación a los demás jefes y jefas de familia en sus espacios sociales particulares.

[…] Mi papá estuvo muy vinculado allá en ese sector [con actividades administrativas en el sector público]. Hacía toda la administración, todo lo que había que hacer, llevar papeles.

* ¿Eso es cómo un cargo político?

Mmm, un cargo político.

* ¿Y estaba en un partido político?

No, no, no con un partido no. Él se manejaba como cualquiera, pero era un cargo político […] 106 .

Con respecto a la trayectoria laboral actual de estos padres, la mayoría sigue trabajando en la agricultura (6). Las madres continúan ocupándose como amas de casa (6), trabajadora familiar no remunerada (1) y como vendedora ambulante (1). Los que trabajan no tienen aportes jubilatorios ni obra social. En algunos casos sus hijos aportan dinero para “gastos del hogar”. Los que no realizan labores han dejado de hacerlo por problemas de salud (2), tampoco cuentan con jubilación o pensión y viven de la venta de algunos animales, frutas y/o de lo que sus hijos les envían para ayudarlos.

[…] muchas veces me da vergüenza llamar [a Perú], porque antes yo llamaba y le decía “mami acá te estoy depositando” y eso era una alegría para mí. Como dice mi mamá “no te preocupes hijitas, gracias a Dios plata acá no me falta, yo siempre estoy criando mis animalitos y si me falta una moneda vendo alguna gallinita, vendo una vaquita y listo”. Pero no, yo me siento mal, “yo me siento feliz cuando puedo mandarte algo, sé que no me estás pidiendo, pero yo me siento en el deber y la obligación de darte algo, como hija de darte algo” 107 .

El nivel de escolarización e instrucción

El capital cultural se constituye como uno de los principales recursos que pueden ser utilizados por los agentes o grupos en sus estrategias de reproducción, particularmente en las inversiones educativas. Analíticamente podemos comprenderlo bajo tres formas (que se relacionan o se reproducen entre sí y con los demás capitales): en estado incorporado, es decir, bajo la forma de disposiciones duraderas del organismo (habitus); en estado objetivado, bajo la forma de bienes culturales, cuadros, libros, diccionarios, maquinaria, entre otros y, finalmente, en estado institucionalizado, como forma de objetivación, por ejemplo la titulación de la escuela. En este caso, tomamos este último caracterizándolo según nivel de instrucción alcanzado y el nivel de escolarización de los agentes 108 .

En los casos analizados no aparecieron situaciones de analfabetismo. Con respecto a la educación de los padres y las madres el rango va desde primario incompleto o primario completo, salvo un caso en el que la madre no accedió a la educación formal –aunque sabe leer y escribir–.

* ¿Fuiste a la escuela?

Madre de Esther: Primaria completa tenemos los dos [Madre y padre de entrevistada].

Esther: Y hacer la primaria completa antes es como si tener la secundaria ahora porque ahí saben perfectamente leer, escribir, sacar sus cuentas, hacer su firma, todo 109 .

Mi mamá no fue a la escuela, ella fue aprendiendo con los chicos a leer y escribir. Mi papá termino cuarto grado de primaria. Pero sabía más que todos, sabía más que yo 110 .

El nivel de instrucción alcanzando por las entrevistadas van desde universitario incompleto (2 entrevistadas), pasando por terciario incompleto (2), secundario incompleto (3) hasta primaria incompleta (1). En relación a esta misma variable los hermanos de las entrevistadas mayores de dieciséis años tienen un nivel de instrucción similar a ellas (por ejemplo, los hermanos de Luciana, en su trayectoria educativa, obtuvieron universitario completo, mientras que la entrevistada ingresó a la universidad, pero no culminó; María y sus hermanos alcanzaron primaria completa o incompleta, debido específicamente a la accesibilidad a una escuela secundaria).

Es significativo recuperar en este momento el concepto de instrumentos de reproducción social, ya que posibilita generar una articulación entre las condiciones de las ud, en este caso en lo que respecta a las apuestas educativas, y las situaciones sociohistóricas determinadas. Así, el mercado escolar por sí mismo no determina su acceso, sino se pone en relación con los recursos que poseen los agentes sociales.

*¿Cuánto tenías desde tu casa al colegio?

O sea desde la escuela de ahí del barrio… no es tan lejos. Como diez o quince minutos caminando. Pero el tema para la secundaria ya hay que ir a otro lado. Era más lejos. Ya hay que ir a otro lado. Hay un pueblito y hay que ingresar ahí. Y será como media hora calculo… caminado. […] Están todas dispersas, además el camino no es recto sino que tiene esto de las subidas y bajadas y te demoras más. Tenes los caminos silenciosos y por ese tema y lo que le paso a la chica [una niña fue violada en esos caminos]. Y no fui y no fue mi hermano, todo por lo mismo. Tengo un hermano mayor de mí, así que [risas] nos quedamos así y ya no fuimos más. Pero mi hermana de catorce ella si fue. Eso es bueno. Pero los caminos son así. Son caminos silenciosos y por ese tema 111 .

Para la ud de María el universo de los posibles en lo que respecta al acceso a educación formal se limita no sólo por la distancia geográfica de la escuela, sino también por la distancia social: la falta de políticas de Estado en general para las localidades rurales, políticas contra la falta de educación y analfabetismo, etc.; perdiendo peso en la evaluación de las inversiones escolares, es decir dejando de ser “una opción objetiva que estos grupos tienen para implementar [sus] estrategias” 112 .

Algunas entrevistadas dejan entrever una disposición que explicita una representación positiva en torno a las estrategias escolares, que sin embargo no son posibles ante la estructura patrimonial (fundamentalmente en lo que hace al volumen global) de sus familias. Así, esta valoración no puede tomarse como esencia, sino como relación:

[…] valen o dejan de valer en situaciones históricas concretas. Y ello es susceptible de ser analizado relacionalmente a partir del concepto de instrumentos de reproducción social, como herramienta analítica que permite articular volumen y estructura de los capitales (objetivos e incorporados) con las condiciones estructurales 113 .

Yo estaba al cuidado de mis hermanos [en Lima], y ahí estudiaba para profesora de Inicial. Y como mi hermano necesitaba plata, tuve que dejar de pagar yo y mi mamá tuvo que dejar de pagar, para criarme a mí 114 .

Reflexiones finales sobre el capítulo

En el presente capítulo trabajamos sobre las características del espacio social y las condiciones “particulares” de las entrevistadas y sus ud de origen.

Al detenernos sobre los diferentes espacios, en que las mujeres organizan sus prácticas y representaciones, se puede dar cuenta del lugar social donde surgen las mismas.

El espacio social peruano, lo reconocemos como “tradicionalmente pobre”; pues, las condiciones sociales que atraviesan los agentes está signada por la precariedad laboral, la inestabilidad política, una fuerte presión tributaria, entre otros elementos. A diez años (2001) de aplicado el modelo neoliberal, las condiciones no han variado mucho: el nivel de pobreza de todo el territorio peruano es del 54.3%; el mercado de trabajo se caracteriza por altas tasas de subempleo (para el año 2006, más del cincuenta por ciento) y una precariedad significativa producto de la fuerte baja en los ingresos reales. Sin embargo, estás condiciones impactan de modo diferenciado, en algunos casos sustancialmente, de acuerdo con la región (costa, selva o sierra) y el sector (urbano o rural), reforzando desigualdades en el acceso a recursos y servicios.

Dentro de esta situación de desequilibrio, Lima Metropolitana ha ocupado siempre una posición de privilegio y primacía; convirtiéndose en el centro de las actividades político-administrativas […]. Ésta, se convirtió en el centro del poder económico y de decisión política del país contribuyendo a su expansión acelerada, alterando sustancialmente las relaciones económicas con el resto del país y provocando un mayor crecimiento de su población 115 .

Las diferencias se hacen presentes también entre aquellas ud que tienen migración internacional (6.3% del total de los hogares peruanos). Si bien estas familias tienen en promedio una “calidad de vida 116 superior a la media nacional, las desigualdades persisten según localidad. De este modo, las ud que se ubican en Lima Metropolitana están “en mejores condiciones” que las situadas en las demás regiones.

En esta misma línea, las mujeres entrevistadas y sus ud encuentran diferencias, limitaciones y desigualdades según la localidad de origen y de residencia. A partir de esta caracterización se construyen dos tipologías: una vinculada con las condiciones materiales de existencia y otra a la combinación de capital económico y cultural, que permiten articular las herramientas conceptuales con los datos obtenidos en el trabajo de campo, ordenando las distintas conceptualizaciones del fenómeno social estudiado y permitiendo estructurar y resumir en un conjunto significativo de categorías/tipos empíricos las unidades de análisis.

Para la construcción de la primera, se toman primordialmente las condiciones de la vivienda, el acceso a los servicios y otros recursos. Ésta se subdivide en tres categorías: la primera que incluye aquellas ud que tienen una mejor calidad de la vivienda y acceso a los diferentes servicios-recursos, la segunda que se encuentra en una situación intermedia y el tercer grupo integrado por aquellas que se hallan en la situación menos favorecida.

La descripción de estas condiciones nos evidencia la heterogeneidad de las situaciones de pobreza, al aportar herramientas a la problemática planteada en esta investigación para comprender cómo se diversifican las prácticas y representaciones, cómo se seleccionan, se organizan y se sistematizan.

Tabla 10




Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009. 117

La segunda tipología responde en cierto modo a la misma consideración. Se toma el máximo nivel de instrucción alcanzado, la ocupación y el sector económico en donde ejercen las labores los principales responsables de la reproducción doméstica; en este sentido, no se encuentran diferencias sustanciales. Sí, se pueden observar inversiones familiares en educación, aunque las condiciones económicas y el estado de los instrumentos de reproducción (escuelas cercanas) las limitan. De todos modos, son “valoradas” como un recurso que habilita a sus miembros acceder a otros lugares y ampliar el horizonte de posibilidades del grupo doméstico.

Capítulo III. La acumulación de capital social en la trayectoria migratoria de las mujeres y sus unidades domésticas

Como venimos desarrollando, las mujeres y sus ud ponen en juego dentro de un conjunto de estrategias posibles y pensables, en el marco de sus trayectorias sociales, las migratorias en el mismo territorio peruano. Para el análisis de éstas, tenemos en cuenta la noción de capital social. Éste cobra importancia al procurar una rentabilidad material o simbólica a los demás capitales.

[Es el conjunto de] recursos sociales individual, familiar o colectivo más amplio, [que] constituye la base de la conformación de diferentes tipos de redes de intercambio de distintas especies de bienes y servicios, que entrelazan las estrategias de las familias pobres entre sí y de ellas con otros agentes e instituciones que ocupan otras posiciones en el espacio social y que también se reproducen socialmente 118 .

Dicho capital puede cobrar diversas formas, que pueden representarse en cuatro tipologías: I) Redes de intercambio de reciprocidad indirecta especializada. Redes que se instituyen entre pobres y no-pobres, quienes intercambian recursos, en las que las familias pobres apuestan, por lo general, su capital social colectivo y los no-pobres aportan, por lo general, otras especies de capital. II) Redes de intercambio diferido intergeneracional. Redes entre familias pobres, que por lo general ubica a los padres como los principales productores y/o distribuidores y los hijos (en sus nuevas ud) son los receptores de distintos recursos. III) Redes de resolución de problemas. Redes en las que circulan recursos en el marco de políticas sociales que compiten o se articulan, por lo general, con redes clientelares 119 . IV) Por último, redes de reciprocidad generalizada. Redes que sustentan parte de las prácticas que llevan a cabo los nuevos pobres para asegurarse recursos de parientes, amigos o conocidos. En ésta son importantes no solamente los recursos y servicios, sino también los significados y los juicios atribuidos 120 .

Los desplazamientos de las mujeres peruanas y sus unidades domésticas 121

En el transcurso de la trayectoria de las mujeres y sus grupos domésticos, se observan estrategias migratorias en el territorio peruano antes de las internacionales, teniendo como expectativas (explicitadas en las entrevistas) dos grandes apuestas: educación y/o trabajo. En las siguientes líneas analizamos las estrategias migratorias internas (y se indican las internacionales) de cada una de las mujeres (mostrando gráficamente, al cierre de cada ítem, los diferentes desplazamientos).

ud de origen de Luciana: compuesta por su padre, madre y cinco hermanos (ella era una de las hijas menores). Como parte de sus estrategias de reproducción social migran internamente en Perú.

Mis viejos son de Chiclayo. Los dos después se fueron a otra parte de la sierra […] Todo por trabajo. […] Mi mamá era enfermera y después lo conoció a mi papá y se la llevo […]. Dejo de trabajar y que sé yo, todo. Y nosotros todos los hermanos nacimos en Piura. Y tiempo después nos fuimos a Lima 122 .

La entrevistada nació en la ciudad de Piura, donde su padre trabajaba en el sector primario como agricultor y como miembro de una cooperativa de agricultores, donde él era el nexo entre los patrones y los peones, participando así de una red de intercambio de reciprocidad indirecta especializada.

La migración como estrategia estaba sostenida en parte por las redes entre parientes y por el modo de estructuración familiar, que actuaba incluso, en períodos de desestructuración, por ejemplo ante situaciones de separación/divorcio, fallecimiento, etc.

En su adolescencia sus parientes “la jalan” a Lima con la expectativa de una mayor formación educativa. Luego, viajó a otra ciudad más pequeña a la casa de una de sus hermanas mayores (en general, se puede sostener la existencia de ciertas representaciones sobre la responsabilidad de los hermanos mayores ante el cuidado de los menores):

Yo me fui de lo de mi hermana porque no me dejaba hacer nada, nada… [..] Era mi hermana muy estricta peor que mi madre [Risas…] Me pega, me hacía cagar [Risas]. Después estuve viviendo un tiempo con mi otra hermana, pero ella vivía muy lejos en Ica […] Después me fui a vivir con mis primos en Lima… […] Y después no quise vivir con mis hermanas porque no me dejaban a hacer nada. Me fui a vivir con mis primas 123 .

Después de un tiempo, regresa a Lima Metropolitana, donde residió en tres distritos. En ésta última ciudad vivió antes de migrar hacia Argentina, allí comienza a vincularse con algunas redes políticas de un Partido Nacional. A su vez, trabajó como obrera en la Municipalidad, estudiando por las noches en un instituto privado, aunque con dificultades por cuestiones de tiempo y dinero.

Siempre me metí en esto, siempre me gustó esto de la política. Ayudábamos a mucha gente. […] Me gustaba a ayudar a la gente. Si tuviera yo plata, ayudaría a mucha gente. Yo ayudaba a los que realmente no tenían… [Estuve] con un partido de derecha 124 .

En la Figura 1, se detallan las movilizaciones internas, teniendo como último punto Argentina:

Figura 1
: Migraciones de Luciana y su unidad doméstica
: Migraciones de Luciana y su unidad doméstica

Notas: Los círculos marcan la cronología de los lugares: siendo Piura el lugar de nacimiento y el primer lugar de residencia, y Córdoba el último lugar registrado.


Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

El grupo familiar de Sonia estaba compuesto por su padre, madre y tres hermanos, siendo ella la menor de los hijos. Si bien Sonia y gran parte de la familia nacieron en Huamachuco, la ud desarrolló la mayoría de sus prácticas en Trujillo, trasladándose así desde una localidad serrana a la ciudad capital del departamento de La Libertad en la costa norte (en este sentido es necesario tener presente las diferencias regionales y la consecuente concentración de recursos que estas suponen. Por lo que las ciudades costeras representarían una mejora en el acceso a determinados bienes y servicios, de los que no se dispondría en las zonas serranas). (Figura 2).

La estrategia de migrar se dio, principalmente, por la expectativa de mejorar las condiciones y posibilidades de trabajo para el padre y de educación para los hijos. El padre se dedicaba a la agricultura y durante un tiempo tenía funciones políticas en el gobierno local, posibilitando a la familia vincularse a través de redes de intercambio de reciprocidad indirecta especializada y redes de resolución de problemas con sujetos e instituciones que trascendían el espacio local.

[…] mi papá por lo general vendía por mayor. Nosotros vivíamos ahí, él compró el terreno y edificó y vivíamos ahí para poder estudiar, ir a la escuela. Mi padre nunca tuvo negocio ahí aparte era cuando cosechaba vendía por mayor y él nos mantenía 125 .

A los 21 años Sonia queda embarazada de su primer hijo, la experiencia de una amiga en Córdoba, le genera expectativas de índole laboral. Tres años después viaja a dicha ciudad con la intención de conseguir algún dinero para el cuidado de su hijo y regresar a su país de origen en una mejor posición económica.

Figura 2
Migraciones de Sonia y su unidad doméstica
 Migraciones de Sonia y su unidad doméstica

Notas:Los círculos marcan la cronología de los lugares: siendo Huamachuco el lugar de nacimiento y el primer lugar de residencia y Córdoba el último lugar registrado.


Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

La familia de Paula estaba compuesta por su padre, madre y ocho hermanos (ella es una de las mayores). Al igual que casi todos sus hermanos nació en Ayacucho, zona serrana de Perú (siendo la región más pobre del país). La posibilidad de acceso a la educación secundaria promovió, en parte, la migración del grupo familiar hacia una de las zonas urbanas de Ica. (Figura 3).

Después nos fuimos a Ica otro departamento de Perú. Más que todo por la escuela, porque de donde éramos no había secundaria y entonces nos fuimos. Mi papá siguió trabajando en la tierra… también nos fuimos por trabajo, pero más que nos decían era para que sigamos en la escuela 126 .

En Ica, a los 20 años, Paula conoció a su pareja y tienen a su primer hijo. La red de intercambio diferido intergeneracional es significativa para garantizar la construcción de la vivienda, alimentación y cuidado de los niños en la reproducción de su nuevo grupo familiar.

[…] vivíamos junto con Hernán [cónyuge]. Ellos [padres] nos ayudaron a construir una casa cerca de la suya 127 .

El esposo de Paula, como la mayoría de los lugareños, trabajaba en una mina cercana, ocasionándole algunos malestares físicos.

Si, si ahí hay mucha gente que trabaja de eso [de la mina], mujeres, niños también. Yo a veces iba a acompañarlo, pero no siempre. Quedaba lejos de la casa y se me complicaba con José. […] Trabajaba todo los días. Y era bastante mal pagado. Siempre había accidentes. Y siempre tenía algún problema respiratorio. Es como que el aire de la mina le hacía mal 128 .

La visita a su hermana mayor que vivía en Córdoba fue el primer paso para la decisión de migrar a dicha ciudad.

Figura 3
Migraciones de Paula y su unidad doméstica
 Migraciones de Paula y su unidad doméstica

Notas:Los círculos marcan la cronología de los lugares: siendo Ayacucho el lugar de nacimiento y el primer lugar de residencia y Córdoba el último lugar registrado


Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

El grupo de Melina estaba constituido por su madre y ocho hermanos (ella es una de las mayores), casi todos nacidos en Arequipa zona serrana de Perú, una de la más poblada del país. Como estrategia familiar, ella y su hermana de niñas, quedaron bajo el cuidado “compartido” de la madre y una tía. (Figura 4).

El mayor de los hermanos “decidió” viajar a Lima, una vez asentado, “jaló” a Melina y los más pequeños, con la expectativa de mejorar sus condiciones de vida y la posibilidad de acceso a una mejor educación. Aquí, la división del trabajo doméstico se distribuyó de la siguiente manera:

  1. Hermano mayor: Obtención de recursos. Trabajo.

  2. Hermana mayor (Melina): Cuidado de sus hermanos y mantenimiento del hogar.

  3. Hermanos más pequeños: Asistencia a la escuela.

Y a los 17 años, mi hermano el mayor, estaba estudiando para ingeniero […]. Se mantenía sólo. Y mi mamá lo ayudaba con poquito que alcanzaba. Y así vamos a sacar uno por uno. Se recibió mi hermano, pero no le gustó la carrera, dijo. Para que más rápido gane plata, me dijo “me entro de policía”. Se recibió de policía, y me dijo “hermanita vámonos a Lima, a la Capital… ahí te voy a dar de todo”. Y me llevó a mí. […] Y mi hermano me dice “he estado pensando”, me dice. Como ya Ramona (mi hermana mayor, ya se había casado) entonces que tal si vos haces de las veces de mamá, cocinas, lavas, los chicos y los traemos acá para que estudien, pues. […] Si. “Bueno”, le digo yo “tráelos” le dije yo. Fuimos a Arequipa de nuevo con él, pagamos el pasaje con su primer sueldo, fuimos y trajimos a mis hermanos. Mi hermano nos mantenía y dejamos con mi mamá a uno de mis hermanos 129 .

Al tiempo Melina conoce al padre de sus dos hijas, la perspectiva de trabajo de agricultor y/o ganadero para él, en su lugar de nacimiento (Aguaytía), generó la migración hacia dicha localidad.

Si bien la situación político-social, por la presencia de Sendero Luminoso definía a Aguaytía como zona roja, por los gobiernos de turno, (alto grado de peligrosidad), fueron las dificultades matrimoniales las que desestructuraron la reproducción doméstica, provocando el regreso de Melina a Arequipa.

En Aguaytía, en la zona roja. […] una vez me sacaron, había una vez una señora, supuestamente le engañaba a su esposo, la agarraron, la chaparon a la señora los terroristas. Nos llamaron a todos […] Y ahí le cortaron el pelo bien, bien cortito, y después dijeron que la iban a ahorcar… […] el abuelo de mi hija me dijo “no llores, porque te van agarrar a ti, porque acá no quieren mujeres débiles 130 .

[…] que pasa que me casé con el papá de mis hijos […] y me fui a la selva, como era una zona rural, había mucho terrorismo ahí, [...] y el padre de mis hijos me engaña. No era para mí. Y me vine de allá… 131 .

Ya en Arequipa la entrevistada conoció a su segunda pareja y la posibilidad de trabajo en Argentina, transmitida por una red de resolución de problemas asentada en vínculos de amistad y parentesco, abrió las expectativas a mejores condiciones de vida 132 .

5 y 6. El grupo familiar de Carolina y Esther estaba compuesto por su padre, su madre y catorce hermanos, siendo ellas las más pequeñas y oriundos de Pucallpa (zona selvática). La estrategia migratoria fue parte constitutiva de las ers, pues la posibilidad de empleo para los responsables de la reproducción doméstica motivó la migración hacia un distrito en Lima. (Figura 5).

Figura 4
Migraciones de Melina y su unidad doméstica
 Migraciones de Melina y su unidad doméstica

Notas:Los círculos marcan la cronología de los lugares: siendo Aguaytía el lugar de nacimiento y el primer lugar de residencia (y en este caso el último lugar de residencia antes de migrar hacia la Argentina) y Córdoba el último lugar registrado.


Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

Allí, Carolina (5) ayudaba a sus padres mientras estudiaba hasta los últimos años de la secundaria, sin poder terminarla.

Y de ahí somos de la parte selva de nosotros, para que el campo produce, la chacra produce, pero hay que tener dinero para hacerla producir la chacra allá. Entonces, como allí no hay mucho trabajo y los trabajos que hay te pagan… haya son soles, te pagan quince soles el día.

* ¿Es poco?

Sí, es poco. Entonces, de esa manera, como en la Capital, pagaban un poco más nosotros salimos de la provincia. Entonces, nos fuimos a la capital que Lima. Ahí estuvimos viviendo muchos años 133 .

A los 18 años, junto con algunos miembros de su grupo doméstico, volvió a Pucallpa con proyecciones de conseguir trabajo en la agricultura o en la ganadería. Allí se casó y tuvo sus hijos, organizando una nueva unidad doméstica. Sin embargo, frente a las condiciones socioeconómicas y por similares motivos por los que se marchó la primera vez con su grupo familiar de origen (salarios bajos, dificultadas para producir la tierra), vuelve junto a su esposo y sus dos hijos hacia el mismo distrito en Lima (donde estaba su familia).

[…] después me fui un par de años pa’ la Selva, este Pucallpa y ahí tuve mi marido, tuve mis hijos. Las cosas no salariaron tan bien, lo económico, nos vinimos a vivir a Lima, estuve muchos años en Lima… 134 .

Luego “decide” migrar hacia Córdoba, impulsada principalmente por las expectativas producto de las expresiones y percepciones de algunos de sus hermanos, que migraron en la década del ‘90 hacia a Argentina, sobre las posibilidades de crecimiento económico y mejores condiciones de trabajo.

Figura 5
Migraciones de Carolina y su unidad doméstica
 Migraciones de Carolina y su unidad doméstica

Notas:Los círculos marcan la cronología de los lugares: siendo Pucallpa el lugar de nacimiento y el primer lugar de residencia (el tercer destino después de vivir un tiempo en Lima); Córdoba el último lugar registrado.


Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

Por su parte Esther (6) migró, por decisión de sus padres, a los cinco años a un distrito de Lima (el mismo que su hermana Carolina). Después se casó y tuvo dos hijas. Aunque vivía en casa separada seguía compartiendo gastos y recursos con la ud ampliada (padres y hermanos), conformando así una red de intercambio diferido intergeneracional. (Figura 6).

Vivíamos cerca, así como vivíamos acá vivíamos allá también toda la familia cerca… compartíamos 135 .

Después de un tiempo de vivir en el distrito y a partir de la experiencia de sus hermanos en Córdoba migró internacionalmente, con toda su familia y la de Carolina, con la expectativa de conseguir “una mejor calidad de vida”.

La familia de María (padre, madre y 7 hermanos) era oriunda de Cajabamba (Departamento Cajamarca) zona rural, donde la mayoría de los pobladores vivían (y viven) de la cosecha y el cultivo de granos. En la estrategia familiar se estipularon roles de acuerdo al género y edad de los hijos, así los varones más grandes se dedicaron al cultivo y las mujeres mayores buscaron un trabajo en otro sector, mientras que los más pequeños “cumplían” con sus “obligaciones escolares”.

Después trabajaba en Lima desde muy chica. Siempre me gustó ayudar a mis hermanos, pues yo soy la hermana mayor. Así que trabajaba, ayudaba, así acompañaba a mis hermanos más chicos 136 .

Figura 6
Migraciones de Esther y su unidad doméstica
Migraciones de Esther y su unidad doméstica

Notas:Los círculos marcan la cronología de los lugares: siendo Pucallpa el lugar de nacimiento y el primer lugar de residencia, y Córdoba el último lugar registrado.


Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

María era la mayor de los hermanos, migrando a los dieciséis años a la casa de una tía en un distrito del Callao. Allí fue empleada en el sector textil (como costurera) y en el sector servicios (como empleada doméstica). Con el tiempo, siguió los pasos de su tía que tenía un pequeño puesto de ropa: primero trabajó para ella en la comercialización de la misma (compra y venta), después de modo independiente. (Figura 7).

A los 20 años, María, por intermedio de “una conocida” analiza la posibilidad de viajar a Argentina con la esperanza de conseguir un mejor trabajo.

Figura 7
Migraciones de María y su unidad doméstica
Migraciones de María y su unidad doméstica

Notas:Los círculos de color marcan la cronología de los lugares: siendo Cajabamba el lugar de nacimiento y el primer lugar de residencia, y Córdoba el último lugar registrado.


Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

Lorena cuarta (de menor a mayor) de 9 hermanos, nació como toda su familia en Tarapoto (Departamento San Martín) en una zona rural y selvática, donde la mayoría de los pobladores viven de la cosecha, el cultivo de granos y la cría de animales. (Figura 8).

Para seguir estudios superiores, la entrevistada (a los 18 años) viajó a Lima alojándose en la casa de una tía. Desde allí, alentó a sus padres para que envíen a sus hermanos menores a estudiar.

Viví ahí hasta los 18 años, terminando mi secundaria, me vine para Lima.

* ¿Te fuiste sola o con algún hermano?

No sola. […] Yo cuando me fui para Lima me fui con intenciones de estudiar, algo terciario. Me inscribí en un Instituto privado y ahí terminé enfermería. Después traje a mi hermana la menor y después vinieron dos de mis hermanos y después otro, se vivieron casi todos 137 .

La tía, con quien vivía, le propuso trasladarse a Pucallpa ante las posibilidades de seguir su formación universitaria. No obstante, allí comenzó a participar en una “Asociación Evangélica”, abandonando sus estudios y abocándose completamente a su credo.

Hice mis prácticas y justo estaba por empezar una clínica a trabajar. Pero con la tía que yo vivía en Lima, ella es de la selva, “allá está la Universidad y puedes seguir”. Pero resulta que mi tía estaba en una religión, mi tía ingreso a una religión y después yo opte por estar en esa religión, y ya después puse a un lado el estudio, puse a un lado todo 138 .

En esta asociación, ya no en Pucallpa sino en otra sede ubicada en un distrito de Lima, empezó a trabajar por techo y comida. Allí vivió en comunidad y crío a una niña que no tenía familia. Esto le trajo muchas dificultades lo que, junto a otras condiciones, motivó la migración hacia Argentina.

[…] incluso yo trabaje en la religión, me traen de nuevo para Lima para trabajar en la misma religión. Y yo dije “ah bueno, si es para trabajar bueno” […] Trabaje buen tiempo. Viví buen tiempo, digamos. Y ahí es donde conocí a una nena huérfana […] Yo me encariñe de ella. La adopté pero espiritualmente de corazón. Porque yo era para ese entonces, yo quería que llevara mi apellido pero me pedían que tenía que ser casada, que tenía que tener bienes con que mantener a la chica. […] Yo estaba trabajando ahí. Bueno es una manera de decir trabajar. Vos trabajabas te daban ropa, comida, la casa. […] Ya entonces por esa criatura me quede más, más y más 139 .

Figura 8
Migraciones de Lorena y su unidad doméstica
Migraciones de Lorena y su unidad doméstica

Notas: Los círculos marcan la cronología de los lugares: siendo Tarapoto el lugar de nacimiento y el primer lugar de residencia, y Córdoba el último lugar registrado.


Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

***

La implementación de estrategias migratorias internas es posible por el capital de conocimiento e información que tienen estas ud de origen —así como de las nuevas familias, en los casos en que así se constituyeran— sobre los instrumentos de reproducción valorados en relación con las estrategias de reproducción familiares. Por ejemplo, en las posibilidades de invertir en el mercado de trabajo: “fuimos a trabajar allá por la cochinilla [trabajo temporal] 140 ; o del mercado educativo “fuimos a una ciudad urbana sobre todo porque la escuela era mejor 141 . A su vez, se parte de cierto capital cultural acreditado y un escaso capital económico que asociados al capital social, de las diferentes redes de relaciones disponibles, pone en juego la movilidad geográfica que sostiene estas prácticas migratorias, “vine a Lima porque tenía una tía 142 . Es decir, las mujeres y sus unidades domésticas sustentan, en parte, sus estrategias migratorias en redes duraderas, que les proporcionan y/o generan expectativas de un rendimiento diferencial de los capitales acumulados en las trayectorias de las estrategias de vida de las familias en cuestión.

La migración internacional: las expectativas puestas en juego

A partir de la imposibilidad de hacer frente a las condiciones objetivas experimentadas, en el marco de las trayectorias sociales de las mujeres y sus ud (“nuevas” y/o de origen según el caso), se va haciendo cuerpo la posibilidad de migrar fuera de los límites territoriales peruanos.

El tema que allá no hay trabajo y si hay trabajo te pagan mal […] Mi marido de mi, ganaba bien pagado allá cuarenta pesos el día… viste todo el día. […] el hombre [empleador del esposo] ese no quería que salga mi marido cuando venían para acá le decía, “para que vas a ir a Argentina, Argentina está igual que Perú, escucha” […] Bueno nos quedamos un tiempo más, y ahí me dice mi marido, “vamos mejor”, yo no quería venir, yo pensaba instalar ya ahí mis cosas todo y yo ponía mi negocio en mi casa […] y nos fuimos deshaciendo de todo por venir. […] estaba mi familia también en Córdoba eso ayudo, aparte que decían que ganaba más, claro que se gana más sólo que las cosas están re-carísimas acá 143 .

Las expectativas −posibilidad de trabajo estable, acceso a educación, entre otros− se refuerzan por las redes en las que participan las mujeres:

[…] mi prima me dijo que la situación estaba mejor acá. […] Entonces yo le preguntaba cómo se estaba ganando acá, ella me decía que la situación estaba muy buena acá en Córdoba, […] como que ganabas el doble. […] llegué y mi marido al otro día comenzó a trabajar, con su mismo primo, con su primo comenzó a trabajar… y yo estaba sin trabajo… comencé a buscar por medio del diario. Me dijeron que tenés que buscar en el diario, porque acá nadies, ningún familiar te da trabajo cuando venís, porque tienen miedo a perder el trabajo porque cuidan lo de ellos 144 .

Y de un momento a otro me animé a venir. Un amigo me hizo los trámites, yo no sabía cómo había que hacer trámites para el pasaporte. Y así llegue [...] Y después, me animé a invitar a una prima mía, Y nos ánimos las dos a venir 145 .

En la “decisión de partir” el apoyo o acompañamiento de hermanos, padres o familiares jugó un rol significativo, mostrando como las unidades domésticas se volvían flexibles sobrepasando los territorios locales, regionales y nacionales. Esta flexibilidad se produce (y producía) principalmente porque las ud están constituidas y sostenidas por redes (estructuras relacionales particulares) que se adaptan según las necesidades que se resuelven y la cantidad de miembros que contienen según las coyunturas.

La familia de parte mía estaba de acuerdo porque están acá. La familia de él casi no [marido], porque nadies de la familia están acá y medio que desanimaban. Pero lo decidimos para ver algo mejor para nuestros hijos también. Y nos pusimos de acuerdo y nos vinimos 146 .

La probabilidad de conseguir un trabajo o uno mejor pago fue en la mayoría de los casos el puntapié explicito para migrar hacia Argentina

[…] como mucha gente se venía para acá, veía la conveniencia, veía el dinero, la diferencia. Pero necesitaba dinero para venir. Yo trabajando en un negocio de ropa. […] junté lo que me hacía falta. Con el negocio que tenía, con el negocio de la ropa yo vendía […] se vendía bien. Y cuando estaba ahí es cuando me comentaron que mucha gente se venía para acá, que se venían a trabajar y todo eso. Entonces, dije me voy 147 . […] Tenía una conocida acá en Argentina, por eso me vine con ella. […] Si y me vine directo a Córdoba. Llegué un domingo y un lunes ya estaba trabajando 148 .

Una sola de las entrevistadas asoció su estrategia migratoria a una inversión educativa, pero al poco tiempo de llegar no pudo seguir estudiando (por falta de renovación de los documentos) y comenzó a trabajar (Luciana, Entrevista nº 1).

Además de los argumentos explícitos (trabajo o educación), se hallaron factores adicionales que impulsaron el desplazamiento: alejarse de problemas familiares, de relaciones “dañinas”, “expectativas de progreso”, etc.

Las redes de relaciones en donde interactuaban las mujeres con otros agentes les proveían de conocimientos y saberes para construir el circuito de viaje y la elección del trasporte. Así otros agentes, dotados de propiedades comunes a ellas y unidos entre sí por lazos de confianza, otorgaron “consejos” y experiencias para que ellas “decidieran” cómo entrar a Argentina. En este sentido, la mayoría ingresó al país en colectivo con escala en Bolivia, el cruce más barato.

Una de las entrevistadas pagó a una persona para que le ayude a cruzar la frontera, 149 ingresando por Paso de Jama, junto a un contingente de mujeres que completaban el colectivo.

Agarré el negocio que tenía y junté para mi pasaporte para todo que en ese tiempo estaba 60 o 70 dólares, más el pasaje y además había que pagar a un señor que nos traía para acá. Y le pagué los 150 dólares. […] era un colectivo nos trajo un señor. Como veinte chicas éramos, chica, señoras que venían a trabajar. Pero yo acá tenía un tío. Yo lo tenía acá y con esa dirección yo venía. Otras venían sin nada, sin saber nada. […] el señor viaja para allá y buscaba gente. Los que querían venir se juntaban y entonces él decía “tal día voy”. Entonces, cada uno iba juntando su plata. Otros quedaban con deuda con el señor. Se venían acá y después cuando juntaban le pagaban con trabajo… […] yo lo pagué desde allá […] Y cuando llegue acá me quede en una pensión porque mi tío no me podía venir a buscar 150 .

A continuación se muestran los trasportes y vías usadas por las mujeres para ingresar a Argentina:

Tabla 11




Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

A la hora de migrar, las mujeres se encontraban dentro de la población económicamente activa (desde 21 a 36 años) y era la primera vez que salían del territorio peruano.

Tabla 12



*Luciana primero residió en La Plata y después se trasladó a Capital Federal.


Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009

Asimismo, la mayoría tuvo “compañeros/as” de viaje, algunos de los cuales serán parte de las unidades domésticas en Córdoba. A continuación se muestra en una tabla dichos datos.

Tabla 13




Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

Para las entrevistadas la migración hacia Argentina era un paso temporal en la búsqueda de un mejor empleo o educación con la intencionalidad de volver con un mejoramiento en sus estructuras patrimoniales y hacer frente a sus estrategias de reproducción social en Perú. “Yo vine así como a conocer, estar un tiempito. Después me quedé 151 .

Las expectativas puestas en el viaje hacia Argentina se irán modificando en el transcurso de su residencia, variando en parte sus expectativas de permanencia. Estos cambios serán trabajados pormenorizadamente en el capítulo siguiente.

Reflexiones finales sobre el capítulo

Las unidades domésticas de origen ocupan posiciones ligadas a la pobreza en el espacio social peruano. Si bien el volumen global de capital (económico y cultural) es escaso, al abordar la forma en que esos recursos se estructuran se evidencia el peso que adquiere el capital social en el cuadro patrimonial de las mismas. “Como suerte de poder que puede acumularse y movilizarse y que [...] constituye la base de la conformación de diferentes tipo de redes de intercambio de distintas especies” 152 .

Es a través de las redes entre familiares, amigos y conocidos, que ocupan posiciones similares dentro del espacio global, que la migración interna se produce (en la mayoría de los casos en estudio) por las expectativas de trabajo y/o acceso a la educación que circulan en las mismas. La migración, por lo general, se da desde un lugar poco o menos poblado hacia centros o grandes urbes. En la mayoría de los casos, se ha “probado suerte” en Lima Metropolitana −Lima y Callao−, siendo el territorio “más urbano” de Perú que alberga a más de siete millones y medio de habitantes concentrando casi dos tercios de la actividad económica e industrial de dicho país.

Pero el capital social es diverso (individual, familiar y/o colectivo) y, por lo tanto, no todas las familias acceden a éste de igual modo. Así, primero encontramos a las entrevistadas y sus unidades domésticas que alcanzan principalmente redes de intercambio diferido intergeneracional; es decir, relaciones entre familias pobres y redes de resolución de problemas asentadas en vínculos de amistad o parentesco. Segundo, aquel grupo que accede además a redes que se instituyen entre pobres y no-pobres denominadas redes de intercambio de reciprocidad indirecta especializada y a redes de resolución de problemas.

Este grupo se desagrega en dos según la posición que ocupan las entrevistadas y sus ud en la red: así unas se ubican en la base de los dos últimos tipos de redes, principalmente como “beneficiarias o receptoras” en la circulación de recursos; otras, en cambio, se posicionan en una situación intermedia como mediadoras entre las diferentes partes generándoles mayores posibilidades, que a las otras tipologías, de un rendimiento diferencial del resto de los capitales acumulados.

Si se analiza la constitución de las redes, todas las entrevistadas se posicionarían en una situación dominada. Sin embargo, la distinción que se intenta determinar aquí refiere a la heterogeneidad dentro de la homogeneidad, intentando señalar que algunas se encuentran en una situación de “mayores privilegios”. Así, es importante recordar que el capital social (en vinculación a las redes) es una fuente de poder que posiciona a los agentes de un modo diferenciado en dicha estructura; es un recurso que puede ser acumulado, reconvertirse en otra especie, es un enjeu, una apuesta, algo que está en juego y por lo que vale la pena jugar.

A partir de este reconocimiento se construye una “nueva categoría” de acuerdo con la diversidad de las redes, lo que no implica que no haya diversidad dentro de un tipo de red, sino que refiere a la variedad de tipos que disponen las mujeres y sus unidades domésticas.

Tabla 14




Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

A partir de este conjunto de redes se puede considerar que las mujeres peruanas y sus ud ocupan posiciones diferenciales en las mismas. La acumulación del capital social “en manos” de unas familias más que en otras supone una especie de patrimonio superior que les permite distinguirse, ampliando el abanico de posibilidades, efectivizando estrategias de reconversión de capitales y ampliando las percepciones sobre el horizonte de lo posible o probable.

Esto afecta en cómo se desarrolla la migración internacional, así la experiencia de otros que migraron con anterioridad dan la iniciativa o la seguridad para realizar la misma. La confianza, la aceptación, y la notoriedad de “conocidos”, de amigos o de familiares que ocupan posiciones similares a estas ud, producen y reproducen representaciones y expectativas favorables que en Argentina y puntualmente en Córdoba: se puede estar mejor. El poder simbólico de estas experiencias o historias contadas construye la realidad, un “sentido inmediato del mundo (y, en particular, del mundo social)” 153 que en parte cimienta las representaciones del mundo, de las cosas, de lo que está bien y de lo que no, de lo posible y de lo imposible, de lo pensable y de lo no-pensable 154 .

La migración internacional para el caso puntual se veía como una práctica transitoria; es decir la estrategia migratoria hacia Argentina es una apuesta para volver a su país con una estructura patrimonial diferente y así poder posicionarse “mejor” en el espacio social peruano. Pero las condiciones, prácticas y representaciones que dan inicio a un movimiento migratorio pueden ser distintas a aquellas que perpetúan la residencia en un lugar, pues se renuevan las expectativas frente a las condiciones estructurales (posibilidades e imposibilidades objetivas para las familias) y como éstas se hacen cuerpo.

Esto, que apenas se deja entrever en este capítulo, se desarrollará acabadamente en el siguiente.

Capítulo IV. Prácticas y representaciones en el espacio social cordobés

En el presente apartado se buscan situar las prácticas y representaciones del grupo de mujeres en estudio teniendo en cuenta las características del espacio social de su residencia actual. En este sentido, se realiza un breve recorrido sobre las condiciones de los migrantes peruanos en Argentina y en Córdoba, para poder posteriormente abocarse a las condiciones puntuales de la unidad territorial y de la unidad de análisis.

Caracterización de la migración peruana hacia Argentina y Córdoba

La presencia de migrantes limítrofes en Argentina —registrada desde el año 1869— por el primer Censo Nacional, ha ido en aumento y en las dos últimas décadas ha tendido a “visibilizarse aún más” 155 . Diversos autores sostienen que esta “visibilidad” se ha construido y “sobredimensionado”, algunos afirman que esto se debe a que ha disminuido la migración de origen europeo 156 . Varios consideran que se debe principalmente a la concentración espacial en las grandes urbes 157 y otros sostienen el papel significativo que juegan los medios de comunicación a la hora de representarlos 158 (en este sentido, a partir del análisis de los medios gráficos para el año 1993 reconocen que los migrantes limítrofes y de Perú “eran acusados de aumentar el desempleo, de quitar puestos de trabajo a los argentinos, de aceptar bajos salarios y de ser una competencia desleal para la mano de obra nativa” 159 ).

Para el caso de Argentina los tres lugares con mayor presencia de peruanos son Buenos Aires, Mendoza y Córdoba (principalmente la capital) 160 .

El 14% de peruanos que se marchan en el período 1990-2007 se dirige hacia Argentina, siendo el segundo país de destino, después de Estados Unidos con un 30.6%.

En el Gráfico 2, se muestra la distribución de frecuencias según sexo del flujo migratorio peruano hacia Argentina durante dicho intervalo de años 161 .

En el sub-período 1994-2002 el flujo migratorio hacia este país se mantiene en valores relativamente constates. La sobrevaluación del signo monetario argentino durante los años de la convertibilidad —instaurado por el gobierno presidencial de C. Menem— puede haber sido un “incentivo” significativo para la radicación de migrantes de Perú.

Gráfico 2



1Peruanos que no han regresado hasta el 31 de Diciembre 2007.

2La distribución de los peruanos que viajaron al extranjero la realiza inie utilizando la estructura de la enco, 2006.

3a/ La información solo considera los saldos migratorios publicados en el Anuario de Migraciones, 2003, la distribución por sexo ha sido estimada por inie con la enco, 2006.


Fuente: Elaboración propia con base en inei, 2007. digemin - Unidad de Informática y Estadística. Instituto Nacional de Estadística e Informática.

La curva muestra un pico en 1998, de un distanciamiento paulatino y constante entre los intervalos de mujeres (en alza) y el de los varones; y por último un aumento de los dos grupos desde el año 2005, sosteniendo la mayor frecuencia para las mujeres. Podría suponerse que a partir del Programa Nacional de Normalización Documentaria Migratoria (Patria Grande) aprobado en 2005 y aplicado desde abril-mayo de 2006, sumadas las mejoras económicas pos crisis del 2001, generan expectativas en los migrantes 162 .

El titular de la Dirección de Migraciones, Alberto Rubio, dijo que la política migratoria en Argentina es la de regularizar a estas personas. Habló del “mito” de la deportación que aún subsiste en algunos sectores, y descartó que algo así ocurra alguna vez en el país. Adelantó que en poco tiempo se extenderá a Córdoba el nuevo programa “Patria grande”, que facilitará los trámites y requisitos para que los habitantes del [Mercado Común del Sur] MERCOSUR (sic) ampliado puedan documentarse en Argentina 163 .

Según el Censo Nacional del 2001, los migrantes peruanos alcanzaban las 87.546 personas, siendo una de las comunidades que más había crecido en los últimos 30 años 164 . Para Córdoba, el porcentaje de peruanos sobre el total poblacional provincial es de 0.22% —tasa de inmigración— y la relación con la migración total es de 17.3%.

Cuando hablamos de estructura poblacional hacemos referencia a la composición por edad y sexo, donde el peso de los varones y mujeres peruanos en Argentina —en general— y en Córdoba —en particular—, fue cambiando adquiriendo un mayor peso las últimas. En este sentido, la presencia de las mujeres para el trayecto 1994 a 2007 es del total migrante de 56.02%, mientras que los varones tienen el 43.98 165 ; algunas mediciones determinan que el peso relativo de ambos grupos es: 42.8 de varones y 57.2% de mujeres 166 ; otras estimaciones para el periodo 1990-2007 es 44.7% para los primeros y un 55.3% para las segundas. Si bien se encuentran ciertas inconsistencias en los datos del mismo Instituto, se reconoce una mayor presencia de mujeres en todos los casos.

Tanto para la estructura poblacional de peruanos en Argentina, como en Córdoba, las cohortes de edad que tienen la mayor frecuencia son los que comprenden a las personas entre 14 y 65 años, es decir a los grupos etarios que se sitúan dentro de la pea.

A su vez, para el Censo 2001, se observa una mayor proporción de mujeres en todas las cohortes, salvo la de 65 años y más.

Indicadores de los migrantes peruanos en Córdoba y en Argentina

El máximo nivel de instrucción alcanzado y la ocupación, rama de actividad y calificaciones de los puestos de trabajos de los peruanos en Córdoba nos brindan pistas del capital cultural y económico del grupo analizado. Pues, las estrategias de reproducción social se definen a partir de los recursos que los agentes en situación de pobreza tienen y no únicamente por lo que les falta, ya que las posibilidades se definen a partir del volumen y la estructura de los capitales.

Sobre el máximo nivel de instrucción alcanzado

El nivel de instrucción es uno de los indicadores sociales que hace referencia al grado de formación formal que hayan alcanzado los agentes mayores de quince años. Éste es categorizado por el indec, tal como se detalla a continuación.

Gráfico 3




Fuente: Elaboración propia con base en Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, indec.

Tanto en varones como en mujeres, el máximo nivel alcanzado se concentra en “Secundario completo o terciario /universitario incompleto”. Podemos encontrar que la distribución de frecuencias (representada en porcentajes) se dispone de un modo similar, tanto para Argentina como para Córdoba:

Tabla 15




Fuente: Elaboración propia con base en Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, indec.

Lo laboral: ocupación, tipo y rama

Se comprende que la población migrante posee una relación diferenciada entre ocupados e inactivos según sexo. Así, el mayor porcentaje se da en la población ocupada, siendo para los varones de 5 puntos más que para las mujeres. El segundo valor difiere, pues para las mujeres la mayor frecuencia se da en el valor nominal “Inactivo”, mientras que en los varones, es desocupado.

Gráfico 4




Fuente: Elaboración propia con base en Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, indec.

Para la Encuesta Permanente de Hogares de Argentina (eph) de octubre 2001, los migrantes limítrofes y peruanos que se encuentran dentro de la pea representan un 4.8% del total del país. A su vez, para el registro censal del mismo año, debe señalarse que se registran tasas de desocupación menores a la de los argentinos, pues los primeros tienen un 14.6%, mientras que los segundos lo superan con un 18.3%.

En esos años, el mercado de trabajo argentino se estructuraba con base en una fuerte segmentación, trasformación y cambios en la constitución y disposición de la pea, en favor de un aumento de la población desocupada, acompañado de una significativa precarización del empleo. La pérdida de empleos de tipo permanente y la expansión de nuevas modalidades de contratación producto de las diversas Reformas del Estado reflejan un escenario tallado por la flexibilidad e inseguridad sociolaboral. En este contexto, cabe recordar las características de la inserción laboral/ocupación de la mano de obra peruana en el mercado de trabajo argentino.

A diferencia de la población nativa, cuya distribución en la estructura productiva tiende a efectuarse preferentemente en actividades comerciales, de servicios (sociales, personales y comunales y financieros) e industriales, los inmigrantes procedentes de los países limítrofes y del Perú concentran a casi la mitad de su población en el servicio doméstico y la construcción. En el caso de la población inmigrante llegada recientemente al país (últimos 5 años), las diferencias son aún mayores: casi dos tercios de este grupo se dedica a las actividades domésticas (44.4%) y de la construcción (16.2%). Resulta preciso indicar que el impacto de la inmigración en estas áreas es relativamente alto, alcanzando un poco menos de un 15% del total de la mano de obra ocupada en las mismas 167 .

En esta misma línea, el Censo del 2001 nos muestra que los migrantes peruanos económicamente activos, en todo el territorio nacional, se ocupan en mayor porcentaje en el servicio doméstico (32%), seguido por aquellas personas que están buscando empleo (desocupados, 18%).

A continuación exponemos la escala nominal desagregada por rama de actividad o situación de desocupación.

Gráfico 5




Fuente: Elaboración propia con base en Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, indec. Banco de datos del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (celade), Proyecto imila.

Si bien el anterior gráfico muestra en qué rama de actividad se ocupan los migrantes peruanos, es a través del siguiente que se puede ver el nivel de calificación de los puestos de trabajo.

Gráfico 6



*las categorías son definidas a partir de indec “Censo Nacional 2001: Base de datos”, op. cit.


Fuente: Elaboración propia con base en Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, indec. Banco de datos celade, Proyecto imila.

Los datos y su distribución presentan diferencias según sexo: mientras que para las mujeres la frecuencia modal está vinculada con actividades u ocupaciones “no calificadas”; para los varones, es “calificación operativa”. Esto puede deberse a que las primeras se concentran en las áreas del servicio doméstico y los segundos, en la construcción.

Sobre las características del trabajo en Córdoba, un entrevistado expresa:

Eh, están estas dos vertientes: los que vinieron a estudiar a las universidades y los que vinieron a trabajar empleados en la construcción, las mujeres… eh empleadas domésticas […] hay muchos peruanos, por ejemplo, que vinieron estudiaron y les fue bien, hicieron sus carreras, profesionales médicos, ingenieros, odontólogos eso fue más en los ‘70. Pero ahora mayoritariamente, los peruanos que viven en Córdoba mayoritariamente son… y este a trabajar 168 .

Inscripciones territorial de las mujeres migrantes de unidades domésticas peruanas en estudio: el barrio Los Hornitos

Se aprehende al barrio como aquel espacio donde los agentes sociales se inscriben territorialmente, pero que está signado por factores externos al mismo, por ejemplo las diversas regulaciones de la ciudad en el cual está inserto 169 . Las jerarquías allí presentes pueden leerse a partir del concepto de espacio social reificado, es decir, físicamente realizado u objetivado 170 . En esta investigación tomamos a Los Hornitos como punto de destino de los procesos migratorios analizados, espacio físico en el que se reconoce un cuadro patrimonial de escasa disponibilidad de capital económico y cultural, de sus habitantes, en relación con el espacio social global al que pertenece.

El barrio: Un poco de historia sobre sus condiciones

Los Hornitos comienza a tener sus primeros habitantes a medidos de 1990 en el sur de la ciudad de Córdoba, en el marco de un loteo irregular, informal e ilegal.

Otras dificultades, refiere a que los habitantes del barrio padecen fumigaciones en zonas cercanas, además de las invasiones de diferentes insectos y roedores, producto de la cría de animales y plantaciones en los campos colindantes. Asimismo, el terreno es un suelo colapsable (también conocido por mallines) y anteriomente era solo para uso industrial o rural. El tema de la contaminación es significativo y de larga data: basurales a cielo abierto, cableado de alta tensión de la Empresa de Energía Eléctrica (epec), no cumpliendo con las especificaciones de seguridad según Ley 6 648 del Ministerio de Obras y Servicios Públicos, entre otros.

En los primeros tiempos residían aproximadamente unas 150 familias. Desde ese momento la población aumentó incesantemente hasta la actualidad y continúa aún en ascenso. Algunos compraron el terreno y poseen boleto de compra-venta, otros usurparon los terrenos libres.

En los casos puntuales de las ud analizadas, la situación con respecto a la documentación de posesión es la siguiente:

Tabla 16



*Ampliación Los Hornitos, zona más contaminada del predio según distintos estudios de universidades locales.


Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos 2009.

En general, el acceso a los diferentes servicios y recursos es obtenido, principalmente, a través de los reclamos y organización de los “vecinos”. Y poco a poco han conseguido, para la mayoría de los sectores, el agua potable, en las arterias o calles principales alumbrado público (un farol por cuadra), recolección de basura. No cuentan con gas natural, ni pavimento, ni cordón cuneta. Con respecto al trasporte público pasa una sola línea por la arteria principal.

En el territorio existen varias instituciones (comunitarias, de origen estatal y privadas) que posibilitan no solamente el acceso a “recursos movilizables por los individuos, sino que marcan la presencia de la sociedad en el barrio [Merklen, 2005]” 171 . Las instituciones son las siguientes:

  • Capilla, comedor y centro recreativo/educativo de la religión católica.

  • Destacamento Policial (en la cercanía de la capilla).

  • Comisión Vecinal

  • Taller de Oficios y de deportes organizados por organizaciones sin fines de lucro

  • Unidad Primaria de Atención de la Salud, centro provincial de Salud más cercano.

  • Escuela Provincial primaria y nivel medio

Después de diez años, en su mayoría migrantes limítrofes y de Perú comenzaron a usurpar la zona de mayor contaminación ambiental, denominada aquí Ampliación Los Hornitos.

Cuando nos vinimos acá. Quisieron tumbar las casillas. ¿Sabes qué? Las mujeres no nos dejamos, agarramos […] Porque ya era demasiado.… Y cuando empezamos a venir ahí, y vino el policía, cantidad de policías le digo yo […] entonces, como prácticamente yo y mi hermana nos paramos en macho en todo, […] Si quiere venir a sacarnos, tiene que venir con una orden, eso le dijimos, […] nos sentamos todos, […] se cansaron ve, ahí han amanecido esperando que desocupemos, que salgamos, todo y no salimos, a dónde va a ir, de ir, al segundo día también vinieron, y al tercero, una semana nos tuvieron casi así 172 .

En la Ampliación estaban de todo le digo, por empezar de nosotros [señala a un costado de la vivienda y empieza a señalar una por una las viviendas de los costados y al frente] la otra gente: argentinos, el que le sigue argentino, el que le sigue boliviano, boliviano, peruano, peruano, peruano, boliviano, peruano, boliviano, peruano, peruano así estamos […] También hay peruanos y bolivianos ahí, está lleno [señala las manzanas más alejadas], más estamos peruanos y bolivianos, paraguayos unos cuantitos […] De acá de esta zona empezando de allá [señala para el otro costado de la vivienda y empieza a señalar una por una las viviendas primero de sus costados, luego al frente], de esta cuadra de nosotros 2 bolivianos, de ahí sigo yo peruana, mi mamá peruana, mi hermana, la vecina que es argentina, la que le sigue boliviana, la que le sigue peruana, boliviana, argentino, boliviano y boliviano ahí. Del otro lado de nosotros hay mayoría de peruanos, solo tres bolivianos y un paraguayo, argentinos, también hay argentinos, ¿no? 173 .

Las características de “la Ampliación” distan de las demás zonas del barrio: allí viven según una referente barrial unas 150 familias que no cuentan con alumbrado público, ni con el servicio provincial de energía, ni agua potable, ni gas natural en las viviendas particulares. Si bien, en el momento de comenzar el trabajo de campo el agua y la luz para uso doméstico se compraba o pedía a vecinos que se localizaban al frente (en la parte “vieja”), en el transcurso del mismo se pusieron tanques comunitarios y eran llenados (irregularmente) por el Estado provincial.

Algunos habitantes de este sector participan en asambleas en las que se toman decisiones en torno a la posibilidad de posesión de tierra, acceso a servicios, así como sobre la problemática de la contaminación.

Las unidades domésticas en la actual residencia

Las unidades domésticas de las mujeres peruanas son familias nucleares completas (padre, madre e hijos) constituidas de la siguiente manera:

Tabla 17



*Con respecto a ‘otros familiares’ se refiere a agentes que compartan recursos con la unidad residencial, pero que no viven en la misma vivienda.


Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

La presencia de otros familiares, que no se encuentran en la misma unidad residencial, pero comparten (en diversos grados) territorio (cercanía física), equipamiento doméstico y diversos gastos aparecen, en la mayoría de los casos, como redes centrales en la reproducción de las mismas.

[…] nosotros empezamos a vivir acá y yo comencé a pasarle la voz a mi familia, casi la mayoría de acá está mi familia. Entonces, comenzaron a venir. Yo tenía más confianza en pedir colaboración a ellos, para que entren máquinas, para que… entre…, o sea para trabajar a mano [Para abrir calles y nivelar las mismas] 174 .

Si bien las mujeres corresponsables de la reproducción doméstica son peruanas, las familias también están compuestas (tanto la nuclear como la ampliada) por miembros de nacionalidad, por un lado, argentina (en general los hijos) y, por el otro, boliviana o paraguaya.

Tabla 18




Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

El reconocimiento no sólo de la nacionalidad de los miembros de la unidad residencial sino también de aquellos familiares que ayudan a su reproducción permite obtener pistas sobre las historias hecha cuerpo y cómo éstas impactan en las ers de las mujeres y sus ud. Así, la diversidad de origen de los agentes que forman una ud puede estimular la permanencia en un lugar más que en otro. Además, las redes de familiares que comparten la situación de migración pueden ser percibidas como recursos que permiten aumentar o modificar la estructura patrimonial de las mismas (Tales redes al ser analizadas como cuerpo permiten observar la posibilidad de residencia a partir de la combinación de recursos tendientes asegurar, en este caso, estrategias habitacionales, alimentarias, matrimoniales, entre otras).

Estructura patrimonial de las UD

El volumen global del capital determina las diferencias primarias que distinguen a las diversas posiciones en un espacio social y la estructura de capital (forma particular de distribución) establece diferencias secundarias entre posiciones similares. A su vez, los instrumentos de reproducción disponibles son los que permiten acumular o reconvertir esos capitales poseídos y definen la posición que un grupo de agentes tiene en el espacio social, pues delimita las posibilidades/imposibilidades de apropiación del espacio físico y definiendo el ámbito donde pueden intensificarse las inversiones. Es decir que, las condiciones del mercado inmobiliario, el laboral, la presencia de las instituciones, etc., en el territorio y sus servicios son condiciones objetivas que delimitan el espacio de posibilidades en relación con el capital que tienen las mujeres y sus unidades domésticas.

Sobre las condiciones de la vivienda y el trabajo

En el transcurso del trabajo de campo, observamos que el avance de la construcción es mayor en las viviendas de La Ampliación, aunque las condiciones en comparación a las otras son de mayor precariedad. Teniendo en cuenta esto encontramos que el material predominante de las viviendas es el cemento, después la madera, tanto en las paredes exteriores como en techos y pisos.

[…] ahora hemos edificado de block y un pedazo de común. Estuvimos cuatro meses viviendo en un rancho de madera. […] Nosotros, cuando nos vinimos nos vendieron unos paraguayos. Y ellos ya vivían y nos vendieron: 300 pesos de maderas y con eso nos hicimos un rancho. […] lo saque todo al rancho y las maderas las puse en el techo. Y ahí estuvimos viviendo 175 .

A continuación se especifica las condiciones actuales de las viviendas de las mujeres:

Tabla 19




Fuente: Elaboración propia con base en trabajo de campo 2009, Los Hornitos (entrevistas, notas de campo y cuestionarios).

Con relación al tipo de tenencia de la vivienda sólo tres tienen boleta de compra-venta, las demás ocuparon un terreno o lote (aunque el primero no tiene valor legal, las posiciona diferencialmente entre los vecinos, expresando que su reclamo es “más genuino y justo”). Todas las mujeres en estudio son propietarias de su vivienda, pero ninguna del terreno.

Con respecto a la obtención de luz las cuatro entrevistadas que viven en Los Hornitos, tres adquieren el servicio que brinda la empresa provincial de electricidad (una tiene tarifa social, una perdió el beneficio, otra nunca solicitó el mismo). La cuarta actualmente se encuentra “colgada”. Las viviendas de las mujeres de la Ampliación tienen luz, pero la obtienen por medio de agentes que residen en la zona “vieja”. En algunos casos esto genera roces y tensiones, por el cobro excesivo “del servicio”, pues puede variar mes a mes sin posibilidades de reclamo.

[…] Hasta la semana pasada teníamos luz y agua, pero verá ya no. […] tuvimos problemas con el vecino. […] Un vecino, un paraguayo, nos da luz y agua. Pero la semana pasada nos quiso cobrar cien pesos, pero eran cincuenta. Se quiso hacer el vivo. Y ahora se quiere vengar, por eso no nos da más agua, ni luz 176 .

Si la luz, también, nos dan. Los que tienen medidor son vecinos paraguayos que tienen la luz. Pero a veces muy caro nos dan 177 .

En la Ampliación la obtención de agua se hace a través de mangueras provenientes de la vivienda de algún vecino o tanques comunitarios que se encuentran en el sector. El barrio en toda su extensión se caracteriza por tener problemas de presión del agua; por este motivo, las mujeres que viven en la parte “vieja” del barrio tienen tanques o tachos a la altura del piso. Las cuatro, de dicho sector, tienen el servicio (red pública/agua corriente) a través de la empresa privada (aguas cordobesas). Tres tienen el suministro dentro de la vivienda y una fuera de la misma, pero dentro del terreno.

Para cocinar todas las mujeres utilizan, principalmente, gas en garrafa (en su mayoría tiene garrafas de 10 kilos al lado de la cocina o anafe). Con respecto al servicio higiénico de las viviendas las cuatro peruanas que viven en la parte “vieja” tienen “Inodoro adentro”. De la Ampliación, tres tienen letrina y una, inodoro.

A modo de síntesis exponemos en el siguiente cuadro, los datos desarrollados hasta aquí sobre las condiciones de las viviendas.

Las formas que cobran las condiciones estructurales, a través del tiempo, se constituyen como posibilidades e imposibilidades objetivas para las familias. Así, el universo de los posibles en lo que respecta el acceso a una ocupación, la categoría del mismo, el sector económico y la rama de actividad, es distintito según la posición que un agente ocupe en el espacio social: el mercado laboral por sí mismo no determina el acceso a un trabajo, sino se pone en relación con los recursos (objetivos e incorporados) de quienes pretenden acceder al mismo (volumen y estructura del capital).

Tabla 20



*LH es barrio Los Hornitos, y aLH es Ampliación Los Hornitos.

**Dentro o Fuera implican si el inodoro o letrina se encuentran dentro o fuera de la vivienda.


Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

Así, para la mayoría, de los responsables de la reproducción domésticas sus ocupaciones son “no calificadas” o de “calificación técnica” (por lo general en servicio de limpieza, las mujeres; en la construcción, los varones). Se diversifican distintas estrategias además de las laborales para conservar, principalmente, el capital económico. A continuación detallamos las distintas actividades que realizan dichos agentes:

  1. Luciana trabaja en una organización sin fines de lucro del barrio y trabaja sin recibir salario (aún) en una escuela provincial. Además, es quien organiza y distribuye las actividades en su hogar.

  2. Sonia trabaja por cuenta propia en un comercio en una de las habitaciones de su casa. Además, participa en actividades políticas del barrio.

  3. Paula al momento de hacerle la entrevista estaba desocupada, pero en el transcurso del trabajo de campo consiguió una labor eventual (“changa”) por horas como empleada doméstica: limpiando y cuidando a un niño de la Ampliación durante cinco meses. A su vez, participa de las asambleas que se realizan por las problemáticas del sector y es la responsable del cuidado de sus hijos y de las actividades vinculadas a la limpieza y mantenimiento de la vivienda. Asiste al comedor del barrio por sus dos hijos y recibe el “bolsón” alimentario.

  4. Melina tiene dos empleos de cuatro horas cada uno: en uno limpia y cocina; y en otro cuida a un anciano. A su vez, los domingos realiza junto a sus hijas, venta al público de gaseosas, cervezas y comidas peruana que ellas mismas cocinan. Melina expresa estar satisfecha con sus trabajos.

    Quedan lejitos los trabajos […] pero ellos [los patrones] se sienten felices. […] Pero ellos se sienten felices porque gente como nosotros no van a encontrar. Porque lo que nos encanta de ellas que llega la hora de las doce, y así estén con cincuenta mil familias, ellos nos sientan a su mesa con ellos 178 .

  5. Carolina es empleada doméstica de una señora que conoció en las reuniones de la iglesia evangélica (su misma religión), va tres veces por semana a la tarde. A su vez, participa en las asambleas de la Ampliación. Las actividades y responsabilidad del hogar son también tareas de ella.

  6. Esther está buscando trabajo, también participa de las asambleas que se realizan en la Ampliación y, en la división del trabajo familiar, es la responsable de cuidar a sus hijos y llevarlos a la escuela.

  7. María actualmente no tiene trabajo y tampoco está buscando, ya que se dedica al cuidado de sus hijos. Todos los días asiste al comedor.

    Como acá y me dan la leche. David come acá conmigo Y, después, mi hija la más grande si viene al jardincito de acá. Ella sí. Espero que ella coma a las 12.30. A las 12.30 come ella, porque ella va a la tarde 179 .

  8. Lorena está desempleada, es decir no tiene trabajo pero está buscando activamente. Ella reconoce que necesita empleo, pero que éste tiene que ser acorde a los horarios de la escuela de sus hijos.

En relación con las parejas de las mujeres peruanas siete de ellos se dedican a la construcción: uno está desocupado, si bien en el transcurso del trabajo de campo consiguió algunos empleos eventuales, el mayor tiempo estuvo buscándolo; los seis restantes se ocupan en distintos cargos (peón, oficial, maestro), pero su situación es irregular.

Conseguir un tipo de trabajo depende en parte de las relaciones que construyen los agentes en el proceso migratorio y/o en los espacios locales. Así, la posesión de una red duradera de relaciones les ha permitido acumular un capital social y reconvertirlo en capital económico para sus ud, pues las relaciones entre agentes es la que posibilita la estrategia laboral; dando un rendimiento diferencial al resto de los capitales acumulados.

Él consiguió el trabajo por un señor peruano, trabajaba como se llama en una obra, encargado no me acuerdo como se llama… […] Ahí un señor peruano, que eran amigos míos. Yo los conocía hace como diez años, cuando yo vine los conocía. Yo conocía a la señora y el esposo trabajaba ahí. Me dice que vaya a trabajar 180 .

[…] él tiene los documentos de acá. Pero no les importa. Así hacen trabajar a la gente, en negro. Y como esos días no había, no había trabajo, agarro eso 181 .

El único varón que no se dedica a la construcción, pareja de Sonia (entrevistada nº 2), es empleado de planta permanente de una institución pública. Los ingresos de éste como la condición laboral, lo posicionan de una forma diferenciada en relación a los demás casos. Esto se refuerza y acentúa por realizar actividades políticas en el barrio y por las relaciones que puede movilizar al respecto 182 .

Sobre el Capital cultural acreditado

Para el caso puntual de las mujeres migrantes de ud peruanas de Los Hornitos, siete tienen hijos y/o hijas en edad escolar. En este sentido, todos los niños asisten regularmente a un establecimiento educativo público, sólo un hijo de Luciana recibe beca y la mayoría los envía a establecimientos fuera del barrio, esto lo justifican por varios motivos: “la calidad” de la escuela, las dificultades para ingresar y en el caso del secundario por problemas de horarios.

El nivel de instrucción alcanzado de las mujeres, en la mayoría de los casos, fue conseguido en Perú (esto es similar en el caso de sus cónyuges). En la siguiente tabla se desagregan estos datos:

Tabla 21




Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

La continuidad en los estudios de los responsables de la reproducción doméstica, tanto en lugar de origen como en Córdoba, en la mayoría de los casos se ve imposibilitado por cuestiones vinculadas a la necesidad de diversificar estrategias dentro del campo económico, y así alcanzar un nivel que les asegure la subsistencia al grupo familiar.

Empezó como ayudante en un taller de costura, cuando recién vino de Bolivia. Él quería venir a estudiar y él quería terminar la secundaria acá. Y entonces, él encontró trabajo en la construcción pero después encontró ese trabajo de costura y entró como ayudante ahí en el centro. […] se anotó en la secundaria pero no pudo terminar… 183 .

Más allá de las dificultades encontradas para seguir estudiando —por la mayoría de los responsables de la reproducción doméstica—, se observan apuestas e inversiones relacionadas con el espacio educativo de los hijos originadas por las representaciones favorables que estos agentes tienen sobre la posibilidad de acumular este recurso. Es decir, la educación es valorada como un recurso que puede posibilitar el “ascenso social”.

Reflexiones finales sobre el capítulo

En este capítulo analizamos la estructura poblacional, el capital cultural acreditado y los recursos económicos vinculados a lo laboral (ocupación, tipo y ramas) de la migración peruana en general y de las condiciones particulares, en la unidad territorial seleccionada, que posibilitan las estrategias de reproducción social de las ud de las mujeres peruanas en situación de pobreza.

En este sentido, podemos afirmar que la distribución de la migración internacional peruana encuentra diferencias según el lugar de origen y de (posibles) destinos. Así, observamos que la migración hacia Argentina es en mayor porcentaje femenina, siendo el cuarto país en recibir más mujeres que varones. (Alemania: varones, 27.3% / mujeres, 72.7%; Italia: varones, 38.6%/ mujeres, 61.4%; Chile: varones, 42.2% / mujeres, 57.8%) 184 .

Puntualmente, sobre las proporciones de migración de peruanos y peruanas en Argentina y en Córdoba encontramos que son similares para ambos espacios: así la presencia de mujeres es mayor tanto para el país como para la provincia, el máximo nivel de instrucción (varones y mujeres) ubica al secundario completo o terciario /universitario incompleto con más del 50%. Debemos remarcar que estos valores se distancian según género, pues el segundo porcentaje para las mujeres es primario completo o secundario incompleto; mientras que para los varones es terciario /universitario completo. En línea con esto, si bien más del 65% de la población, tanto de varones como de mujeres se encuentra ocupada, el nivel de calificación de los puestos de trabajo varía: pues para los primeros el valor modal indica la preponderancia de la calificación operativa; mientras que para las segundas es no calificada. Esta distinción también la observamos para el caso de las mujeres migrantes en estudio.

De esto desprendemos, que no es posible comprender totalmente las disposiciones que orientan las elecciones de los agentes (“optar” por un oficio: construcción, empleada domestica), sino es a condición de insertarlas en el espacio de las clases sociales que condicionan las prácticas de los agentes que tienden, por lo general, a ajustarse espontáneamente a las distancias sociales establecidas entre posiciones. Lo que equivale a decir que el espacio social es, finalmente, un sistema de diferencias sociales jerarquizadas producto de legitimidades socialmente establecidas y reconocidas en un momento histórico dado.

En línea con esto, situamos las condiciones en las que se desenvuelven las acciones de las mujeres peruanas migrantes en el espacio socio-geográfico de la ciudad de Córdoba caracterizándolo como un contexto de pobreza, que presenta problemas de infraestructura urbana (falta de: alumbrado público, pavimentación, recolección de basura, etc.), y que registra un crecimiento poblacional constante.

Frente al vacío o ausencia de las instituciones del gobierno local en el barrio, se desarrollan y consolidan como parte de las estrategia de las familias, cierta movilización colectiva sobre la base del territorio 185 , por el acceso a los diferentes servicios, recursos o incluso, por la propiedad de la tierra.

Sin embargo, el barrio posee propiedades susceptibles de ser tratadas como recursos, disputables y en lucha por los agentes sociales que allí viven. De este modo, la posesión de un boleto de compra-venta (en la mayoría de los casos con diez años de antigüedad) distingue (de un “valor”) a un grupo, de aquellos agentes sociales que usurparon los terrenos después de conocido el fraude. Esto divide simbólicamente al barrio entre los que poseen este “boleto” (“el derecho a reclamar 186 por tener comprobante sobre la propiedad de la tierra) de los que no.

A su vez, se da otra división (que tiene más fuerza en los últimos tiempos) entre los que viven en Los Hornitos (“la parte vieja”) y los que se ubican en La Ampliación.

Estas formas de distinción reproduce diferencias y segmentaciones entre los agentes sociales: la cuestión étnica o de nacionalidad aparece presente, principalmente sobre los vecinos de La Ampliación.

[…] cuando nosotros ingresamos acá la policía no sabe cuánto nos insultaba a nosotros; inmigrantes, roba tierras […] Los policías de acá mismo. Peruanos culiados, bolivianos hijos de no sé que, o sea groserías y media nos insultaban. Venían y nos insultaban y nos trataban de lo peor. Entonces, que pasa, no les dejamos tanto picar así hasta el pescuezo por más que seamos somos personas, seres humanos. No pueden venir a atropellarnos así […] No creas que ahora ves todo acá lindito, pero no era así antes […] Venían con armas, nos amenazaban, nos decían que nos iban a meter balas a toditos. […] Pero en todas las veces, que no han podido porque le digo, si estamos acá es porque luchamos bastante, nos organizamos 187 .

Para la comprensión de la posiciones, dentro del espacio barrial, construimos dos tipologías similares a las del capítulo anterior. Así, la primera está relacionada con las condiciones materiales de existencia, la segunda sobre los demás elementos del capital económico y el cultural.

Para la construcción de la primera tomamos primordialmente las condiciones de la vivienda, el acceso a los diversos recursos y la ocupación de la tierra (es decir si viven en La Ampliación o en Los Hornitos). Ésta la subdividimos en tres: la primera que incluye aquellas que tienen una mejor (en relación a las otras) calidad de la vivienda y acceso a los diferentes servicios-recursos, la segunda y la tercera que se encuentra en una situación intermedia o mala respectivamente. A partir de esta clasificación, se desprende la siguiente tabla 188 :

Tabla 22




Fuente: Elaboración propia con base en trabajo de campo 2009, Los Hornitos (entrevistas, notas de campo y cuestionarios).

En la estructuración de esta primera tipología tuvo un peso significativo la ubicación de las viviendas (el barrio o La Ampliación). Si bien los habitantes de Los Hornitos tienen conflictos de titularización y legalidad de la posesión de la tierra las posibilidades de desalojo son improbables: existe cierta ocupación “con permiso” (por denominarlo de alguna forma). En cambio, en La Ampliación la condición es aún “más” irregular, precaria e insegura, pues la amenaza de desalojo es una constante y sus posibles derechos sobre la tierra se ven limitados o en una encrucijada: si la Municipalidad regulariza el predio, legitimaría y legalizaría el hábitat en suelos altamente contaminados.

El segundo tipo responde a indicadores del capital económico y cultural; es decir, se toman en cuenta la ocupación y el sector económico en donde ejercen las labores los responsables de la reproducción doméstica y el máximo nivel de instrucción alcanzado por los miembros de las ud.

A diferencia de los grupos de origen (capítulo anterior) donde no se encontraron distinciones significativas al respecto, en las ud actuales se encuentran mayor heterogeneidad. Así, para poder observar “la heterogeneidad dentro de la homogeneidad” se toma primordialmente la combinación entre las condiciones laborales y el nivel de instrucción alcanzado, dividiéndola en cuatro: la primera que incluye aquellos responsables de la reproducción doméstica que tienen una mejor condición, la segunda que tiene una condición buena pero inferior a la primera, la tercera que tiene una situación regular y la última que está integrada por aquellas que se hallan en la posición menos favorecida. 189

Tabla 23




Fuente: Elaboración propia con base en trabajo de campo 2009, Los Hornitos (entrevistas, notas de campo y cuestionarios).

En la estructuración de la segunda tipología tuvo un peso significativo no sólo el tipo de ocupación de los responsables de la reproducción doméstica, sino la seguridad y estabilidad de las mismas (trabajo registrado y no registrado). La mayoría de los agentes trabajan de un modo no registrado encontrándose frente a restricciones institucionales y económicas: el empleador no realiza los aportes que corresponden por ley, no pudiendo gozar de ninguno de sus derechos y beneficios (jubilación, obra social, vacaciones pagas, antigüedad, aguinaldo, días de licencia por estudio, maternidad, prenatal, nacimiento, adopción, hijo, hijo con discapacidad, ayuda escolar para la educación básica y polimodal, etc.; participar del Fondo Nacional de Empleo en el caso de quedar despedido).

A su vez, y en relación a esto, tomamos en cuenta la proyección de la ocupación, es decir, la probabilidad que el trabajo no registrado pase a estar en situación regular (este es el caso de Luciana).

Asimismo, en las cuestiones ocupacionales (pagas y no) observamos que son las mujeres, más que los hombres (en casi todos los casos), las que diversifican sus actividades. En la mayoría, la participación en los aspectos domésticas influye en la disponibilidad de tiempo para realizar otras tareas, especialmente, el trabajo remunerado. Siendo las mujeres las principales responsables de cumplir con los “asuntos hogareños”, su desempeño en el mercado laboral, en la mayoría de los casos (en donde existen niños y jóvenes “a cargo”) se apuesta a jornadas parciales, trabajos esporádicos o estacionales sujeto a la división social del trabajo doméstico (“ellas pueden ocuparse, pero deben responder a la lógica del interior de la familia”).

Capítulo V. El capital social puesto en juego en Córdoba

El capital social constituye la base de la conformación de diferentes tipo de redes de intercambio que entretejen las mujeres peruanas en situación de pobreza entre sí y con otros agentes e instituciones que ocupan otras posiciones (similares o no) en el espacio social, posibilitando en mayor o menor grado, acumularlo, perderlo o reconvertirlo en otra especie.

A continuación, desarrollamos las relaciones encontradas, para posteriormente construir las redes sociales a las que acceden las mujeres y a través de ellas sus ud, entendiendo que éstas son un modo en que se estructuran las interacciones como resultado de las estrategias de los agentes; éstas son, a su vez, resultado de los habitus (relaciones objetivas incorporadas) y forman parte del conjunto de condiciones dentro de las cuales los agentes van creando y recreando sus cursos de acción.

Las “redes migratorias”

En el transcurso de este trabajo, resaltamos, por un lado, la importancia de la participación de otros familiares, que no pertenecen a la unidad residencial, en las prácticas de las mujeres peruanas. Por el otro, las redes que poseen las mismas pueden trascender el espacio local (transnacionalidad). Así, Sonia y Melina (entrevistadas número dos y cuatro, respectivamente) luego de asentarse en Córdoba “jalaron”, con ayuda de sus familiares, a sus hijos que vivían en Perú (con tías y abuelas). Melina a través de las relaciones que ella tenía organiza el modo y las vías por los que debían viajar hacia Argentina sus dos hijas. En cambio Sonia, quizás porque su hija era muy pequeña, fue a buscarla.

Algunas de las mujeres se encuentran dentro del circuito de “invitar y atraer” a otros familiares o conocidos ayudándolos a reducir los gastos de hospedaje en Córdoba, informándoles sobre las vías más redituables económicamente para llegar, mostrándoles “las ventajas” de Argentina. Si bien ninguna de las mujeres migrantes de unidades domésticas peruanas participa de organizaciones formales destinadas a apoyar, sostener y promover los desplazamientos entre países (flujos de migración institucionalizados) Sonia, Melina, Esther y Carolina participan (o participaron) de diversos circuitos, estimulando a la expansión de las redes de conexión entre regiones.

Yo llegué del Perú va a hacer dos años. Llegué a otro barrio. Ahí viven mis hermanos. Que ellos están hace más de doce años, acá. Y allá ellos tienen sus casitas, que se las dio el gobierno. Llegamos ahí, estuvimos un tiempo por ahí. Pero como teníamos muchos chicos y las casas que le dieron son chiquitas, entonces, mis hermanos también tienen sus hijos. De esa manera, sabíamos de Los Hornitos y venimos a ver. […] Ellos [hermanos] vinieron hace mucho tiempo por motivos de trabajo. En ese tiempo, todavía estaba el peso par al dólar. Entonces, lo que ganabas acá lo mandabas a Perú y se triplicaba. […] De esa manera, ellos venían a trabajar. Pero se acostumbraron, tuvieron niños acá y de esa manera se quedaron 190 .

Las mujeres en el transcurso de su residencia en Córdoba envían remesas. Es decir, dinero a sus familiares en Perú: Sonia y Melina hasta que se reencuentran con sus hijos; Carolina y Esther, para ayudar a un hermano enfermo; Lorena y María, para apoyar a sus padres (sólo Sonia recibe dinero por la manutención de una de sus hijas por parte del padre de la misma desde Perú).

Todo mi sueldo completo le mandaba a mi hija, se lo mandaba casi completo. Una vez me enfermé y no tenía nada porque le había mandado el sueldo completo. Me sentía mal y me tuvo que bancar quien ahora es mi esposo […] 191 .

Actualmente, ninguna envía recursos a Perú: porque no están dentro de sus apuestas actuales, no les alcanza para enviar, no creen conveniente enviarles a sus familiares, entre otros motivos.

Hoy no mando dinero [a Perú, mamá], desde que dejé de trabajar no puedo, incluso ni en mi casa desde que deje de trabajar así quedo y no he podido avanzar más desde que dejé de trabajar. […] Ahora en mi casita tenemos esto, no está terminada la cocina y tenemos una piecita más. […] Y es que con un solo sueldo no podemos seguir avanzando, y es por eso que dejé de mandar plata mi casa 192 .

Ahorita, no mando [dinero]. Pero espero cuando me este organizando poder enviar algo, porque haya también necesitan […] 193 .

A continuación se desagrega por entrevistada el envío o recepción de remesas.

Tabla 24



*el término actual (presente)-pasado refiere a si en el momento en que se realizó el trabajo de campo se enviaba o no remesas.


Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

Sin embargo, las estrategias de reproducción social de estas mujeres, no se reducen a las redes migratorias, ya que la mayor intensidad de los intercambios se juega localmente (barrio, ciudad) o no trasciende las fronteras del país y están asociadas (principalmente) con la posibilidad de “vivir o sobrevivir” en Los Hornitos/Córdoba.

Otras “redes sociales”

El cómo las mujeres llegan al barrio nos señala el peso del conjunto de recursos ligados a la posesión de una red duradera de relaciones más o menos institucionalizadas y la significatividad de la pertenencia a un grupo.

En este sentido, la expectativa de vivir en un lugar propio y el surgimiento del barrio Los Hornitos como posibilidad habitacional es producto de la circulación de información entre familiares, conocidos del trabajo, o del barrio donde vivían las mujeres en ese momento. En lo que respecta a La Ampliación sucede algo similar para el caso de Carolina, Esther y Melina. No así para Paula que llega directamente a través de las redes migratorias a la casa de su hermana que ya vivía allí.

Siempre es un problema la pensión, jamás vas a vivir bien, más si hay chicos, no. “Así que vamos a buscar un terrenito” [dijo Lorena que expresó su tía]. Entonces le digo a mi tía “¿Por qué no van a Los Hornitos? Ramón [esposo de Lorena] dice que venden muchos. Están vendiendo terrenos”. […] Así que ellos averiguaron bien y se vinieron a ver. […] Compraron dos terrenos y las dos pagaron. Yo les decía “tía no paguen. No, no preferimos pagar y que nos den un comprobante y ya está”. Mi marido les decía “no tienen que pagar más porque la gente, más allá, se está metiendo ya”. “No, no. Pagamos y ya está” 194 .

A continuación sintetizamos cómo llegaron las mujeres migrantes de ud peruanas tanto al barrio como a La Ampliación:

Tabla 25




Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

Las mujeres entrevistadas se posicionan desigualmente en el espacio barrial; esto se debe en parte al conjunto de recursos que se vinculan con la pertenencia a una red perdurable de vínculos de interconocimiento e interreconocimiento que tienen. A continuación detallamos parte de la trayectoria de las mujeres vinculándola con el capital social puesto en juego en Argentina:

1. Luciana llegó al país en el año 1992 sin tener familiares en el mismo. Vivió unos años en Buenos Aires: el primer año en La Plata, pues estudiaba en una universidad pública. No pudo seguir estudiando por problemas con su documentación.

Después me dijeron que tenía que renovar los papeles. Después dejé de estudiar y le mande a pedir a mi hermana para todo eso de los papeles. Y después me puse a trabajar. […]Estuve un año y medio trabajando ahí… […] en Buenos Aires, trabaje como un año y medio, me acuerdo. No tenía documento, trabajé en negro, calladita […]. Después no me quisieron renovar el contrato hasta que no tuviera documento. Estuve dos o tres meses parada. Y una amiga me dijo tengo una amiga en Córdoba y vamos 195 .

Llegó a Córdoba de la mano de una amiga argentina para vacacionar: se quedó y al encontrarse sola en un lugar nuevo buscó “seguridad en lo conocido”, preguntó en distintos negocios donde ubicar a residentes peruanos como estrategia para conseguir techo y trabajo.

Acá cuando llegué, llegué y no conocía peruanos. Y me dijeron donde encuentras muchos peruanos es en la Plaza San Martín. Y yo no sabía cuál era la Plaza San Martín… […] y fui hasta la plaza y me senté en la banca… como será éste. Lo miraba para ver si era peruano… entonces, le decía “perdona ¿de dónde es usted?”. La chica me dice que era peruana […]. Y me tuve que amistar con esa persona para conseguir trabajo 196 .

Desde su llegada a la ciudad, Luciana se ha vinculado con distintas agrupaciones o partidos políticos de Argentina.

Si, si también en Barrio Salvador. Yo también ayudaba a la gente… En Buenos Aires también me metí en política con Menem. Y el Martín [esposo de Luciana] también se metió y le hacíamos la campaña [risas], en ese entonces, en Buenos Aires era para Menem. Y acá ya era con, con ¿De La Sota?, si, si… […] No, De La Sota. Siempre me ha gustado eso 197 .

Llegó al barrio por medio de información de amigos parientes y por medios gráficos que informaban sobre Los Hornitos, en 1999. Ante la problemática de Los Hornitos participó junto a otros vecinos y referentes religiosos, en la búsqueda de soluciones a los problemas de lo cotidiano.

Cuando se abre el comedor, Luciana no pudo ingresar porque aún no tenía documentos de residencia. Finalmente consiguió el puesto. En este espacio, ella se encuentra y comunica con las demás instituciones que trabajan en el barrio.

Tengo cuatro años ahí en el comedor. Yo trabajaba antes ahí, yo ayudaba. Yo con la Ileana ayudaba mucho acá. Acá las chicas del comedor exigíamos como tenían que ser las cosas, y así, así 198 .

Su segundo trabajo, en un espacio provincial (ad honorem) lo obtiene principalmente por el peso que ella tiene en las redes que se constituyen en torno al Centro Comunitario. Asimismo, la obtención de este cargo está ligada a las redes políticas que se reproducen en su trayectoria.

A partir de las relaciones establecidas se sintetizan los vínculos que construye actualmente Luciana y que le sirven como recursos que puede, consciente o inconscientemente, capitalizar en las inversiones que lleva adelante como parte de sus estrategias de vida.

Figura 9




Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

2. Sonia no tiene familiares en Argentina, llegó a Córdoba en 1997 junto con una ex-cuñada con expectativas de conseguir trabajo para darle una mejor calidad de vida a su hija que dejó en Perú. Después de un año de vivir en la ciudad se casó con Agustín, y trajo a su hija.

La ud residía en un primer momento en un barrio cercano al trabajo de Agustín, invirtiendo en un crédito para la compra de la vivienda. Pero, desde la “crisis del 2001 199 entraron en una situación de precarización.

Estamos en un Plan de Crédito y no pudimos pagar, era como de 13.000 dólares, bueno pesos. La cosa es que no pudimos costear nada entramos en deuda y más deudas y cuando nos dimos cuenta no teníamos casa. Recién el año pasado liquidamos las deudas. También por eso nos cuesta mucho construir acá […] Pero eso de la crisis y la estafa de los bancos nos jugaron mal. Nadie se hizo cargo nosotros, solos sin saber qué hacer 200 .

En el año 2004 sin encontrar soluciones a sus problemas económicos se quedaron sin vivienda, y es a través de una conocida de Sonia que le informa sobre la posibilidad de usurpación en Los Hornitos.

Yo había venido unos días antes [al barrio]. Llegué a un lote que estaba vacío y justo estaba una vecina y le pregunté si había alguien ahí. Ella me dijo que los dueños se habían decepcionado mucho por lo de las tierras y se habían ido. Así que al otro día estábamos poniendo nuestra carpa 201 .

Desde la llegada de la unidad doméstica al barrio comienzan a relacionase con agentes del lugar y con referentes religiosos, participan de la Comisión Vecinal y de los talleres de oficios; conservando vínculos “útiles” en otros espacios. Sonia, actualmente, participa en ambos espacios generando vinculaciones con agentes de diferentes instituciones u organizaciones que trabajan allí.

A continuación se describe la red de relaciones que establece Sonia y su UD en la actualidad a partir de los espacios que ocupan y los lugares donde trabaja diariamente.

Figura 10




Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

3. Paula llegó a Argentina a principios de 2009, instalándose en la Ampliación Los Hornitos donde vivía su hermana con su esposo 202 . Después de un tiempo ocupa, junto a su pareja e hijo, un terreno en el mismo sector.

[…] desde que llegué a Córdoba vivo en el barrio. Primero estuve en la casa de mi hermana con su marido y su hijo. Después me ocupé un pedacito de tierra para mí y mi familia. Estábamos muy incómodos porque la casa era chica y por eso buscamos y después ocupamos un pedazo de tierra acá abajo […] 203 .

En el barrio se vincula con las referentes del Centro comunitario y con profesionales del dispensario por la salud de su hijo y su embarazo. Además participa en las asambleas que se organización en la Ampliación por las problemáticas del lugar.

Si, a veces vamos a las asambleas. Pero es como siempre lo mismo que nos van a sacar. Hasta que no pase nada yo voy a seguir ahí. Dicen que es peligroso para los chicos, eso no sé. Quizás estaría mejor otro sitio, pero bueno nosotros le queremos dar lo mejor a nuestros hijos. Yo trato de enseñarle todo a José. […] darle lo que más podemos. Y si para eso nos tenemos que quedar ahí pues nos quedamos. Hago todo para que él este mejor. Siempre estoy con mi familia con mi hermana. Y a veces cosas que se hacen en el comedor […] 204 .

Figura 11




Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

4. Melina llegó en 2005 desde Arequipa directamente a Córdoba. Se asentó en un barrio, donde tenía amigos peruanos (uno de ellos es quien le aconsejó migrar a Argentina).

Luego de vivir dos años allí, decide junto a su marido ocupar un terreno en la Ampliación Los Hornitos, para reducir los costos de alquiler y acceder a su vivienda propia.

Estábamos buscando terrenos con mi marido, nosotros. Nosotros pensábamos cómpralo en Los Cedros, porque nos decían muchas cosas de Los Hornitos, que había muchos rateros, que había matanzas y todo lo demás. Y me marido me dijo a mi “Melina, si tú no te metes con nadie, nadie se tiene que meter contigo”. Así, si tú quieres me sigues, y así con lo plata que gastas en comprar un terreno, lo invertimos para la construcción. Entonces me decidí… y me vine […] seguir esperando, pagar el alquiler y todo eso, y esperar tener mucha platita para poder construir… […] Un amigo de mi marido trabajando en la obra allá en el centro, y al él le avisaron de los terrenos de acá de Los Hornitos… boliviano era el chico 205 .

Melina organiza mensualmente “la junta”, actividad habitual en Perú para reunir dinero. Quien organiza hace una lista de los participantes (personas de confianza), en este caso ella se pone primero y después los demás (los “nuevos van al último”), estipulando un monto y el período de tiempo que se debe poner el dinero (por ejemplo una vez al mes) 206 .

Nosotros la hacemos cada dos meses… Peruanos, y un paraguayo nomás […] Al paraguayo lo hemos puesto al último porque nunca lo hemos conocido. También ahora tiene que poner el diciembre. Último, porque yo no lo conozco. Capaz que la primera vez. Todos los chicos juegan [hace referencia sus otros familiares] Y de la última vez nosotros somos diez, de cuatrocientos, cuatrocientos pesos 207 .

A su vez, está en contacto con distintos vecinos, con referentes religiosos y con miembros de los talleres. Tiempo atrás participó en las asambleas de la Ampliación, pero después de algunas diferencias dejó de asistir.

A continuación se muestra la red de relaciones de Melina y su ud hasta aquí desarrolladas.

Figura 12




Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

5 y 6. Carolina y Esther (hermanas) llegaron a Córdoba en 2007 junto a sus esposos e hijos con las expectativas puestas en las experiencias de sus hermanos en Córdoba. Las representaciones en torno a éstas marcaron sus esperanzas, perspectivas y, a su vez, un modo de moverse y actuar.

Ellos [hermanos] vivían en una villa y de ahí los trasladó el gobierno. […]. Entonces, a ellos los trasladaron, el gobierno y les dieron las casitas y se quedaron viviendo ahí. Nosotros también vinimos con nuestros hijos y de esa manera queremos hacer algo para ellos también 208 .

5. En particular, Carolina, además de los vínculos familiares dentro y fuera de La Ampliación pertenece a las asambleas que se organizan en torno a la posesión de la tierra del sector o a la posibilidad de traslado a otro lugar: Así, trabajó con miembros de la Municipalidad y con referentes religiosos

Pero también si salimos a dónde vamos… […] un lugar fijo. No va a ser de boca que te digan “vas a salir y te damos”, ¿y si no te dan?... ¿Dónde va a ir tanta gente? Tiene que ser algo seguro. Como yo le dije ayer al religiosos para salir tenemos que estar seguros a donde nos vamos a ir, algo que nos muestren algún papel que ya compraron el terreno… si eso está por conversarse con el gobierno… 209 .

En la Figura 13 a modo de síntesis se exponen las relaciones de Carolina y su ud.

6. Esther participa, en parte, en las redes en la que se encuentra su hermana, pero tiene una menor intensidad y una posición diferente de la de ella. A continuación, en la Figura 14, se muestran las relaciones y vinculaciones con las instituciones, vecinos, etc. que la entrevistada y su ud tienen 210 .

Figura 13




Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

Figura 14




Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

7. María llegó a la provincia de Córdoba en 1997, estableciéndose en una ciudad cercana a la capital, pues tenía unos tíos que trabajaban de caseros en una vivienda. Estos familiares le consiguieron labor como empleada doméstica en la zona. Con el tiempo se hizo conocida de otras empleadas domésticas (casi todas bolivianas) que trabajaban cerca de donde ella lo hacía y le aconsejan emplearse en Capital, porque pagaban mejor.

En el 2001 se instaló en una pieza en Córdoba Capital, que era parte de una vivienda de unos conocidos de nacionalidad boliviana. Ya en ese tiempo estaba de novia con su futuro esposo y en el año 2005, con una hija ya nacida, compraron un terreno en Los Hornitos a una persona.

En 2008 muere el padre de Martín y deben viajar a Bolivia a un lugar cercano de Sucre, a cuidar los animales y la producción agrícola de la familia. Se quedan casi un año, analizando la posibilidad de quedarse allá.

[…] quedamos que nos íbamos a Bolivia, porque como yo era de Perú y él de Bolivia la idea era ir primero a un tiempo a Bolivia a conocer a su familia, después ir al año siguiente a Perú, ir a mi casa, para que él conozca mi familia también. Pero, pasa que falleció su padre y nos tuvimos que quedar. Ninguno de sus hermanos pudieron quedarse. Y nos tuvimos que quedar y ya que estábamos probar/ver si queríamos quedarnos allá o acá. Porque lo que teníamos que ver es donde los íbamos a mandar a la escuela a ellos…. […] para ver donde sea mejor para los chicos. Porque para tenerlos así a los chicos, un lugar donde sea mejor para ellos… […] Nos fuimos a Bolivia por el caso del papá de él. Y tuvimos que quedarnos. Si nos quedamos para probar suerte como se dice, por eso estuvimos un año para ver qué pasaba. Y no pasó nada y sobre todo yo quedé embarazada [por tercera vez] 211 .

En Córdoba (2009) María y su unidad doméstica tienen fuertes lazos familiares con la unidad domestica de su marido, con conocidos de los diferentes trabajos y con las instituciones del barrio en relación a la educación, salud y alimentación de sus hijos.

A continuación se muestran gráficamente dichas relaciones:

Figura 15




Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

8. Lorena llegó a Argentina en 1999. Al salir de Perú, junto a su prima, la intención era ir a Buenos Aires pero en la Terminal de Bolivia decidieron “probar suerte” en Córdoba donde Lorena tenía familiares. De este modo, se instaló en Córdoba en el barrio donde su tía y prima vivían y con ayuda de ellas consiguió su primer trabajo.

[…] y ahí nos quedamos un buen tiempo, un buen tiempo quede ahí. Después mi tía tuvo que viajar a Perú, y ahí nomás a la semana me engancho en el trabajito que dejaba ella. Mejor dicho que como reemplazante, y así fue como fui entrando en el ambiente, como es el trato acá, como son las cosas. Porque hay cosas que son diferentes, incluso los nombres son muy distintos acá […] 212 .

En la pensión conoció a su esposo (paraguayo) y al casarse construyeron una habitación en un terreno comprado por él en Los Hornitos.

Las redes de Lorena son, por un lado, familiares suyos y de su esposo; por el otro, con agentes con los que tiene cierta cercanía física: conocidos de la pensión, de los trabajos, del barrio. A su vez, se vincula con las instituciones de Los Hornitos, por cuestiones de educación, y salud de sus hijos.

A continuación se muestras las relaciones que Lorena (y su ud) construyó en su trayectoria.

Figura 16




Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios, entrevistas y notas de campo realizados en Barrio Los Hornitos, 2009.

***

Los recursos de las mujeres peruanas y sus ud ligados a la posesión de redes están marcados por los procesos migratorios vividos, pero también por cuestiones vinculadas con el territorio y con la cercanía física de los agentes. Están unidos a círculos de relaciones relativamente estables que son el producto de “estrategias de inversión social consciente o inconscientemente orientadas hacia la institución o reproducción de relaciones sociales directamente utilizables, a corto o a largo plazo [Bourdieu]” 213 .

En este sentido, el capital social, principalmente individual y familiar para nuestro caso en estudio, se expone como un bien central: vínculos que se sostienen históricamente, y que tienen un peso significativo para la configuración de sus estrategias de reproducción social; pues este capital se constituye como la base de la conformación de diferentes tipo de redes para el intercambio de bienes y servicios, que entrelazan las estrategias de las mujeres (y sus ud) entre sí y con otros agentes e instituciones que ocupan posiciones diferentes en el espacio social.

Las expectativas en el territorio

Las condiciones, percepciones y representaciones que dan origen a un proceso migratorio pueden ser diferentes a las que promueven la permanencia en un lugar: diversas circunstancias que se producen en la trayectoria de las mujeres y sus unidades domésticas funcionan como elementos que amplían la posibilidad de residir por un tiempo “más prolongado” al planificado en Córdoba.

Aunque en muchos casos la nostalgia por Perú o por la localidad donde vivieron gran parte de su vida “es grande”, la mayoría de las mujeres manifiestan la intención de no volverse a su país de origen, pues perciben en Argentina una mejor condición de vida para ellas y para sus unidades domésticas en general.

Dos entrevistadas rescatan la participación del Estado (provincial y nacional) en el espacio público y la importancia de dicha injerencia. Esta evaluación, parte de los instrumentos de reproducción, les posibilita ciertas transformaciones en sus estructuras patrimoniales, en el marco de la razonabilidad de sus prácticas: reproduciendo la pobreza pero con cierto aprovechamiento de las políticas públicas de las que no pueden acceder en su país.

Álvaro [hijo mayor] se presentó a la beca. Acá se puede tener beca, allá nada, nada [en Perú]. Allá ni comedor de paicor, nada, nada. Eso que hace lo único que lo hace es la Argentina nomás. En otro país no hacen eso […] 214 .

[…] tuvimos que mandar plata para allá [Perú] para poder comprar la sangre… para mi hermano enfermo. […] haya se vende la sangre… […] Por eso es que le queremos traer, porque lo que vemos acá hay más facilidad con los centros médicos 215 .

Otras apuestan a quedarse rescatando las posibilidades “de crecimiento personal” y la oportunidad de ampliar el horizonte en lo que respecta a estrategias educativas, inversiones a largo plazo para facilitar futuras estrategias laborales de sus hijos.

*¿Y te volverías a Perú?

No. Yo acá tengo mi familia y tengo acá mi independencia. O sea desarrolle trabajar por el otro, vivo acá, vivo en mi comunidad. Porque yo estoy metida en todos lados […] En todos lados, donde yo puedo, colaborar estoy 216 .

Nos quedamos allá y no, el estudio no es como acá: acá el estudio es mejor y los chicos saben algunas cosas que en Bolivia no. [En Bolivia] No se gasta plata, lo que se siembra se come, pero uno ya está acostumbrado a otra cosa que uno ya no quiere eso para o por lo menos para mi familia, para mis hijos. Yo de chica me críe en el campo. Entonces, para mis hijos ya no quiero eso, quiero otra cosa. Porque es solo eso 217 .

Volver a Perú es difícil, mi marido no querría no porque no quiera, sino porque de volverse se volvería al Paraguay. Preferimos que nuestros hijos vivan en su tierra 218 .

Aquellas mujeres que manifestaron la intención de volverse a su país de origen, o por lo menos no están seguras de quedarse en Córdoba, son las que no perciben seguridad en las probabilidades de acumular o reconvertir capitales en función a estrategias de cambio: en este caso se encuentran Carolina, Esther y Paula.

Si bien las dos primeras proyectan sus prácticas y representaciones en las experiencias vividas por sus hermanos que migraron a Córdoba hace más de 20 años (la viabilidad de conseguir una vivienda propia, trabajo “más” estable) y “ven algunos beneficios” del Estado en lo que respecta al acceso a la salud pública, aún no sienten la seguridad de quedarse. Por su parte, Paula tiene una situación diferente pues solo hace un año que llegó a Córdoba, y sus expectativas están en volverse después de un tiempo.

La idea es que cuando yo pueda yo consiga un trabajito para ayudar con las cosas de la casa. Nos quedamos en Córdoba siempre y cuando nos salga algo y estemos mejor. Esa es la idea si nos va bien quedarnos, sino no sé… ver buscar. Cuando me vine dije cuando me venga acá trabajar eso. He venido con mis hijos y a trabajar… […] mmm… un par de años quiero quedarme. Si estoy bien me quedo, sino me regresare. Que voy a hacer […] 219 .

El tener hijos de nacionalidad argentina, tener un esposo argentino, paraguayo o boliviano, y/o tener la vivienda propia promueve el no-regreso a Perú, pues se conjugan los intereses de todos los miembros de la ud. Es significativo rescatar cómo estos grupos funcionan como cuerpo, como aquella unidad que actúa como una suerte de sujeto colectivo, que al precio de un trabajo constante −especialmente simbólico de inculcación de la representación.

Reflexiones finales sobre el capítulo

En este capítulo trabajamos pormenorizadamente sobre cómo el capital social conforma diferentes tipos de redes de intercambio que entretejen las mujeres peruanas de unidades domésticas en situación de pobreza. A partir de esto, construimos una categoría que responde a la diversificación de relaciones estables, que pueden ser directamente “utilizables” para el intercambio de bienes y servicios, como recursos alternativos y decisivos frente a cierta inseguridad económica y precariedad de los otros capitales.

Estos recursos, como hemos expresado, están distribuidos desigualmente entre los agentes sociales que participan de los intercambios no igualitarios, según la posición de las mujeres en redes a las que pertenecen. Teniendo en cuenta esto, construimos la categoría según la posición que allí ocupan y a su vez por la diversidad de redes que alcanzan.

Tabla 26




Fuente: Elaboración propia con base en trabajo de campo 2009, Los Hornitos (entrevistas, notas de campo y cuestionarios).

Todas las mujeres y sus ud acceden a redes de intercambio diferido intergeneracional y a redes de resolución de problemas asentadas en vínculos de amistad y/o parentesco 220 . Las primeras, a su vez, utilizan redes de intercambio de reciprocidad indirecta especializada como “beneficiarios o receptores” en la circulación de recursos: “Voy al dispensario por la salud de mi hijo 221 ; “Venimos por la comida de ella 222 . Este grupo utiliza los recursos que circulan en las redes en pos de estrategias de sobrevivencia, es decir ligadas al hecho de la subsistencia.

Luego se sitúan aquellas que además participan de redes sociales de resolución de problemas y las cuales son utilizadas por las mismas para resolver las dificultades de sus ud y seguir reproduciéndose socialmente, atravesando diversas instituciones que se encuentran en el barrio o fuera de él. Pero según sus trayectorias pueden tener una mayor o menor apropiación de los bienes que circulan en dichas redes.

En este sentido, las mujeres en situación intermedia de menor trayectoria dentro del barrio, si bien sus estrategias son de subsistencia, sus representaciones y percepciones están determinadas por las experiencias de sus hermanos mayores que migraron con anterioridad a Córdoba, intentando diversas prácticas para reproducir dichas vivencias: “Ellos vinieron y trabajaron y después el gobierno les dio una casa, nosotros queremos hacer lo mismo para nuestros hijos 223 ; “Sin un papel en mano que nos diga acá los trasladamos nosotros no nos movemos de acá 224 .

En este mismo grupo se encuentra Luciana y su ud (situación intermedia), pero con mayor trayectoria en el territorio: esto la posiciona como una referente, permitiéndole reconvertir a sus apuestas individuales, los capitales que circulan en las redes de las que participa: “Estuvimos en la reunión en el Centro Comunitario y ahí quede con el empleo 225 .

Por último se ubica Sonia, quien −en relación a Luciana− tiene una menor trayectoria en Los Hornitos, pero accede a otros recursos no sólo por la posición que ocupa con su ud allí, sino también por la posición que tienen fuera del mismo (acceso a bienes −simbólicos y materiales− que surgen desde el trabajo del cónyuge) 226 . Esto es producto, en parte, de la participación en redes de reciprocidad generalizada.

Es necesario hacer una nota aparte sobre la trayectoria de Sonia (Entrevistada nº 2) y de su unidad doméstica, pues como se ha observado a lo largo del texto, esta se ubica en una “mejor” posición que los demás agentes en estudio. Después de reconstruir su estructura patrimonial, se la ubica en el aquel grupo que desciende en la escala social en los últimos tiempos en Argentina (nuevos pobres) 227 . Las principales causas desencadenantes de la caída pueden resumirse en una disminución del ingreso real, producto del endeudamiento con el banco por el pago de la vivienda, que posteriormente perdieron.

El empobrecimiento conlleva dos movimientos simultáneos y de sentido inverso. Por un lado se deben reformular hábitos relacionados de algún modo con lo económico. Por otro lado, se deben buscar alternativas antes desconocidas para obtener nuevas opciones de consumo, ingresos o cualquier oportunidad de mejorar la situación. […] Al mismo tiempo los nuevos pobres luchan por mantener algunos pequeños gustos a los que se niegan a renunciar, o al menos, reemplazarlos por otros nuevos. Así, la realidad de la nueva pobreza puede verse como el encadenamiento de pequeñas miserias y pequeñas alegrías, donde éstas últimas serán las que dan fuerza para seguir luchando. Estos placeres cotidianos pueden tener que ver con el uso del tiempo libre o, cuando no queda espacio para él, con pequeñas gratificaciones en el trabajo. Hay quienes encuentran satisfacción en experiencias colectivas que los acercan a otros en la misma situación. También está la opción de reducir las expectativas al mínimo y tener como incentivo la salud o la unión familiar que se posee. Otro factor de gran peso es la actitud de familiares, amigos y conocidos frente al empobrecimiento. […] En algunos casos el empobrecimiento es visto como un punto de inflexión que da lugar a un cambio de valores, a la unión familiar, a la revalorización de cosas simples y pequeñas (Minujin y Kessler, 1995) 228 .

En suma, a partir de este conjunto de relaciones podemos considerar que las mujeres migrantes de ud peruanas ocupan posiciones diferenciales en el barrio. La acumulación de los recursos que circulan supone una especie de patrimonio diferencial −capital social− que les permite ampliar el abanico de posibilidades y efectivizar estrategias de reconversión de capitales (materiales y/o simbólicos), en el territorio o por fuera de él.

Los vínculos que sostienen las redes son parte de las condiciones objetivas que posibilitan explicar los principios generadores de las expectativas que, como hemos observado en el transcurso de los capítulos, ha ido “cambiando” en la trayectoria −desde la decisión de migrar hasta hoy− de las mujeres. Por un lado, otorgándole un valor transitorio a la migración internacional como posibilidad de acceder a un mejor trabajo o a una mejor educación; por el otro, reconvirtiendo ese valor original en una apuesta de residencia permanente, a partir de la trasformación de la ud (esposo de otra nacionalidad, hijos argentinos, etc.) y con la probabilidad de mantener el acceso a condiciones de vida −aún en la pobreza− que en Perú estaban “vedadas” para ellas.

Me quedo acá. No ya no quiero volver. Uno piensa en el futuro de los hijos. Creo que si yo siendo grande, he podido lograr “algo”, no grandezas yo sé que ellos van a poder conseguir más. Si ellos siguen el paso que yo estoy haciendo, ellos siendo jóvenes, yo sé que van a lograr cosas más, mucho mejor. Y así va a ser 229 .

CONCLUSIONES

En este último espacio articulamos y tensionamos las diferentes conclusiones parciales de cada uno de los capítulos, para dar respuestas a los interrogantes planteados. En pos de responder las preguntas e hipótesis que dieron inicio al mismo, remarcamos los puntos más sobresalientes y significativos que nos dieron pistas para resolverlos, abriendo en parte nuevos interrogantes y provocando (seguramente) futuros debates, discusiones, formulaciones e hipótesis.

Las preguntas que nos guiaron en nuestra la investigación son las siguientes: ¿cuáles son las prácticas y representaciones sociales en torno a las estrategias migratorias de un grupo mujeres peruanas pertenecientes a unidades domésticas en situación de pobreza, que migraron durante la década de 1990 a Argentina y que actualmente residen en el barrio Los Hornitos? Esta pregunta central genera otras preguntas específicas: ¿Cómo impactan sus trayectorias familiares en sus prácticas y representaciones sociales? ¿Cuáles son las redes sociales que recuperan de sus trayectorias migrantes? ¿Qué expectativas construyen en torno al proceso migratorio, circunscritas a las redes sociales y a sus trayectorias familiares?

De estas preguntas, en tensión con la construcción teórica propuesta y un trabajo de campo exploratorio, construimos un conjunto de supuestos; estos son:

La migración de las mujeres de unidades domésticas peruanas en situación de pobreza se constituye como parte de sus estrategias de reproducción social.

La decisión de migrar es producida por las expectativas que confieren a las representaciones .como formas de evaluar el mundo. sobre el proceso de migración internacional que otros agentes han puesto en juego.

Las redes, como espacios de relaciones interpersonales, son asimismo espacios que configuran las percepciones ante las probabilidades de mejoras, como si estas estuvieran garantizadas por efecto de la estrategia migratoria.

Para poder responder esto construimos una propuesta teórica-metodológica con la cual abordaríamos nuestra problemática. Así, combinamos y asociamos los términos de pobreza, migración y redes sociales. Para esto, se trabajamos con el esquema teórico de Bourdieu, entendiendo a las prácticas migratorias como una de las dimensiones de las ers y a las representaciones como aquellas manifestaciones, generadas y organizadas por el habitus, que los agentes tienen de su propia posición y la de los otros en el espacio social.

De las cinco dimensiones que componen el sistema de las ERS, analizamos, por medio de triangulación de datos cuantitativos y cualitativos, específicamente, tres: la estructura y volumen de capital de las unidades domésticas de origen y de destino de las unidades domésticas de estas mujeres; el estado y evolución de los instrumentos de reproducción social en el país de origen y en el de destino; y por último, de la dimensión del habitus, específicamente, las representaciones y expectativas generadas por el proceso migratorio.

A su vez, esto lo combinamos con la propuesta de Gutiérrez sobre pobreza, tomándola como una categoría no sólo descriptiva, sino también comparativa y relacional y partiendo de lo que los agentes y/o las unidades domésticas tienen y no (sólo) de lo que carecen 230 .

Esto lo complejizamos a partir del trabajo de Denis Baranger de redes sociales y de capital social (propuesto por Bourdieu), pues articulamos este par de conceptos por un lado, a nivel de la estructura, por el otro, a nivel de las interacciones de las redes (el capital social es relacional por partida doble: desde la estructura social y desde las interacciones).

Asimismo, tuvimos en cuenta como antecedentes diferentes trabajos sobre migración, donde se expresan que en los procesos migratorios las redes juegan un papel central, pues conectan y asocian dos o más espacios geográficos (económicos, políticos y socioculturales diferentes), activando y reproduciendo relaciones sociales entre los mismos. En línea con esto, tomamos como central la significatividad de las redes (en vinculación con el capital social bourdiano) y la importancia de conservar una mirada de alcance trasnacional, para —desde un enfoque sociológico— aportar al conocimiento de esta temática.

La vigilancia y la reflexión fueron ejercicio constante (no sin dificultad) no sólo del marco referencial, sino también en toda nuestra investigación.

Algunas repuestas a los interrogantes

El conjunto de prácticas y representaciones de las mujeres peruanas de ud en situación de pobreza se sitúan simultáneamente en el espacio social y en el espacio físico; ya que la reconstrucción de las estrategias pasadas y presentes de éstas se insertan en procesos estructurales “más” amplios que refieren a cuestiones económicas, políticas y sociales.

De este modo, reconocemos a Perú como un “país tradicionalmente pobre”; pues, las condiciones sociales en el transcurso de los últimos veinte años están marcadas por la precariedad de los salarios, la disminución de los ingresos reales, la inestabilidad de las ocupaciones, y un fuerte porcentaje de hogares con al menos una de las necesidades básicas insatisfechas. Esta caracterización varía, en algunos casos sustancialmente, según los departamentos: siendo Lima la que concentra la mayor cantidad de recursos. Las diferencias, de acuerdo a la localización, se hacen presentes también entre aquellas ud que tienen migración internacional y/o que reciben remesas.

Comprendemos, a su vez, que la situación de pobreza no produce, en nuestro caso de estudio, un abandono automático del país de origen. Antes de la migración internacional se realizan diversas prácticas en donde las redes familiares juegan un papel significativo, y la migración interna (a ciudades más grandes a las de origen, como Lima Metropolitana) surge, generada por expectativas de mejorar las condiciones de vida.

En este sentido, las primeras conclusiones que alcanzamos refieren a las situaciones que dan inicio a un movimiento migratorio internacional: así, además de las probabilidades objetivas, el peso de las redes de amigos, familiares sobre dicho proceso (información circulante, expectativas de crecimiento, etc.) juegan un papel decisivo. Pues cada práctica y representación de las mujeres está ligada a la posesión de una red duradera de relaciones de sus ud.

A su vez, observamos que la migración internacional: primero está relacionada con agentes sociales con experiencias migratorias extranjeras previas, o con agentes que están conectados con otros que viven fuera del país (principalmente en Argentina); segundo, es representada como una etapa temporal para conseguir algunos recursos, en este caso en Córdoba, para volver a Perú “en una mejor posición”. Sin embargo, las expectativas “de salida” son distintas a las situaciones desarrolladas a lo largo del tiempo; se constituyen nuevas escenarios que surgen en el curso de un movimiento migratorio, se producen nuevas o diferentes redes sociales que promueven diversas representaciones, se accede a diferentes recursos y servicios, etc. Así, en la mayoría de los casos, la residencia en Córdoba (y en algunos casos en Los Hornitos o en La Ampliación) se representa como el lugar para vivir, para instalarse (en suma, para reproducirse socialmente).

En línea con esto, la migración es simbólicamente una estrategia de cambio, es decir, se la representa como aquella práctica orientada por perspectivas de reforzamiento del capital individual y/o doméstico, por la posibilidad de reconversión de los capitales, y por la proyección de modificar duraderamente las condiciones de existencia.

No obstante, la reconstrucción de las estrategias pasadas y presentes de las mujeres peruanas y de sus ud, insertas en procesos estructurales “más” amplios, se localizan más bien en la conservación o sobrevivencia que en la trasformación o cambio del patrimonio.

Así, en Argentina, las condiciones de las migrantes peruanas no han variado de un modo relevante pues ocupan dentro del espacio social, en la mayoría de los casos, los niveles más bajos de la sociedad, en lo que respecta principalmente al capital económico vinculado a lo laboral (ocupación, tipo y ramas). De este grupo, las mujeres peruanas y sus parejas ocupan posiciones inferiores en relación al tipo de trabajo y categoría. Esto mismo se observa en nuestro caso de estudio donde, por medio de comparaciones, reconocemos que en lo que respecta a condiciones sociales de existencia de las mujeres y sus unidades domesticas 231 no han variado demasiado. Sin embargo, aquí surge un interrogante: al poner en comparación las tipologías trabajadas en cada cierre de capítulo se encuentran diferencias entre los estados, mostrando “una mejor condición de vida” en Argentina.

Para responder a “esta supuesta incoherencia”, es necesario situar tales condiciones en el marco de la reproducción de la sociedad en su conjunto: los capitales —estructura, volumen y su trayectoria— que las mujeres y sus unidades domésticas poseen, tienen importancia en un contexto estructural específico. Es decir, los recursos no tienen un valor en esencia, sino en relación: valen o dejan de hacerlo en situaciones históricas concretas y en un espacio social específico.

Por lo tanto, la pobreza no es un fenómeno marginal, se reproduce simultáneamente con la riqueza, en el marco global de la reproducción de las relaciones sociales. Los pobres no están al margen de la sociedad, forman parte de ella, ocupando las posiciones dominadas y, por lo que no pueden estudiarse sus estrategias de manera aislada sino intentando analizar las relaciones que mantienen con los demás sectores. En este sentido, si bien observamos una mejora “objetiva” en el cuadro patrimonial general de estas unidades domésticas en comparación con el de las familias de origen, en el contexto particular de la reproducción de la riqueza y la pobreza en Argentina, sus ers se desarrollan en los estratos más bajos de la sociedad.

Así, a partir de un escaso volumen de capital económico y cultural, la diversificación de las inversiones se plantea en relación con el campo económico, y concretamente, en términos de estrategias de obtención de ingresos monetarios y no monetarios. El capital social aparece como aquel que permite obtener un rendimiento diferencial de los otros recursos que poseen las mismas. Por ello constituye una apuesta, una fuente de poder y un principio de diferenciación que incide en los mecanismos de reciprocidad y solidaridad. Es significativo recordar la heterogeneidad de las ud, y hacer una salvedad de las estrategias de Sonia y su ud —nuevos pobres—; pues la posición que ocupan está caracterizada por combinar las necesidades insatisfechas del presente —principalmente por las deudas—, los bienes, gustos y costumbres que refieren a esa “vieja” condición y por la posibilidad de suplir algunas necesidades por medio del capital social y cultural acumulado.

Pero, si las tipologías construidas en tensión con los elementos teóricos nos muestran que las “condiciones de pobreza” no han variado sustancialmente qué es lo que motiva el cambio de expectativas de las mujeres y sus ud sobre la migración como parte de sus ers.

Por un lado, la reestructuración de las “nuevas” unidades domésticas (cónyuges de diferente nacionalidad a la de ellas, hijos argentinos) y de las redes que son parte; así, el peso de las redes sociales principalmente territoriales/locales y no tanto trasnacionales que las mujeres ponen en juego para superar o conservar su patrimonio (económico, social, cultural, etc.) son centrales en sus ers. Estas redes marcan significativamente las representaciones de las mismas: la experiencia de otros familiares cercanos o “buenos” conocidos (cercanía de relación, no necesariamente física) que reproducen manifestaciones favorables sobre el proceso migratorio, la posibilidad de residir más en un barrio que en otro, la expectativa de una mejor ecuación para sus hijos, etc.

Por el otro, y en relación con el punto anterior, la representación —actual— de las mujeres sobre una “mejor calidad de vida” en Argentina (y en Córdoba). Las mujeres y los miembros de sus ud analizan sus prácticas a partir de la historia hecha cuerpo, de las experiencias pasadas que los ha marcado y atravesado, es producto de su conjunto de percepciones, de su sistema de disposiciones durables y transferibles, que funcionan en cada momento como matriz estructurante. Es la presencia actuante de todo el pasado del cual es producto, es lo que le otorga a las prácticas y representaciones de éstas su independencia relativa con referencia a las determinaciones “exteriores” del presente inmediato. Es así que las evaluaciones prácticas que elaboran sobre su presente, lejos están de una evaluación lógica y racional que pondere las diferencias que en realidad siguen perpetuando su reproducción social en la pobreza.

[…] el habitus, producto de la historia, que promueve prácticas tanto individuales como colectivas, y por ende historia de acuerdo con los esquemas engendrados por la historia; es el habitus el que asegura la presencia activa de las experiencias pasadas que, registradas en cada organismo bajo la forma de esquemas de percepción, de pensamiento y de acción, tienden, con más seguridad que todas las reglas formales y todas las normas explicitas a garantizar la conformidad de las prácticas y su constancia a través del tiempo 232 .

Finalmente, desde la reflexión del proceso general, que da origen a este escrito, surgen pistas y “nuevos” interrogantes para futuros estudios. Así, invitamos a pensar la relación entre las ocupaciones (pagas y no), el género de los agentes y la migración. Pues, aquí, hallamos que las ocupaciones de la mano de obra femenina peruana (tanto a nivel censal como en el caso en estudio), experiencia una segmentación, concentrándose en los estratos más bajos del mercado de trabajo (en relación a los varones migrantes). El tema “del peso” de género en los procesos migratorios es un tema latente en esta investigación y tendiente a futuros (y “necesarios”) trabajos.

A su vez, como hemos expresado en este trabajo, uno de los contextos en los que se definen las ers es en las unidades domésticas y que para su “funcionamiento” actúan, principalmente, como cuerpo. Pero queda entreabierto cómo éstas, también, se desenvuelven como campo 233 : esto es como espacios de juego, donde se producen relaciones de fuerza físicas, económicas, culturales y simbólicas (ligadas con el volumen y estructura del capital que posee cada miembro) y donde hay luchas para conservar o transformar esas relaciones.

Además, quedan bosquejos sobre la posible relación entre ocupaciones para migrantes, es decir cómo la migración peruana es asociada a ciertos trabajos como pueden ser la construcción o el servicio doméstico, cambiando en parte la definición social del trabajo.

[…] una vez que un inmigrante ha sido contratado en ocupaciones concretas, por lo general, aquellos trabajos son culturalmente catalogados como “trabajo de inmigrantes” y los trabajadores nativos se muestran reacios a ocuparlos, reforzando la demanda estructural de inmigrantes. La inmigración cambia la definición social del trabajo, creando una cierta clase de ocupaciones que son definidas así como estigmatizadas y concebidas como culturalmente inapropiados para los trabajadores nativos (Böhning, 1972; Piore, 1979). El estigma trae causa de la presencia de los inmigrantes, no de las características del trabajo 234 .

Seguramente más preguntas y supuestos han quedado sin responder y más allá del aporte que pudiese llegar a constituir este escrito, no queremos dejar de destacar el significativo aprendizaje experimentado, tanto de errores como de aciertos, en la constitución y proceso de investigación.

Agradecimientos

Este último tiempo ha sido para mí unos de los más importantes, intensos y fascinantes de mi trayectoria. He tenido la posibilidad de estar acompañada de personas que me han ayudado, de diversas formas, en la realización del presente escrito.

A ellos no sólo les agradezco, sino también se los dedico:

A quienes me abrieron sus puertas: las mujeres del barrio, por confiarme sus historias…

A mi directora de tesis, Paula, por sus reflejos en la elaboración del trabajo, su compromiso, confianza, afecto y cariño.

A Federico, por ser fuente de impulso para pensar críticamente este trabajo y cada momento de “nuestras” vidas.

A mis padres, Jacobo y Esther, sin duda los mayores agradecimientos, porque sin su apoyo nada de esto podría ser posible.

A mi hermana, Carla, por ser mi compañera “de campo” y estar en cada momento de mi vida.

A mi abuela y a mi padrino, Blanca y Osvaldo, por su eterno cariño.

A todos mis primos, primas y tías por los momentos compartidos.

A Leonardo, Diego y a “las Noelias” por su preocupación, y dedicación en este proceso.

A mis compañeros de investigación porque gracias a las discusiones compartidas emprendemos el desafío de “explicar y comprender”.

A la familia Sede Áulica Pilar por las experiencias vividas.

Y a la Universidad Nacional de Villa María por ser el espacio que me abrió caminos a mi formación profesional.

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Entrevista a miembros de organizaciones barriales y a referente de la provincia de Córdoba que trabaja en el barrio. Realizadas entre agosto y diciembre de 2009. Lugar: Centro Comunitario y en la vivienda, respectivamente. Entrevistadora: Angélica P. Alvites Baiadera. Desgraban: Rocío Melgar y Angélica P. Alvites Baiadera (n º 9 y 10).

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Fuentes primarias: Cuestionarios

Cuestionarios a Luciana (nº 1), Sonia (nº 2), Paula (nº 3), Melina (nº 4), Carolina (nº 5), Esther (nº 6), María (nº 7) y Lorena (nº 8). Realizadas todas en las viviendas de las mujeres salvo el caso de Sonia que se aplico en el Centro Comunitario. Realizadas entre agosto y diciembre de 2009.

Notas

1 “El Perú ha pasado de ser un país de inmigración neta –en el siglo pasado [xx]– a uno de emigración neta. Actualmente, cerca del 10% de la población peruana reside en el extranjero y la [DIGEMIN] estima que casi 400.000 peruanos abandonaron el país en el año 2004. Más grave aún, de acuerdo con una encuesta realizada por Apoyo para el Comercio, el 74% de connacionales desea emigrar y, de ellos, el 53% tiene planes concretos de hacerlo. Además, entre los jóvenes, el 83% de los encuestados entre 18 y 24 años manifestó su deseo de emigrar del Perú” (De Los Ríos, J. y Rueda, C. “¿Por qué migran los peruanos al exterior?”, Economía y Sociedad, núm. 58, CIES, diciembre, 2005, pág. 8-9). En 1980 ya había 500.000 peruanos en el exterior. De esta cantidad, aproximadamente 300.000 residían en Estados Unidos: el resto de la población se distribuía en diversos países de América Latina, principalmente Venezuela, Argentina y México. Para el año 1992 el promedio de peruanos en el exterior era de 7.000 anuales, vale decir que para ese año ya había 1.500.000 peruanos fuera del país. Para el año 2000 se ha incrementado en 420.000 más (Altamirano Rúa, T., Liderazgo y organizaciones de peruanos del exterior, Perú, PromPerú, 2000).

2 Altamirano Rúa, T., “5.1 Quinta fase (1992 hasta la actualidad)”, Remesas y nueva “fuga de cerebros”: impactos transnacionales, Lima, Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 2006, págs. 118-126.

3 Herrera, G. “La migración vista desde el lugar de origen”, ICONOS, núm. 015, Ecuador FLACSO, 2002, págs. 86-94.

4 Herrera, G.; Carrillo, M. y Torres, A. (edit.), La migración ecuatoriana. Transnacionalismo, redes e identidades, Ecuador, FLACSO, 2005.

5 En el único establecimiento educativo primario provincial de la zona “la cantidad de inmigrantes que fueron poblando las aulas conforman el 70% del alumnado” (Yalangozián, G., “Por primera vez designan una maestra bilingüe de quechua en escuela cordobesa”, La Mañana de Córdoba, 2 de julio de 2008, pág. 10).

6 Gutiérrez, A., Pobre’ como siempre. Estrategias de reproducción social en la pobreza, Córdoba, Ferreyra Editor, 2004a.

7 Gutiérrez, A., “Herramientas teórico-metodológicas de un análisis relacional para los estudios de la pobreza”, Ciencia, Docencia y Tecnología, núm. 35, año XVIII, Argentina, noviembre de 2007, pág. 18. La cursiva es nuestra.

8 Gutiérrez, A., Pobre’ como siempre…, op.cit.

9 Lomnitz, L., Cómo sobreviven los marginados, México, Siglo XXI, 1978, pág. 141.

10 Pavcovich, P., El barrio. Lo social hecho espacio, Córdoba-Villa María, Instituto Pedagógico de Ciencias Sociales-UNVM, 2006; Pavcovich, P. y Truccone, D., Estudios sobre pobreza en Argentina. Aproximaciones teóricas metodológicas, Córdoba, Eduvim, 2008.

11 Ibídem, pág. 32.

12 Bourdieu, P., La distinción. Criterios y bases sociales del gusto, Buenos Aires, Taurus, 1988, pág. 122.

13 Gutierrez, A., Pobre’ como siempre…, op.cit., pág. 54. Se entiende por una ud al “grupo de personas que interactúan en forma cotidiana regular y permanente, a fin de asegurar mancomunadamente […]: su reproducción biológica, la preservación de su vida, el cumplimiento de todas aquellas prácticas, económicas y no económicas indispensables, para la optimización de sus condiciones materiales y no materiales de existencia [Torrado 1982: 8]”. Ibídem, pág. 45. En este trabajo utilizaremos ud o familia de modo indistinto para hacer amena la lectura.

14 Ibídem, pág. 22.

15 Ibídem, pág. 399.

16 Bourdieu, P., El sentido práctico, Quinta edición, Buenos Aires, Siglo xxi, 2007, pág. 98.

17 Gutiérrez, A., Pierre Bourdieu: Las prácticas sociales, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1994.

18 Las prácticas sociales no se deducen directamente de las condiciones objetivas presentes, ni solamente de las condiciones objetivas pasadas que han producido al mismo, sino de la puesta en relación de las condiciones sociales en las cuales se ha constituido el habitus (lo social incorporado: estructura estructurada), que las ha engendrado y de las condiciones sociales de su puesta en marcha (estructura estructurante) (Bourdieu, P., El sentido práctico, op. cit.).

19 Gutiérrez, A., “Poder, habitus y representaciones: recorrido por el concepto de violencia simbólica en Pierre Bourdieu”, Revista Complutense de Educación, núm. 1, vol. 15, España, 2004b, pág. 295, [en línea] Dirección URL: http://revistas.ucm.es/edu/11302496/articulos/RCED0404120289A.PDF [Consulta: 19 de noviembre de 2009].

20 Gutiérrez, A., Pierre Bourdieu: Las prácticas sociales, op. cit., pág. 49.

21 Se entiende por trayectoria social a la serie de posiciones sucesivamente ocupadas por un mismo agente o un mismo grupo o UD en un espacio en sí mismo en movimiento y sometido a incesantes transformaciones (Bourdieu, P., “La economía de los bienes simbólicos”, Razones prácticas, Buenos Aires, Paidos, 1997b, págs. 160-199). Es una manera singular de recorrer el espacio social, donde se expresan las disposiciones del habitus. A diferencia de las biografías, las trayectorias son como series de las posiciones sucesivamente ocupadas por un mismo agente o una unidad doméstica o grupo en un espacio en sí mismo en movimiento y sometido a incesantes transformaciones (Bourdieu, P., “«Analysis situs»”, Meditaciones Pascalianas, Buenos Aires, Paidos, 1997a, págs. 203-210).

22 Bourdieu, P., El sentido práctico, op. cit., pág 86.

23 Ibídem, pág. 96.

24 Lomnitz, L., Cómo sobreviven los marginados, op. cit.

25 Gutiérrez, A., Pobre’ como siempre…, op.cit., pág. 58.

26 El capital social cobra “importancia fundamental en la medida en que se trata de comprender y explicar un conjunto de prácticas que son implementadas por un grupo de agentes que poseen un escaso volumen de capital económico y cultural” (Gutiérrez, A., Pobre’ como siempre…, op.cit., pág. 58). Su significatividad radica, principalmente en la posibilidad y capacidad de acumular, invertir, y reconvertir éste en otros, a pesar de la situación de pobreza.

27 Gutiérrez, A. Pierre Bourdieu: Las prácticas sociales, op. cit., pág. 37. La cursiva es nuestra.

28 Pedone, C., “Tú siempre jalas a los tuyos”. Cadenas y redes migratoria de las familias ecuatorianas hacia España, Barcelona, UAB, 2003, pág. 109. Las comillas son nuestras.

29 Lomnitz, L., Cómo sobreviven los marginados , op. cit.

30 Si bien la mayoría de los autores que trabajan en torno a la migración diferencian entre cadenas y redes migratorias en este trabajo no se realizará tal distinción; pues se aleja de la propuesta de este trabajo. Para esta diferenciación véase Pedone, C., “Tú siempre jalas a los tuyos”…, op. cit. y Lacomba, J., “Teorías y prácticas de la migración. De los modelos explicativos a los relatos y proyectos migratorios”, Scripta Nova. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales, núm. 94, agosto de 2001, [en línea] Dirección URL: http://www.ub.es/geocrit/sn-94-3.htm, [consulta 01 de marzo de 2009].

31 Lomnitz, L., Cómo sobreviven los marginados, op. cit.

32 Bourdieu, P., “La economía de los bienes simbólicos”, op. cit., pág. 173.

33 Domenech, E., “Introducción”, Migraciones contemporáneas y diversidad cultural en la Argentina, Córdoba, Centro de Estudios Avanzados- UNC, 2005, págs. 7-18; Novick, S. “Presentación”, Las migraciones en América Latina, Buenos Aires, Catálogos- FLACSO, 2008, págs. 9-12.

34 Stefoni, C., “Migración en Chile”, Colección ideas, núm. 59, año 6, Chile, noviembre de 2005, págs. 1-27; Stang, M. F., Saberes de otro género. Emigración calificada y relaciones intergenéricas en mujeres argentinas y chilenas, Buenos Aires, CLACSO, 2006; Cacopardo, C., “Acerca de las mujeres migrantes en la Argentina: tendencias y mercado de trabajo”, en Cacopardo, C.; Chejter, S.; Pereyra, B. y Varela, G. Migraciones internacionales en la década del ‘90 en Argentina, Argentina, Centro de Encuentros Cultura y Mujer − CECYM-Fundación Instituto de la Mujer - Cotidiano Mujer, Red de Educación Popular entre Mujeres, 2005, págs. 31-55; Altamirano Rua, T., “Transnacionalismo, remesas y economía doméstica”, Cuadernos Electrónicos de Filosofía del Derecho, núm. 10, 2004, págs. 1-31, [en línea] Dirección URL: http://www.uv.es/CEFD/10/Altamirano.pdf [Consulta: 10 de abril de 2010].

35 Martínez Pizarro, J., “El mapa migratorio de América Latina y el Caribe, las mujeres y el género”, Serie población y desarrollo, Santiago de Chile, septiembre, Proyecto Regional de Población CELADE-UNFPA (Fondo de Población de las Naciones Unidas), CEPAL, 2003, pág. 8, [en línea] Dirección URL: http://www.oas.org/atip/Migration/CEPAL%20Study%20on%20Migration.pdf [Consulta: 11 de octubre de 2009].

36 Las explicaciones neoclásicas económicas de las migraciones corren bajo dos vertientes, por un lado la mirada micro y por el otro, la macro. La primera responde a decisiones racionales, costo-beneficio por parte de los individuos; la segunda a los determinantes estructurales, a la redistribución espacial de los factores de producción en respuesta a diferentes precios relativos −en este caso entre diversos países−. Estas propuestas entienden que las migraciones se producen por las disparidades entre los niveles salariales de los países, que se ven reflejados en los niveles de ingresos y en el bienestar (Massey, D.; Arango, J.; Graeme H.; Kouaouci, A.; Pellegrino, A. y Taylor, J., “Teorías de migración internacional: una revisión y aproximación”, ReDCE, núm. 10, julio-diciembre de 2008, págs. 435-478.). Otro precedente teórico a las propuesta contemporáneas son el marco analítico push-pull (factores de atracción de los países receptores y de expulsión de los emisores) y la vertiente histórico-estructural propuesta por las teorías de la dependencia (crítica de las anteriores).

37 A los fines de este trabajo, el desarrollo de las propuestas sobre migración se realiza resumidamente, sin adentrarse acabadamente en la heterogeneidad que pueda hallarse al interior de las mismas.

38 “En los últimos 30 años las migraciones han emergido con mayor fuerza en todo el mundo. En las sociedades receptoras tradicionales como Australia, Canadá y Estados Unidos, el volumen de inmigración ha crecido y su composición se ha desviado desde la fuente dominante históricamente −Europa− hacia Asia, África y América Latina. […] La mayoría de los países desarrollados del mundo se han transformado en sociedades multiétnicas, y aquellas que aún no han alcanzado tal carácter se mueven decididamente en esta dirección” (Massey, D. S.; Arango, J.; Graeme H.; Kouaouci, A.; Pellegrino, A.; Taylor, J., “Teorías de migración internacional: una revisión y aproximación”, op. cit., pág. 436).

39 Aragno, J., “La explicación teórica de las migraciones: luz y sombra”, Migración y Desarrollo, núm. 1, octubre, 2003, pág. 12, [en línea] Dirección URL: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=66000102 [Consulta: 15 de marzo de 2010].

40 Piore, M., “Notas para una Teoría de la estratificación del Mercado de Trabajo”, en Toharía, L. (ed.), El Mercado de Trabajo: teorías y aplicaciones, Madrid, Alianza, 1975, págs. 125-150.

41 Massey, D.; Arango, J.; Graeme, H.; Kouaouci, A.; Pellegrino, A. y Taylor, J., “Teorías de migración internacional: una revisión y aproximación”, op. cit., pág. 471.

42 Esta interpretación se inscribe, en parte, en la tradición histórico-estructural que subyace en la teoría de la dependencia de los años sesenta y comparte con ésta la visión de las migraciones como expresión de la dominación de los países del centro sobre los demás.

43 Ibídem, pág. 16.

44 Aragno, J., “La explicación teórica de las migraciones: luz y sombra”, op. cit., pág. 18.

45 Massey, D.; Arango, J.; Graeme, H.; Kouaouci, A.; Pellegrino, A. y Taylor, J., “Teorías de migración internacional: una revisión y aproximación”, op. cit., pág. 466.

46 Aragno, J., “La explicación teórica de las migraciones: luz y sombra”, op. cit., pág. 21.

47 Massey, D.; Arango, J.; Graeme, H.; Kouaouci, A.; Pellegrino, A. y Taylor, J., “Teorías de migración internacional: una revisión y aproximación”, op. cit., pág. 462.

48 Aragno, J., “La explicación teórica de las migraciones: luz y sombra”, op. cit., pág. 19.

49 Los espacios transnacionales pueden estudiarse (siguiendo la propuesta de Pries) a partir de cuatro dimensiones: un marco político legal; una infraestructura material; unas estructuras e instituciones sociales; unas identidades y proyectos de vida.

50 Pries, L., “Una nueva cara de la migración globalizada: el surgimiento de nuevos espacios sociales transnacionales y plurilocales”, Seminario de Globalización y Territorio. Red Interamericana de Investigadores sobre Globalización y Territorio, Toluca- México, 1999, pág. 02. Las conclusiones teóricas sobre transnacionalismo a las que llega el autor son: 1. El transnacionalismo representa una perspectiva novedosa, no un fenómeno nuevo; 2. El transnacionalismo es un fenómeno de las bases; 3. No todos los inmigrantes son transnacionales; 4. El transnacionalismo inmigrante tiene consecuencias macrosociales; 5. El grado y las formas del activismo transnacional varían según los contextos de salida y recepción (Portes, A., “Convergencias teóricas y evidencias empíricas en el estudio del transnacionalismo de los inmigrantes”, Migración y Desarrollo, núm. 004, primer semestre de 2005, págs. 2-19, [en línea] Dirección URL: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/660/66000401.pdf [Consulta: 25 de abril de 2010].).

51 Aragno, J., “La explicación teórica de las migraciones: luz y sombra”, op. cit., pág. 26.

52 Levitt, P., “Rezar por encima de las fronteras: cómo los inmigrantes están cambiando el panorama religioso”, Migración y desarrollo, primer semestre, 2007, pág. 66.

53 Stefoni, C., “Gastronomía peruana en las calles de Santiago y la construcción de espacios transnacionales y territorios”, en Novick, S. (comp.), Las migraciones en América Latina, Buenos Aires, Catálogos- FLACSO, 2008, pág. 212.

54 Levitt, P., “Rezar por encima de las fronteras…”, op.cit., pág. 72.

55 Pardo, M., “La inmigración y el devenir de las sociedades multiculturales: perspectivas políticas y teóricas”, en Novick, S. (comp.), Las migraciones en América Latina, Buenos Aires, Catálogos- FLACSO, 2008, págs. 166-167.

56 Aquí destacamos que los desplazamientos de las mujeres “sobrepasan el supuesto de dependencia y que, incluso en aquellos casos de migración familiar, un gran número de mujeres termina insertándose en la fuerza de trabajo, como respuesta a los cambios económicos globales”. Martínez Pizarro, J., “El mapa migratorio de América Latina y el Caribe…”, op. cit., pág. 44.

57 Bourdieu, P., El sentido práctico, op. cit., pág. 532.

58 Neiman, G. y Quaranta, G., “Los estudios de caso en la investigación sociológica”, en Vasilachis de Gialdino, I. (dir.), Estrategias de investigación cualitativa, Barcelona, Gedisa, 2006, pág. 220.

59 Mendizábal, N., “Los componentes del diseño flexible en la investigación cualitativa”, en Vasilachis De Gialdino, I. (dir.), Estrategias de investigación cualitativa, Barcelona, Gedisa, 2006, pág. 67.

60 Altamirano Rúa, T., Liderazgo y organizaciones de peruanos del exterior, op.cit., pág. 21.

61 “Diversificar los informantes es darse la posibilidad de entrecruzar los enfoques y de objetivar las representaciones. La apuesta de esa llamada triangulación de las fuentes es mayor en la medida en que el informante, en tanto que mediador guía y consejero, facilita el acceso a persona y grupos socialmente próximos esa red preconstruye las informaciones y representaciones a las que accede el sociólogo” (Combessie, J., El método en sociología, Córdoba, Ferreira editor, 2005, pág. 31).

62 Stefoni, C., “Migración en Chile”, op. cit.; Stang, M., Saberes de otro género…, op. cit.; Cacopardo, C. “Acerca de las mujeres migrantes en la Argentina: tendencias y mercado de trabajo”, op.cit.

63 Martínez Pizarro, J., “El mapa migratorio de América Latina y el Caribe…”, op. cit.

64 Los hombres que no accedieron a las entrevistas lo justificaron por la falta de tiempo o simplemente enviaban a sus mujeres a realizar la misma. A su vez, no todos son de procedencia peruana, sumando la dificultad que sus mujeres tenían cuando querían recuperar las trayectorias sociales de sus parejas.

65 Combessie, J., El método en sociología, op. cit., pág. 30.

66 Vasilachis De Gialdino, I. “La investigación cualitativa”, Estrategias de investigación cualitativa, Barcelona, Gedisa, 2006, pág. 27.

67 Una de las trabajadoras de una de las instituciones barrales (sic) me preguntó por la operación de vesícula que semanas antes había tenido, pues a ella también la tienen que operar de lo mismo (hace meses que espera un turno en algún hospital público). Le digo que estoy bien y le muestro mi panza con los cuatro cortes que me habían hecho. Cuando me vio me dijo “ah… a vos te hicieron esa, a mi me van a abrir toda”. Desde mi desconocimiento le pregunto por qué. Ella me dice “la operación que te hicieron a vos hay que pagarla. En los hospitales públicos te hacen ‘la tradicional’. Te hacen una tajo de punta a punta” (Notas de campo, 25 de septiembre de 2009).

68 Era día de Feria de ropa en el Centro Comunitario. El objetivo de la misma era poderles comprar el regalo de fin de año a los niños y niñas de dicho Centro. Estuve ayudando a vender ropa con las trabajadoras de allí […] Ya se acercaba la hora de cerrar la feria y le pido a Ileana (una de las mujeres que trabaja ahí) que me indique y me haga contacto con alguna peruana. Ileana ya sabe de mi tesis y a veces cuando me veía me decía “porque no me entrevistas a mí, tengo unas historias para contar” [entre risas]. Ella miraba para distintos lugares del patio, mientras me decía “a ver… mmm… No éstas son nativas de acá [Entre risas. Hablándome de dos chicas de unos 25 años cada una]”. En ese momento se acercó al tablón, donde estábamos vendiendo la ropa, una señora. Ileana me dijo en voz alta “ella es peruana”. La señora al escucharnos, me miró. Ileana dice “venga que ella le va a ser una entrevista”. La señora dijo: “Sí. Yo estoy buscando trabajo”. En ese momento me sentí angustiada e incómoda porque supongo que pensó que era Trabajadora Social o alguien con la capacidad económica para contratarla para algún trabajo y mi propósito era (simplemente) hacer mi tesis de grado. Traté, de la mejor manera, de contarle que mi intención no era darle trabajo sino hacerle una entrevista exponiéndole cuales eran los motivos por los que estaba ahí. Ella aceptó de buena gana y decidió hacerla en ese momento, pero en su casa porque llegaba su hija de la escuela a esa hora. […] En el camino a su vivienda me comentó sus dificultades económicas y laborales (Notas de campo. 13 de Noviembre de 2009).

69 Wacquant, L., “Hacia una praxeología social: la estructura y la lógica de la sociología de Bourdieu”, en Bourdieu, P. y Wacquant, L., Una invitación a la sociología reflexiva, Buenos Aires, Siglo xxi, 2005, pág. 42.

70 Ibídem, pág. 42.

71 Gutiérrez, A., Pobre’ como siempre…, op. cit.

72 Gutiérrez, A. “Poder, habitus y representaciones…”, op. cit., pág. 289.

73 La significatividad de vincular el lugar de origen con el de destino en este estudio se vuelve necesaria, pues la mayoría de los trabajos sociológicos sobre migración internacional han priorizado el lugar de destino, es decir la condición de inmigrante (Herrera, G., “La migración vista desde el lugar de origen”, op. cit.).

74 Para un análisis socio-demográfico de la migración peruana en “origen y destinos”, pueden remitirse a Alvites Baiadera, A., “Migración peruana en Córdoba: entre la sociedad de origen y destino. Indicadores socio-demográficos”, Revista Cuestiones de Población y Sociedad, vól 1, 2012, págs. 47-79, http://www.cepydaulavirtual.org.ar/ojs/index.php/cuestionesps/article/viewFile/26/17

75 “La opción de migrar” es producto de una libertad controlada, limitada por las condiciones históricas y socialmente situadas de su producción.

76 La República de Perú posee una geografía diversa, producto de ésta se han hecho varias regionalizaciones desde enfoques muy diversos como el clima, las aguas, los suelos, la flora, la fauna, y las tradiciones locales, entre otros. Aquí se toma “la clásica” división geográfica: Costa (distinguiendo Costa Central –Lima y Callao– y Resto de la Costa), Sierra y Selva. La división política administrativa del país se ordena a partir de cuatro categorías. Dos de nivel regional: regiones y departamentos; y dos de nivel local: provincias y distritos. Estos últimos son la menor subdivisión administrativa, seguida por las provincias, luego los departamentos y por último las regiones. Perú divide su territorio en 24 departamentos (provincias en Argentina) y éstas a su vez se fragmentan en provincias (departamentos en Argentina). La provincia de Lima (departamento homónimo) tiene una región denomina Lima Metropolitana en donde se encuentra la capital del país. Ésta se divide en 46 distritos (como “barrios” para Argentina, pero de un tamaño por lo general mayor).

77 Verdara, F., “Causas del agravamiento de la pobreza en el Perú desde fines de la década de 1980”, en Ziccardi, A. (comp.), Pobreza, desigualdad social y ciudadanía. Los límites de las políticas sociales en América Latina, Buenos Aires, CLACSO, 2002, pág. 127.

78 Ibídem, pág. 131.

79 Ibídem.

80 Brieger, P., “De la década perdida a la década del mito neoliberal”, en Gambina, J. (comp.), La Globalización Económico Financiera. Su impacto en América Latina, Buenos Aires, CLACSO, 2002, págs. 341-397.

81 Editor de revista peruana, entrevistado, en Córdoba –Erpc–. Entrevista n º 11.

82 En este apartado se utilizan las categorías construidas por el Inei, salvo que se especifique lo contrario. Inei “Glosario de términos”, en INEI Perú estadísticas del sector informal, Lima, INEI, 1992 [en línea] Dirección URL: http://www1.inei.gob.pe/biblioineipub/bancopub/Est/Lib0166/index.HTM [Consulta: 15 de enero de 2009]

83 Esta condición podemos considerarla como un fenómeno recurrente de desprotección laboral tendiente a la fragilidad de los lazos laborales, ya que puede ser reflejo de la profundización de inestabilidades en la condición de asalariado.

84 Parte de las UD han vivido en lo que se denomina Lima Metropolitana, esta es en la zona donde se albergan la Provincia de Lima (43 distritos) y la Provincia Constitucional del Callao (6 distritos). Los datos obtenidos lo permite trabajamos sobre este sector, aunque en la mayoría no podemos hacer tal distinción pues la fuente no lo divide.

85 oim, inei, digemin, “Perú: características de los migrantes internacionales, hogares de origen y receptores de remesas”, Perú, oim, inei, digemin, 2008 [en línea] Dirección URL: http://www1.inei.gob.pe/biblioineipub/bancopub/Est/Lib0759/Libro.pdf [Consulta: 25 de septiembre de 2009].

86 enco, 2006, Ibídem.

87 Los porcentajes de migración internacional de peruanos inei lo determina a partir de las salidas y entradas al país. Para este caso inei toma en cuenta: los peruanos que no regresaron hasta el 31 de Diciembre 2007. La información solo considera los saldos migratorios publicados en el Anuario de Migraciones, 2003, la distribución por sexo ha sido estimada por inei con la enco, 2006.

88 Erpc. Entrevista n º 11.

89 Gutiérrez, A., Pobre’ como siempre..., op. cit., pág. 53.

90 Melina. Entrevista n º 4.

91 Ibídem, pág. 132.

92 Lorena. Entrevista n º 8.

93 Esther. Entrevista n º 6.

94 Nota de campo 27 de noviembre de 2009. Entrevistada N º 7.

95 Nota de campo 25 de noviembre de 2009. Entrevistada N º 8.

96 Al alcanzar la sección del cuestionario que refiere al acceso al agua me comenta que en la zona donde vivía con sus padres y hermanos existen tanques comunitarios. Estos obtienen el agua del río más cercano. Le pregunto quién hizo esa obra (¿el gobierno lo hizo?). Me explica que fueron las personas de la comunidad que realizaron la obra, que el gobierno no hizo nada por ellos. El tanque está a una cuadra de la vivienda (Nota de campo 27 de noviembre de 2009. Entrevistada n º 7).

97 Las opciones son: Inodoro con botón/cadena; Inodoro sin botón/cadena; Letrina; Sin inodoro/ Sin baño. Para las tres primeras opciones se preguntaba si el mismo estaba fuera o adentro de la vivienda.

98 Las opciones para este son: A red pública (cloacas); A cámara séptica y pozo ciego; Solamente a pozo ciego; Otro. ¿Cuál?

99 En relación con el baño, no tienen en su terreno, utilizan una letrina comunitaria que se encuentra ubicada a unas tres cuadras de la casa quinta que tienen. Me explica que el gobierno, una vez a la semana, cambia la letrina por otra para su higiene (Nota de campo 27 de noviembre de 2009. Entrevistada n º 7). Cuando le pregunte por el baño, me dijo “a los yuyales, ahí nadie tiene baño” (Nota de campo 25 de noviembre de 2009. Entrevistada n º 8).

100 Los responsables de la reproducción doméstica son los agentes encargados y garantes de promover y estimular ciertas condiciones en la unidad doméstica; generalmente son denominadas jefes/as de hogar o cabeza de familia (Pavcovich, P., El barrio. Lo social hecho espacio, op. cit.).

101 Son aquellos agentes que participan de las migraciones estacionales producto de la cosecha de algún recurso. “Estos son los llamados ‘trabajadores golondrina’, quienes históricamente debieron hacer frente a las peores condiciones laborales, entre las que se destaca no sólo la informalidad sino también los problemas de ingresos inferiores a los considerados de subsistencia, trabajo infantil y, de acuerdo con informes de la Organización Internacional de Migraciones de la onu, de trata de personas” (Scaletta, C., “Empleo rural y desarrollo regional. Trabajadores golondrina”, Suplemento Cash -Página/12, Buenos Aires, domingo 1 de julio de 2007, pág. 17).

102 Sonia. Entrevista n º 2.

103 Paula. Entrevista n º 3.

104 Paula. Entrevistada n º 3.

105 Lorena. Entrevista n º 8.

106 Sonia. Entrevista nº 2.

107 Lorena. Entrevista n º 8.

108 El máximo nivel de instrucción alcanzado refiere al último nivel cursado (lo hubiera completado o no) de las personas mayores de quince años. En cambio el nivel de escolaridad refiere a niños, niñas y jóvenes (de 5 a 15 años de edad) en edad escolar que asisten o no a un establecimiento educativo.

109 Esther. Entrevista n º 6.

110 Sonia. Entrevista n º 2.

111 María. Entrevista n º 7.

112 Gutiérrez, A., Pierre Bourdieu: Las prácticas sociales, op. cit., pág. 96.

113 Gutiérrez, A., “Herramientas teórico-metodológicas de…”, op. cit., pág. 22.

114 Melina. Entrevista n º 4.

115 inei “Migraciones Internas en el Perú”, Lima, inei, 1995, pág. 52, [en línea] Dirección URL: http://www1.inei.gob.pe/biblioineipub/bancopub/Est/Lib0018/n00.htm [Consulta: 22 de septiembre, 2009].

116 En ésta se incluye: mejores materiales de construcción de las viviendas, mayor acceso a los servicios básicos, mejor nivel educativo (escolarización y máximo nivel de instrucción alcanzado), mayor porcentaje de viviendas con título de propiedad, mayor acceso a los servicios de telefonía e Internet. inei “Migraciones Internas en el Perú”, op. cit.

117 Buena: Características de la vivienda: Casa independiente; Techo de cemento; Paredes de cemento; Piso de mosaicos; Con baño cadena y dentro de la vivienda. Servicios y otros elementos: Medidor particular de luz; Obtención de agua por red pública; Acceso del agua adentro de la vivienda; Desagüe solamente pozo ciego; Recurso para cocinar Gas en garrafa. Regular: Características de la vivienda: Casa independiente; Techo de adobe/palmera; Paredes de adobe/cemento; Piso de cemento. Servicios y otros elementos: Con baño con o sin cadena fuera de la vivienda o Con baño sin cadena dentro de la vivienda; Medidor particular de luz; Obtención de agua por red pública o bombeador manual; Acceso del agua fuera de la vivienda, dentro del terreno; Desagüe solamente pozo ciego; Recurso para cocinar Gas en garrafa. Mala: Características de la vivienda: Casa de quinta; Techo de adobe/palmera; Paredes de adobe; Piso de tierra. Servicios y otros elementos: Sin baño; Con vela o kerosén; Obtención de agua por acequia, río (de superficie); Acceso del agua fuera del terreno; Desagüe. Otro sin pozo ciego; Recurso para cocinar leña/carbón.

118 Gutiérrez, A., Pobre’ como siempre…, op. cit., pág. 395.

119 Auyero, J., La política de los pobres. Las prácticas clientelares del peronismo, Buenos Aires, Manantial, 2001.

120 Ibídem.

121 En esta investigación utilizamos el término movilización o desplazamiento en alusión a las estrategias migratorias de carácter interno y/o internacional.

122 Luciana. Entrevista nº 1.

123 Luciana. Entrevista nº 1.

124 Luciana. Entrevista nº 1.

125 Sonia. Entrevista nº 2.

126 Paula. Entrevista nº 3.

127 Paula. Entrevista nº 3.

128 Paula. Entrevista nº 3.

129 Melina. Entrevista nº 4.

130 Melina. Entrevista nº 4.

131 Melina. Entrevista nº 4.

132 Ésta refiere a redes que se instituyen entre parientes (no padres), amigos o conocidos que se encuentran en situaciones similares (de pobreza) y que puede ser utilizable no sólo para obtener recursos y servicios, sino también por el peso de los significados y los juicios atribuidos (Pavcovich, P., El barrio. Lo social hecho espacio, op. cit.).

133 Carolina. Entrevista nº 5.

134 Carolina. Entrevista nº 5.

135 Esther. Entrevista nº 6.

136 María. Entrevista nº 7.

137 Lorena. Entrevista nº 8.

138 Lorena. Entrevista nº 8.

139 Lorena. Entrevista nº 8.

140 Paula. Entrevistada nº 3.

141 Sonia. Entrevistada nº 2.

142 María. Entrevistada nº 7.

143 Esther. Entrevista nº 6.

144 Melina. Entrevista nº 4.

145 María. Entrevista nº 7.

146 Carolina. Entrevista nº 5.

147 María. Entrevista nº 7.

148 Sonia. Entrevista nº 2.

149 Ha sido una constante en la historia de las migraciones la presencia de personas, que por un pago, ayudan a otras a cruzar la frontera. Esto ha sido estudiado en profundidad en la migración entre Estados Unidos y Méjico. A estos agentes, según las regiones, se les conoce como polleros, coyotes, pateros o balseros.

150 María. Entrevista nº 7.

151 Entrevistada nº 8.

152 Gutiérrez, A., “Poder, habitus y representaciones:…”, op. cit., pág. 395.

153 Bourdieu, P., El sentido práctico, op. cit., pág. 67.

154 “Ella me comenta que su hija viajó para acá. Ella estaba muy bien, trabajaba en el centro, trabajaba y todo bien. Ella me decía ‘trabajas allá con mi hija y después se vienen’. ‘Te vas y estas con ella, porque ella está tan sola’. Cuando vine para acá ella estaba sola, después se fue de vuelta para allá […]” María. Entrevista nº 7.

155 Benencia, R., “Migrantes bolivianos en la periferia de ciudades argentinas: procesos y mecanismos tendientes a la conformación de territorios productivos y mercados de trabajo”, en Novick S. (comp.) Las migraciones en América Latina, Buenos Aires, Catálogos- FLACSO, 2008, págs. 13-30. Este autor puntualiza esto para el caso peruano, pues este grupo ha tendido crecer significativamente en la década de 1990.

156 Doménach, H. y Celton, D., La Comunidad Boliviana en Córdoba, Córdoba, Copiar, 1995.

157 Montesinos, M., “En torno a la diversidad sociocultural. Algunas relaciones posibles entre migraciones, Estado, sociedad y educación en Argentina”, en Domenech, E. (comp.), Migraciones contemporáneas y diversidad cultural en la Argentina, Córdoba, Centro de Estudios Avanzados-UNC, 2005, págs. 41-68.

158 Principalmente la migración peruana, boliviana y paraguaya (Alvites Baiadera, A., “Capítulo 4. Representaciones de un medio gráfico cordobés sobre la migración limítrofe y de Perú en los primeros tiempos del Programa Patria Grande”, en Martínez, F. (comp.), Lecturas del presente. Discurso, política y sociedad, Villa María- Córdoba, Eduvim, 2011, págs. 71-90).

159 Albarracín, J., “Inmigración en la Argentina moderna: ¿un matrimonio en la salud y en la enfermedad con los europeos?”, en Domenech, E. (comp.), Migraciones contemporáneas y diversidad cultural en la Argentina, Córdoba, Centro de Estudios Avanzados-UNC, 2005, pág. 33.

160 Secretaría de Comunidades Peruanas en el Exterior, Estadísticas de peruanos en el exterior- 2005, Perú, Secretaría de Comunidades Peruanas en el Exterior-Ministerio de relaciones exteriores, 2005.

161 Si bien la fase migratoria elegida en esta investigación va “desde 1992 en adelante”, los datos obtenidos del inei registran desde 1994 en adelante.

162 Dirección Nacional De Migraciones, “Patria Grande. Informe estadístico”, Argentina, agosto de 2010, [en línea] Dirección URL: http://www.migraciones.gov.ar/pdf_varios/estadisticas/Patria_Grande.pdf [Consulta: 11 de enero de 2010]).

163 “Lanzan acciones conjuntas contra la explotación de bolivianos”, La Voz del Interior, 26 de abril de 2006, [en línea] Dirección URL: http://buscador.lavoz.com.ar/2006/0426/Um/index.asp [Consulta: 15 de noviembre de 2009].

164 Texidó, E., “Perfil Migratorio de la Argentina”, Oim, Buenos Aires, 2008, [en línea] Dirección URL: http://www.oimconosur.org/notas/buscador.php?nota=733 [Consulta: 01 de noviembre 2009].

165 Oim, Inei, Digemin, “Perú: características de los migrantes internacionales, hogares de origen y receptores de remesas”, op. cit.

166 Oim, Inei “Perú: estadísticas de la migración internacional de peruanos, 1990 - 2007, Perú”, Oim-Inei, 2008, [en línea] Dirección URL: http://www1.inei.gob.pe/biblioineipub/bancopub/Est/Lib0758/Libro.pdf [Consulta: 03 de octubre de 2009].

167 Texidó, E.; Baer, G.; Pérez Vichich, N.; Santestevan, A. y Gomes, Ch., “Migraciones laborales en Sudamérica: el Mercosur ampliado. Estudios sobre migraciones internacionales”, OIM, Ginebra, 2003, pág. 55, [en línea] Dirección URL: http://www.ilo.org/public/english/protection/migrant/download/imp/imp63s.pdf [Consulta: 12 de septiembre 2009].

168 ERPC. Entrevista n º 11.

169 Merklen, D., Pobres ciudadanos. Las clases populares en la era democrática (Argentina, 1983 – 2003), Buenos Aires, Gorla, 2005. Si bien es difícil establecer el interior y el exterior de un barrio, esta distinción es sólo de modo analítico para una comprensión más acabada de nuestra investigación.

170 Bourdieu, P., “Comprender”, La Miseria del Mundo, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1999, págs. 527-543.

171 Truccone, D.; González, M. y Ghione, P., “Capítulo II. La ciudad y el Barrio”, en Pavcovich, P. (comp.), El barrio. Lo social hecho espacio, Córdoba-Villa María, Instituto Pedagógico de Ciencias Sociales-UNVM, 2006, págs. 36.

172 Esther. Entrevista N º 6.

173 Esther. Entrevista Nº 6.

174 Melina. Entrevista Nº 4.

175 Carolina. Entrevista Nº 5.

176 Paula. Entrevista N º 3.

177 Carolina. Entrevista Nº 5.

178 Melina. Entrevista nº 4.

179 María. Entrevista nº 7.

180 María. Entrevista nº 7.

181 María. Entrevista nº 7.

182 En el proceso de investigación esto llamó la atención por los ingresos y las “condiciones de pobreza”. Surgiendo algunos interrogantes: ¿Qué otros recursos están en juego en las estrategias de reproducción social de esta UD? Esto se trabajará a medida que se avance en el capítulo.

183 María. Entrevista nº 7.

184 inei, “Censos Nacionales, 2007”, op. cit.

185 Merklen, D., Pobres ciudadanos…, op. cit.

186 Luciana. Entrevista nº 1.

187 Esther. Entrevista nº 6.

188 Condición Buena: Características de la vivienda: Casa independiente; Techo de cemento; Paredes de cemento; Piso de cemento; Con baño, cadena y dentro de la vivienda. Servicios y otros elementos: Ubicación Los Hornitos; Medidor particular de luz; Obtención de agua por red pública; Acceso del agua adentro de la vivienda; Desagüe solamente pozo ciego; Recurso para cocinar Gas en garrafa. Regular: Características de la vivienda: Casa independiente; Techo de cemento; Paredes de cemento; Piso de cemento; Con baño sin cadena fuera o dentro de la vivienda. Servicios y otros elementos: Ubicación Los Hornitos; Medidor particular de luz o “colgada” al servicio de epec; Obtención de agua por red pública; Acceso del agua fuera de la vivienda, dentro del terreno; Desagüe solamente pozo ciego; Recurso para cocinar Gas en garrafa. Mala: Características de la vivienda: Casa independiente; Techo de cemento y/o de madera; Paredes de cemento y/o de madera; Piso de cemento y/o de madera; Letrina sin botón/cadena. Fuera o dentro; o Inodoro sin botón/cadena. Fuera. Servicios y otros elementos: Ubicación Ampliación Los Hornitos; “Colgada” piden a vecino; Obtención de agua: piden a vecino y/o utilizan los tanques comunitarios; Acceso del agua afuera pero dentro del terreno y/o fuera del terreno; Desagüe solamente pozo ciego; Recurso para cocinar Gas en garrafa.

189 Condición Muy Buena: Los responsables de la reproducción doméstica tienen universitario incompleto. Ambos tienen trabajo, uno en relación de dependencia con obra social, jubilación, etc. Buena: Los responsables de la reproducción doméstica tienen universitario y secundario incompleto: Uno de ellos tiene dos trabajos uno ad honorem con posibilidades de “blanqueo” y otro en forma contratada, sin obra social, jubilación. Regular: Los responsables de la reproducción doméstica tienen terciario incompleto y secundario completo. Ambos trabajan. Ella en más de tres ocupaciones (empleada doméstica mensualmente, cuidadora de un anciano mensualmente, venta de comida), él albañil. Mala: Los responsables de la reproducción doméstica tienen secundaria, terciario incompleto o primaria completa. Los hombres trabajan en la construcción y las mujeres son amas de casa, desempleadas o empleadas domésticas por hora.

190 Carolina. Entrevista nº 5.

191 Sonia. Entrevista nº 2.

192 Lorena. Entrevista nº 8.

193 Paula. Entrevista nº 3.

194 Lorena. Entrevista nº 8.

195 Luciana. Entrevista nº 1.

196 Luciana. Entrevista nº 1.

197 Luciana. Entrevista nº 1.

198 Luciana. Entrevista nº 1.

199 Poner una fecha para el punto de partida de una crisis es difícil y hasta incorrecto, pues ésta se debe a diversas prácticas políticas, económicas, etc. en “las historias” de un país. Algunos síntomas de “la crisis” fueron: desempleo y subempleo creciente, precarización de los empleos, rebajas salariales, deuda externa creciente, déficit fiscal, fuga de divisas, depresión económica, entre otras condiciones o situaciones.

200 Sonia. Entrevistada nº 2.

201 Sonia. Entrevista nº 2.

202 [En el terremoto -2007-] Solo mi hermana [se vino] que tuvo ese problema en la casa, pero nada más. Creo que eso la incentivo, porque a ella se le cayó su casa. Se quedo sin nada. Su casa había que levantarla de vuelta. Tenía algunos compatriotas acá que le decían que las cosas estaban mejor acá. Que acá había trabajo. Su esposo trabajaba en la pesca… *¿Y eso, anda mal? -Es como variable. Dependes del pique de ese momento. Te levantas bien temprano y después lo tenes que vender en el mercado. ¿Y si no lo vendes? Es por día (Paula. Entrevista nº 3).

203 Paula. Entrevista nº 3.

204 Paula. Entrevista nº 3.

205 Melina. Entrevista nº 4.

206 Si participan 10 personas, se pone el período estipulado: por ejemplo, la primera en enero, la segundo en febrero, y así sucesivamente. Cada participante pone en una bolsa común o pozo los 250 pesos acordados, entre los diez participantes se recaudan 2500 pesos que serán entregados por orden a cada participante. Por ejemplo, en enero el primer participante (generalmente quien organiza), después mes a mes va devolviendo o poniendo en la bolsa común los 250 pesos hasta llegar al monto total. En febrero, recibe el segundo el monto total y así sucesivamente. “Es como un crédito pero entre conocidos”, me dice Melina y me comenta que ésta es una forma de tener dinero y no tener que pedirle al banco, no tiene intereses y es más seguro. Ella me comenta que con ese dinero hizo algunas cosas de la casa (Notas de campo. 20 de Septiembre de 2009).

207 Melina. Entrevista nº 4.

208 Carolina. Entrevista nº 5.

209 Carolina. Entrevista nº 5.

210 […] lo que pasa es que los vecinos, a veces no se conforman con la ayuda. ¿Vio? De más. Cuando la ayuda llegaba a la casa de mi hermana no se conformaba. “Que no sé qué, que no se acá, que el cura tiene preferencia, que el cura esta con…” (Esther. Entrevista nº 6).

211 María. Entrevista nº 7.

212 Lorena. Entrevista nº 8.

213 Gutiérrez, A., Pobre’ como siempre…, op. cit., pág. 61. La cursiva es nuestra.

214 Luciana. Entrevista nº 1.

215 Carolina. Entrevista nº 5. En el transcurso del trabajo de campo el hermano de Carolina y Esther llegó a Córdoba y fue operado en un hospital público.

216 Sonia. Entrevista nº 2.

217 María. Entrevista nº 7.

218 Lorena. Entrevista nº 8.

219 Paula. Entrevista nº 3.

220 *¿A quién tenés acá? a tu cuñada [señalo a la cuñada que vive a la par], a tu otra cuñada que está acá del otro lado… E: No, pero ella recién ha venido. Yo me refiero a mis tías, a las hermanas de mi papá, a la primas de mi papá, al primo de parte de papá, y así…Y ellos trajeron a unos chicos de allá de Perú, que trabajaban con los padres de ellas, donde, y le pasaron la voz a ellos, y ellos también vinieron, y me dijeron que estaban de acuerdo a colaborar con todo. Y para que, nos hemos dado la mano ambos, entre todos nosotros, porque… […] He hice bien, si comenzamos a bajar todo. Ahora está lindo, se puede andar (Melina. Entrevista nº 4).

221 Lorena. Entrevista nº 8.

222 María. Entrevista nº 7.

223 Carolina. Entrevista nº 5.

224 Esther. Entrevista nº 6.

225 Luciana. Entrevista nº 1.

226 Debemos recordar que su pareja, trabaja en una institución pública, y a partir de su inserción laboral, se relaciona con agentes sociales (profesionales, funcionarios, etc.) por fuera del barrio.

227 Los nuevos pobres junto a los pobres “estructurales” han sido los “perdedores” de Argentina de las últimas décadas; ambos grupos resignaron cosas; pero mientras los pobres estructurales presentan las características usuales en estos grupos, “los nuevos” casi no se diferencian de los no- pobres en sus características sociodemográficas. Las diferencias se expresan es en interior de sus vidas (Svampa, M. (edit.), La transformación de las identidades sociales, Buenos Aires, UNGS - Biblos, 2000).

228 Golovanevsky, L, “Cultura de la pobreza, cultura de la caída (los nuevos pobres) y la influencia de las transformaciones laborales en los modos de vida. Algunos abordajes de la literatura”, Cuadernos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, núm. 024, San Salvador de Jujuy- Argentina, julio de 2004, pág. 156, [en línea] Dirección URL: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/html/185/18502408/18502408.html [Consulta: 02 de marzo de 2010].

229 Melina. Entrevista nº 4.

230 Gutiérrez, A., “Vivir y sobrevivir en altos de Yapeyú. Acerca de la diversificación de estrategias de reproducción social”, Estudios Nº 7-8, Córdoba, Junio de 1997, págs. 133-157.

231 Estructuralmente, dentro de la heterogeneidad de la pobreza, Lorena y María mejoran un poco su condición pero no de manera significativa; mientras que Carolina, Esther y Paula, descienden.

232 Bourdieu, P., El sentido práctico, op. cit., pág. 88-89.

233 Estas cuestiones se dejaron entrever en los capítulos en donde señalamos las diferencias por género, edad y ubicación en la familia (padre, madre, hijos/as), y las diversas tareas asignadas en relación con la organización doméstica y las responsabilidades del “afuera” y del “adentro” del hogar; marcando posiciones diferenciadas entre los miembros de las UD (por ejemplo el “rol” de los hermanos/as mayores con respecto al cuidado de los más pequeños).

234 Massey, D. S.; Arango, J.; Graeme H.; Kouaouci, A.; Pellegrino, A.; Taylor, J. E., “Teorías de migración internacional: una revisión y aproximación”, op. cit., pág. 465.






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