Walsh: volver a leer un nuevo clásico

Walsh: volver a leer un nuevo clásico

Rodolfo Walsh se ha consagrado como un clásico reciente en la literatura argentina. Juan Pablo Luppi se decide a explorar la obra del prolífico escritor, partiendo del hecho de que su reivindicación como intelectual comprometido “acaso obturara” la indagación de vastas tensiones que circulan en su escritura. La relectura de Walsh en esta clave puede brindar mucho más riqueza en las interpretaciones de las que ya conocemos, sobre todo en los interrogantes que permite desplegar, más que en su respuesta.  La propuesta es adentrarse en la obra trascendiendo el reparto canonizador que lo ubica como exponente de la tensión irresuelta entre arte y política.

Una novela Invisible  busca aportar la indagación de zonas textuales relegadas por la consagración póstuma, evitando recaer en la dicotomía literatura-política, ampliando así el horizonte de problemáticas a explorar.

La propuesta es concretamente, volver a leer –y seguir leyendo- a Walsh. Así lo explica en las palabras que dan inicio a este volumen:

En el sistema literario argentino de fines del siglo XX, la producción de Rodolfo Walsh tendió a ubicarse en el incómodo lugar del clásico reciente, cuya obra circula por la cultura más allá de su lectura efectiva. Los libros  progresivamente producidos por el escritor en vinculación con la industria cultural –reunidos bajo la unidad de la firma, con un final fechado en la muerte biográfica aunque abierto a la recuperación póstuma en la instancia editorial y crítica– conformarían una visible obra de autor que, sin embargo, no contiene la heterogénea y fragmentaria totalidad de lo que Walsh dejó escrito y aún publicado en soportes periódicos. Reeditados con las intensidades del mercado y sus consagraciones parciales, los textos hoy canónicos, escolarizados en distintos niveles del sistema educativo (Operación masacre, Carta a la Junta, luego ¿Quién mató a Rosendo? y relatos diversamente antologizados como “Cuento para tahúres”, “Zugzwang”, “Tres portugueses”, “Corso”, “Esa mujer”, “Fotos”, “Cartas”, la trilogía de irlandeses) serían eclosiones manifiestas de una productividad de escritura más amplia, que seguirá ofreciendo zonas inéditas para la discusión de sentidos y la atribución de valores. Más que una obra de autor o la identidad de un clásico, el proyecto que abarca el nombre Rodolfo Walsh constituye una red textual que funciona en un régimen de relectura. La exigencia actual consistiría en desestimar pretensiones de revelación y activar ese funcionamiento asumiendo el desafío de los clásicos: si Walsh puede considerarse un clásico de la literatura argentina del siglo xx es porque su obra, que trae “impresa la huella de las lecturas que han precedido a la nuestra” (y son abundantes), “nunca termina de decir lo que tiene que decir”, y genera preguntas –sobre qué y cómo dice– que no se dejan emplazar en una respuesta. La interrogación resulta más productiva que la confirmación de identidad.

Libros relacionados

Luego de la represión estatal en Argentina que censuró la obra de Rodolfo Walsh y cometió su asesinato en 1977, el autor fue recuperado como intelectual comprometido por el periodismo de investigación, la literatura testimonial y la militancia política. Esta rehabilitación póstuma, conectada a...