Sumando reflexiones sobre la crisis en la industria del libro

Sumando reflexiones sobre la crisis en la industria del libro

05/08/2022

Sale uno, entran dos. Si desde mediados de 2021 ya se anticipaban problemas de gravedad para la industria editorial, como la carencia de papel, que se sumaba a las dificultades globales en las cadenas de abastecimiento de distintas industrias y una suerte de colapso portuario que dificultó los despachos comerciales a niveles locales, regionales e internacionales, el primer semestre de 2022 deja un par de problemas adicionales, derivados tanto de los estragos de la pandemia como del ulterior proceso de reactivación y su hambre productiva y consumista: inflación y devaluación.

Si el primero parecía un fenómeno esperable dada la concatenación de eventos iniciada en 2020, a la que se ha sumado en meses recientes la guerra en Europa del Este, el segundo ha manifestado una aceleración entre junio y julio, cuyo resultado más previsible, hasta ahora, será el fortalecimiento del valor del dólar estadounidense frente a todas las monedas latinoamericanas e, incluso, frente al euro.

Impulsada por el fantasma de una recesión en los Estados Unidos, la subida del dólar tendrá efectos palpables en el mercado del libro, tocando desde la comercialización de insumos básicos para su producción, como el papel, de nuevo, hasta el valor unitario de los ejemplares físicos y digitales, que dentro de un contexto regional abrazado por las importaciones y la adquisición en dólares mediante plataformas y aplicaciones, alejara no pocos compradores que se verán sorprendidos por las nuevas sumas y los débiles descuentos. No siendo el interés profundizar sobre toda esta gran coyuntura, los elementos mencionados permiten formular algunas preguntas, muy personales, con relación al desenvolvimiento del espacio editorial regional, un espacio que, pese a los nuevos nubarrones, ha aprendido, quizás, a maniobrar en medio de tempestades.

1. Las conexiones interiores
Una de las preguntas que me planteo es qué tanto afectarán las nuevas condiciones del mercado, de las monedas, la actividad de medianas y pequeñas distribuidoras que, en los últimos años, han hecho más o menos habitual que podamos encontrar un libro argentino o chileno, de sellos no muy familiares, en librerías de Lima o Bogotá, o que han facilitado que algún título de desconocida editorial ecuatoriana o mexicana se comercie en Valparaíso o Cali. Articulada con la misión de no pocas editoriales y librerías interesadas en ampliar la oferta más allá de las multinacionales, la labor de estas distribuidoras, conscientemente riesgosa, ha permitido que los lectores habituales y los no tanto, lean, comenten, estudien o siquiera perciban qué se está pensando, escribiendo, o estudiando en los países de su mismo vecindario.

La trepada del dólar afecta, por supuesto, los planes de estas empresas, su proyección y sin duda su capacidad de sumar a la materialización de aquella idea de la bibliodiversidad. Los libros que movilizan tendrán precios mayores, no cabe duda, y las billeteras de sus clientelas estarán delgadas o, por lo menos, más sensibles frente a las sumas que pueden presentar algunos de los atractivos títulos extranjeros que llegan a su librería de costumbre. Confiar en la capacidad de maniobra de los distribuidores, en un contexto regional que poco sabe de políticas de estímulo al libro, parece ser la única alternativa, por ahora.

2. El camino universitario
Las editoriales universitarias han sido, quizás, las más exitosas a la hora de establecer alianzas transfronterizas. Con asociaciones nacionales fuertes en varios casos y un espacio asociativo regional encarnado en EULAC, se trata de una suerte de frente amplio y unido que se hace notar no solo en las ferias internacionales, preparando foros y propiciando diálogos de diverso tipo, sino también en el fomento a la comunicación intelectual, y de la mano de una fórmula antigua, pero que no pierde vigencia ni pertinencia, como es la coedición. Las editoriales universitarias representan, además, un núcleo relativamente estable, que venía hasta la pandemia creciendo con cierta sistematicidad, reclutando jóvenes profesionales y publicando cada vez más títulos.

Los nubarrones económicos pueden, sin embargo, atacar las instituciones que han venido garantizando su estabilidad y expansión. Como ya se vio con la pandemia, la vida universitaria puede adelgazarse abruptamente en momentos de crisis. La reducción de las tasas de matrículas, los golpes a los salarios y tiempos de los profesores-investigadores, y el congelamiento o la baja de los presupuestos destinados a las editoriales o las áreas de publicaciones, son todos aspectos que pueden romper la dinámica de la edición universitaria. Cómo absorberán la devaluación o la inflación generalizada es una pregunta que no podría responderse hoy, y que puede variar, casi que de caso a caso, según cada país. Con todo, y a diferencia de las editoriales, librerías y distribuidoras medianas, jóvenes o autodenominadas como independientes, la coalición transnacional que conforman las editoriales universitarias puede ayudar a encontrar fórmulas capaces de ayudar a enfrentar los problemas y de replicarse en la medida de lo posible por toda la región. La unión hace la fuerza también en estos terrenos.

3. Los giros políticos
Las actuales problemáticas económicas serán enfrentadas con recetas viejas en la mayoría de los países de la región. Acostumbrados a vivir en crisis, muchas economías nacionales “saben” reaccionar a las coyunturas dejándose llevar por ellas y esperando su eventual disipación. La novedad en la región es la presencia de dos, y, quizás, tres, proyectos políticos realmente novedosos y que muestran, con sus banderas, perspectivas frescas frente a la cultura. Para ser claros, existe la posibilidad de que los actuales gobiernos de Chile y Colombia, y ojalá Brasil, puedan plantar cara a las dificultades con fórmulas distintas, por primera vez en mucho tiempo, a la presión sobre las clases trabajadoras para aliviar los déficits. Presión que suele ser acompañada, casi de rutina, con la reducción del gasto en educación, ciencia, cultura y artes, aquellos campos cuyo estímulo suele beneficiar, en tiempo real y a largo plazo, al mundo del libro y sus agentes.

¿Está mal ser optimista frente a las posibilidades que pueden abrirse para el libro con proyectos políticos que ven en la cultura y las ciencias una inversión y no un gasto? No lo creo. Optimista moderado, puede aclararse, pues las dificultades que enfrentan los gobiernos con ideas y propósitos distintos a los usuales en América Latina existen y no son pocas ni son pasivas. Se trata, por lo demás, de proyectos políticos que patentan giros históricos, por lo que las expectativas tienden a ponerse altas. Aunque es temprano todavía para vaticinar cualquier cosa, lo que sí puede ser claro es que la renovación de los espacios del poder podrá abrir flancos, puertas y ventanas para discutir desde nuevas orillas el lugar del libro, la educación, la información, las ciencias y las artes en la sociedad, para calibrar su significancia desde ángulos no solamente mercantiles, y para repensar su futuro en contextos propios y que han conocido trayectorias sumamente dificultosas como los latinoamericanos.

La voz de los agentes del libro, en toda su diversidad, deberá hacerse escuchar en estos caminos abiertos o, incluso, abrirlos por propia mano, si se trata no solo de fortalecer los espacios editoriales nacionales y locales, sino también de estrechar los vínculos, formar nuevas conexiones interiores, y ampliar el lugar de la palabra escrita en todas sus formas y en todas las direcciones.

Autor(es) del contenido

Juan David Murillo Sandoval

Juan David Murillo Sandoval

Juan David Murillo Sandoval es Historiador por la Universidad del Valle de Cali, Colombia, y Doctor en Historia por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Sus trabajos se sitúan entre las líneas de la historia intelectual y de la historia del libro en América Latina. Actualmente, es profesor e investigador del Instituto Caro y Cuervo, de Bogotá, Colombia. Contribuye con el texto La historia del libro en Colombia: itinerario y horizonte, perteneciente a la compilación de Marina Garove Gravier, Un hilo de tinta recorre América Latina, editado por Eduvim.

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