Se presentó el primer tomo de «La Historia comparada de las literaturas argentina y brasileña»

Se presentó el primer tomo de «La Historia comparada de las literaturas argentina y brasileña»

El pasado miércoles se presentó en el CC Paco Urondo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA el libro "Historia comparada de las literaturas argentina y brasileña" de Marcela Croce.

La actividad contó con una gran cantidad de público y acompañaron a Marcela el director de nuestra editorial, Carlos Gazzera y Hugo Biagini. Al finalizar la presentación, la autora deleito a sus invitados tocando dos canciones en el piano.

Aqui pueden leer las palabras de Marcela Croce en la presentación de su libro.

"Hubiera preferido ser más espontánea en esta presentación pero para mantener mi fetichismo del papel que me hace confiar en un libro de casi 400 páginas cuando muchos han optado por el e-book y otros adefesios electrónicos que no se pueden olfatear, decidí apoyarme una vez más en la escritura. Lo único que puedo prometer es brevedad, no porque la cultive especialmente sino porque al cabo de este volumen no puedo requerir más atención a los presentes. En ese orden, lo primero que quiero hacer constar es mi gratitud. Sé que muchos han venido movidos por un interés genuino por el libro, que se inscribe en una práctica latinoamericanista a la que tributa Hugo Biagini desde la filosofía. Es un gran regalo su participación en esta circunstancia y haber acometido la multitud de páginas en el breve plazo que mi ansiedad le impuso. La Historia comparada de las literaturas argentina y brasileña tiene voluntad de intervención efectiva en un espacio poco explorado, y que por añadidura soporta prejuicios abrumadores, como es el de las literaturas comparadas en América Latina. Aunque parezca un ripio indefendible, ciertos oficiantes del ritual académico sostienen que resulta imposible incurrir en esta práctica al sur del río Bravo, mientras se solazan en literaturas europeas que a veces llegan en traducciones macarrónicas. Me hubiera gustado polemizar con ellos si la observación hubiera tenido la dignidad de un desafío; enunciada con el tono de suficiencia hueca al que se han acostumbrado ciertos ámbitos, solo puede ser devuelta al grotesco del cual procede. En una institución que adquiere primero los modales de extrema gentileza del té de Alicia en el país de las maravillas para irrumpir luego con la conducta antisocial de patear la mesa donde está dispuesta la vajilla, avanzar en esta tarea puede sonar a provocación aunque no tenga más propósito que el de abrir un campo de estudio. Justamente por tratarse de un tema intocado, las primeras dificultades que acosaron al equipo fueron de orden metodológico. Había alguna historia comparada disponible, pero no una historia comparada de las literaturas. Brasil, por otra parte, es un objeto epistemológico resbaloso para los otros latinoamericanos que se resisten o se acercan a él con precaución. En nuestra facultad, por ejemplo, la literatura brasileña viene adosada a la portuguesa, como si la lengua fuera una razón suficiente para proseguir con semejante perspectiva imperial. Los programas de literatura latinoamericana sólo lateralmente hacen intervenir a Brasil y apenas si se asoman a algún autor canónico, más como excepción notoria que como articulación natural con el resto de la curricula. Hace más de cuarenta años que Ángel Rama sumó una multitud de títulos brasileños a la Biblioteca Ayacucho, continuando en parte el listado de la Biblioteca Americana planeada por Pedro Henríquez Ureña en 1945, quien pese a tal concesión siguió obstinado en el topónimo Hispanoamérica como centro de sus intereses. No obstante, Brasil no logra desprenderse de la condición de pariente incómodo al que resulta preferible referir como primo lejano y apenas cuando su negación se vuelve absurda. La posibilidad de integrarlo a la familia a la cual pertenece es una vocación de la que participa la Editorial Universitaria de Villa María (EDUVIM). A su editor, Carlos Gazzera, y a los empeños gráficos de Emanuel Molina y la asistencia legal de Renata Chiavenato, corresponde gratificar por un trabajo que se entusiasmó con la idea y atendió la minuciosidad de las correcciones y los avatares de un texto que se iba modificando a medida que las sucesivas lecturas evidenciaban hiatos imperdonables o, como cierta quinta mítica, “abundaba en inútiles simetrías y repeticiones maniáticas”. Los miembros del equipo de investigación UBACyT, con los altibajos propios de un emprendimiento ambicioso que demora en concreciones, han tolerado las rispideces que surgen del trabajo exigente, del desánimo ocasional y, por supuesto, de la convivencia. Algunos han colaborado en este primer tomo incluso cuando originalmente no estaban comprometidos en él; otros, feligreses de una modernidad que excluye la primera mitad del siglo XIX, se resistieron con vehemencia y solamente se harán visibles a partir del segundo tomo de los seis que comprende esta propuesta solventada por el optimismo de la voluntad. Sé que esta noche, junto a todos los mencionados, hay gente menos interesada en menesteres bibliográficos, que han acudido por razones afectivas. También ellos quedan involucrados en la faena: por aportar las condiciones de vida cotidianas, por recordar que no hay tarea intelectual que pueda sustraerse a la incorporación de lo inmediato, por introducir la cuota de humor y de cariño que otros lugares escatiman y por brindar ahora mismo esta compañía tan anhelada: familia, amigos, alumnos y ex alumnos que han acudido como una legión de respaldo que retribuyo pobremente con mi inmensa alegría. Para ellos programé un pequeño cierre musical (además de un vino que acaso genere una atracción igualmente legítima). A fin de proseguir la comparación en otra área, de promover los cruces entre las artes y de incentivar un abordaje estético que exceda lo puramente literario, elegí dos composiciones breves de un argentino y un brasileño. La pieza argentina es una Miniatura de Alberto Williams, quien practicó cierto folklorismo combinado con el conocimiento de la música clásica y una breve formación con César Franck. Williams, además, fue consuegro de otro nacionalista, Manuel Gálvez, uno de los escritores que integran el segundo volumen de este proyecto. El autor brasileño que va a la par de Williams en este mínimo parangón es Heitor Villa-Lobos. Contemporáneo del argentino (aunque nacido 25 años después), su nacionalismo visitó los aspectos regionales pero también contribuyó a esa forma del populismo diseñada por Getúlio Vargas. La miniatura de Williams y “A moda da carranquinha”, de la suite infantil Brinquedo da roda son la ínfima concesión a algo que excede las palabras en esta ocasión."

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