Presencia universitaria

Presencia universitaria

"La Feria del Libro de Frankfurt es la feria de profesionales más grande del mundo. Con un equivalente en tamaño a cinco estadios de Belgrano, la Feria concentra todos los años una multitud de profesionales del mundo entero que se reúne, como en un ritual ecuménico, a intercambiar derechos, negociar acuerdos de coediciones y a planificar el futuro de los próximos años. Hace cinco años, cuando la Argentina comenzó su proceso de País Invitado de Honor, tuve la oportunidad de visitar esta Feria por primera vez, y en cada visita no dejo de sorprenderme por el enorme marco de oportunidades que ofrece. Cuando vine por primera vez realmente no sabía qué iba a poder lograr con un sello que apenas tenía dos años de fundado y un número muy limitado de títulos. Aquí aprendí cómo es “pensar en global y actuar en lo local”. Aquí, ese dicho que dice “cocodrilo que se duerme es cartera” tiene una vigencia brutal. Son tres días para los cuales uno se prepara todo el año. Sabe que una reunión de 30 minutos es una chance infinita y que si no llega a tiempo perderá la oportunidad de negociar con un colega un posible libro de su catálogo, sabe que ese colega o uno mismo deberán raspar las agujas del reloj para encontrarle una nueva oportunidad y quizás esa oportunidad sea, quien sabe, el año próximo. También se aprende aquí que en la despedida, cuando a uno le dicen “...to see next year”, debe tomarlo como un augurio de continuidad. En este oficio es un halago y también una relación que habrá que cultivar aunque esa persona no tenga el libro que necesito para mi catalogo ni él sea quien busco para venderle uno de mi lista. La Feria del Libro de Frankfurt es un rito laico de una comunidad, una comunidad que hace esto hace más de 500 años, cuando antes de la imprenta de Gutenberg, en los alrededores de la catedral de Frankfurt, libreros y copistas se daban cita en otoño para comprar y vender sus producciones. Los libros llegaban y partían a Frankfurt en distintas direcciones, adoptando el serpenteante cauce del río Del Meno." Leer nota completa en Revista Veintitrés