Natalicio de Walter Benjamin | EDUVIM

Natalicio de Walter Benjamin

Natalicio de Walter Benjamin

Retrato de Walter Benjamin

Un 15 de Julio de 1892 nacía el filósofo, crítico literario, traductor y ensayista alemán Walter Benjamin quien, junto con Adorno y Horkheimer, es considerado una de las figuras destacadas de la Escuela de Frankfurt.

Por sus extensas y brillantes aportaciones a los campos de la filosofía, la estética, la teoría y crítica literarias, o la teoría del arte y de la historia, la penetrante obra del filósofo se sitúa en la cima de la historia de la cultura de occidente. 

Les compartimos un escrito del autor de Eduvim, Diego Fonti, rememorando a este pensador.

La tumba apócrifa. Rememoración de Walter Benjamin

Uno de los – tantos – temas relevantes de Benjamin es la rememoración. Se trata de los días de recordar, inspirados por las tradiciones rituales y que operan una escisión en la continuidad de la historia. A diferencia del “recuerdo” de los idealistas que buscaba reconciliar en el presente los desgarros del pasado, la rememoración hace algo distinto: mantiene la mirada en el desgarro y espera con apertura que irrumpa algo, lo nuevo. Ese tipo de rememoración es un buen ejercicio para recordar a Benjamin mismo.

Al final del bello libro de Scholem, Walter Benjamin. Historia de una amistad, se reproduce la carta de la Sra. Gurland, que narra los últimos momentos de Benjamin. Concluye diciendo que debido a las visitas posteriores, los encargados del cementerio de Port-Bou inventaron una tumba atribuyéndola a Benjamin. Emplazaron la tumba en un bello lugar, pero era apócrifa. Esto nos sirve para pensar qué quedó de Benjamin, a quién pertenece su herencia, quién ha de determinar su lugar. Encuentro aquí una analogía con el otro gran pensador que como Benjamin indagó la estructura de nuestra vida en las ciudades, Michel de Certeau. También él parte – en su caso se trata del cristianismo – de los discursos y prácticas que reconfiguraron un cuerpo que había desaparecido, en otro caso de tumba apócrifa. Frente a Benjamin, ¿cómo reconstruir sus “aportes” a la filosofía y al pensamiento en general?

¿Marxista heterodoxo miembro de la Escuela de Frankfurt? ¿Judío-alemán no creyente con afinidades místicas? ¿Analista exquisito de la cultura, del arte y su historia? ¿Renovador de la teología política? ¿Pacifista apologeta de cierto tipo de violencia radical? Cada afirmación a estas preguntas genera un partido filosófico, que debe asumir también las tensiones que Benjamin sufriera en vida. Su obra permanece viva porque fecunda con sus tensiones cada intento de resolución contemporánea, mostrándolos fragmentarios, insuficientes. Y nuestra tarea es volver a su lectura, para afinar nuestra sensibilidad sobre la injusticia que fue y la justicia que puede llegar, todavía.

Diego Fonti.

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