Los pueblos originarios suman su historia al catálogo de Eduvim

Los pueblos originarios suman su historia al catálogo de Eduvim

Yo soy Ticas, de Noka Kani Tikas (Teresa Gómez), se basa en historias de la primera comunidad originaria de la provincia de Córdoba en conseguir el reconocimiento del Estado. Relatos sobre “un pueblo vivo, una cultura presente con un futuro y un pasado en común”. Escritos que nacen de las manos de quienes viven esa historia. Un libro que narra la vida de tres generaciones de mujeres: la bisabuela, la abuela y la madre de la autora.

Carlos Pucheta Medina, uno de los colaboradores de este nuevo título de la Editorial Universitaria Villa María (Eduvim), realiza una descripción del trabajo que realiza esta comunidad con acento en la zona de Carlos Paz, Bialet Massé y San Carlos Minas.

¿Cómo surgió la idea del libro?

Yo soy Ticas del pueblo nación Comechingón es un proyecto que lleva varios años y tomó forma de libro en una primera edición hace un tiempo. Cuando conocí este material propuse hacer una segunda edición mejor armada y tomamos contacto con la Universidad de Villa María que nos abrió sus puertas y nos permitió expresar lo que la comunidad Ticas quiere decir a través de este libro.

¿Cuál es el significado de Ticas?

Las comunidades aborígenes, especialmente la comechingona, dividían sus territorios de determinadas formas y lo nombraban en función del cacique principal de esa zona, es decir que la comunidad toma el nombre de su cacique principal, en este caso Ticas. Esta comunidad tiene acento en la zona de Carlos Paz, Bialet Massé y San Carlos Minas porque en la época de la colonia lo que hacen los pseudogobernantes de esas zonas es dividirlas y, de esa forma, fracturan a la comunidad según sus intereses económicos.

¿Actualmente cómo viven estas comunidades?

Si bien tienen las tierras asignadas por el Estado nacional, todavía está en lucha el concepto de la propiedad comunitaria. La gente tiene la imagen de que viven en chozas, puede ser que en el monte se dé esa situación, los Ticas tienen sus casas, sus hijos van a la escuela y en su sangre llevan muy profundo el conocimiento que se ha ido transmitiendo. Justamente el libro viene a dar luz sobre eso, Yo soy Ticas tiene mucho de iluminación, de decir “acá estamos”. La escuela nos ha enseñado que de comunidades como comechingones quedan vestigios como el Cerro Colorado, por el contrario esto viene a demostrar que hay una sangre que está viva, que está latiendo.

Con relatos que fueron transmitidos de generación en generación.

Exacto. Teresa recibe el mandato de su abuela de transmitir cómo fue la historia, contada desde su punto de vista. Dicen que la historia la escriben los que ganan y eso quiere decir que hay otra historia, la historia de los excluidos que sin sentirse excluidos demuestran que hay una voz y una historia que es la que se intenta transmitir. Si analizamos el material escrito sobre pueblos originarios, generalmente están escritos por antropólogos o historiadores, pero nunca desde la mano que vive, de la mano misma de los pueblos originarios. Hay muchos libros que hablan de cómo vivían, se vestían, caminaban o hablaban. Este libro lo toma desde adentro: “nosotros sentimos esto”. Es la otra historia, la que merece ser contada y mucha gente está escuchando.

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