La salud como derecho humano, no como negocio

La salud como derecho humano, no como negocio

Fotografía de Fernando Ceballos disertando

A más de 65 años de la promulgación de Declaración Universal de los Derechos Humanos, los derechos humanos, en general, y el derecho humano a la salud, en particular, parecen estar diluyéndose, como la OMS. El desplazamiento de la discusión del acceso hacia la cobertura que viene postulando este organismo internacional, parece vaciar el sentido de concebir la salud como derecho e impactando sobre la creciente desigualdad en salud.

Tratar la salud como derecho humano universal significa entenderla como el resultado de una construcción que posee una dimensión histórica y política con impactos sociales reales. Se observa que en el actual escenario de transformaciones, la OMS, líder incuestionable de la salud internacional hasta finales del siglo XX, pasa a ser una organización en crisis, con status de menor importancia, enfrentando déficits presupuestales y una creciente influencia de poderosos organismos transnacionales.

Como una estrategia de sobrevivencia en respuesta a este contexto político internacional transformador, la OMS comenzó a remodelarse. Prueba de esto es la referida discusión acerca de la cobertura de salud al interior de la propia OMS, que desinfla la noción, por ella misma implantada, de la salud como derecho humano, al paso que la asocia a condicionantes financieros. El debate cobertura versus acceso, como se ve, está en el centro de las discusiones sobre la noción de salud como derecho humano creada por la política internacional de la OMS. Lo está, empero, porque al defender la cobertura, y supeditarla a aseguradoras privadas de salud, va en contravía de lo promulgado en su propia carta de constitución. Esto hace que gobiernos de neto tinte neoliberal tomen a esta “receta” del organismo internacional más “capacitado” en salud, y fundamenten políticas sanitarias en donde el derecho a la salud sólo es para aquellos que pueden pagarla. Ejemplo de ello es la Cobertura Universal en Salud (CUS) que quiere implementar el gobierno nacional que no es más que un programa para des-responsabilizar a los Estados y tercerizar los sistemas de salud: la salud ya no es comprendida como un derecho humano universal, sino como un paquete limitado de servicios disponible para las personas y grupos “cubiertos” por pólizas, preferencialmente más pobres o en situación de “riesgo financiero”.

No podemos soslayar cuando hablamos de la salud como derecho, el aporte fundamental que tuvo y tiene hasta hoy Ramón Carrillo en las políticas públicas de salud. A partir de ese primer peronismo se crea el Ministerio de salud como punto de partida para sostener las estrategias posteriores. Hoy vemos con mucho dolor como esa institución, es degradada a secretaría por el gobierno de Macri, limitando sus incumbencias y poniendo en riesgo decididamente la salud de todas y todos los argentinos, a tal punto que ya no pueden garantizar el calendario básico de vacunas.

La conquista del derecho humano a la salud ha recorrido un arduo camino marcado por avances y retrocesos en nuestro país, y en la región. La persistencia de una fuerte inequidad global incrementada actualmente por gobiernos neoliberales en la región, que niegan el acceso a condiciones de salud y vida digna -enraizadas en fenómenos políticos y económicos globales permeados por asimetrías de poder - evidencia la parca concretización de los derechos humanos.

Como trabajador de la salud es fundamental sostener desde nuestras prácticas una impronta que garantice desde nuestra micropolítica la salud como derecho, produciendo resistencia a las estructuras de poder que quieren hacer de la salud un producto vendible. Así mismo debemos reforzar las discusiones de la salud como derecho de todos en las políticas internacionales intergubernamentales, y disminuir la larga distancia que separa tales políticas y leyes de la realidad, son condiciones necesarias para las garantías de los derechos humanos en general, y del derecho humano a la salud, en particular.

Autor(es) del contenido

Fernando Ceballos

Nació en Colazo, Córdoba, en 1964. Enfermero profesional egresado de la Universidad Nacional de Río Cuarto, ha trabajado en diferentes hospitales psiquiátricos. Es integrante del equipo de gestión de la Dirección de Salud Mental de la provincia de Santa Fe. Es autor y compilador de Palabras de enfermería. Reflexiones para una actitud ética en el cuidado enfermero en salud mental y de Memorias de la capacitación: gente necesaria para construir una historia. Sus escritos han sido galardonados en diferentes certámenes.

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