"La frontera indómita": entrevista a Victoria Robles y Agustina Merro

"La frontera indómita": entrevista a Victoria Robles y Agustina Merro

Dialogamos con las directoras de nuestro nuevo emprendimiento: Eduvim Ilustrados.


Eduvim Ilustrados es una colección de “novelas gráficas”, ¿podrían contarnos qué es una novela gráfica y cómo se llega a ella?

Una novela gráfica en realidad es un término en construcción, un terreno híbrido entre diferentes actores de la Edición y la Ilustración. En términos generales podríamos decir que la novela gráfica es básicamente una historia ilustrada que, como formato, recibe además influencias del cómic, del cine, de las artes visuales, etc. A nosotras nos interesa más que como una clasificación cerrada, tomarlo como una plataforma para experimentar nuevas formas de concebir un libro y de leerlo que supongan un enriquecimiento de esa lectura y una actitud como lector... más intrépida, por así decirlo. Al ilustrar una novela, las imágenes van aportando nuevas interpretaciones de lo que está escrito y el ilustrador hace una nueva propuesta de lo que lee. Y si además sumamos la posibilidad de jugar con diferentes elementos de nuestra cultura visual, como metáforas, guiños a otros lenguajes, secuencias narrativas, flashbacks, encuadres, como en el cine o en el cómic, referencias a películas o a otras historias, juegos tipográficos, experimentación de formatos y diseño, lecturas no secuenciales, creemos que se abre una puerta que enriquece los sentidos y las posibilidades de lectura que trascienden el modo de abordar los libros ilustrados, generalmente asociados a los libros para niños.

Durante la reciente presentación de la colección, Damián Truccone (director del área Proyectos Especiales) destacó que la misma era resultado de dos intensos años de trabajo. ¿Cuál fue la génesis y el desarrollo del trabajo por el cual se llega a estos tres primeros títulos?

La génesis de esta colección son dos novelas policiales de la colección "Tinta roja" y una novela de suspenso de la colección "Temporal" de EDUVIM. Luego de la elección de estos tres títulos, en cada caso trabajamos con la adaptación del texto –básicamente, un recorte de descripciones, secuencias y hechos que aparecerán luego representados gráficamente– y la búsqueda de ilustradores. Paralelamente, con el texto de la adaptación, la diseñadora elabora una maqueta provisoria, que funciona como guía para los ilustradores. Con ellos comienza una etapa de trabajo conjunto en la que se esbozan pruebas, se definen criterios, estilo y técnicas de ilustración. A medida que avanza el trabajo de los ilustradores, se realizan continuos ajustes de la adaptación, del diseño y la maqueta, hasta que llegamos a una primera versión final, que es a su vez corregida, revisada y afinada tantas veces como sea necesario hasta obtener la versión final para imprenta. Todo el proceso –que podríamos decir, se asemeja a la técnica del "pulido" de una pieza en la que se cuidan los aspectos lingüísticos, gráficos y materiales del objeto–, se lleva adelante en equipo, lo que supone un gran ejercicio de puesta en común y coordinación.

La colección presenta tres novelas tradicionales en algún sentido adaptadas a un formato nuevo, donde el lenguaje literario interactúa con otros códigos. ¿Qué alteraciones al texto original implica este nuevo diálogo?

El texto original se somete a una primera intervención que es el recorte de secuencias que, en una primera instancia, estimamos redundantes para una versión gráfica que aportará su interpretación a la trama en cuestión. Esta "contracción" primera del texto luego se transforma en una real "expansión" cuando entra en juego el código visual de las ilustraciones, que suma un nuevo interlocutor a la construcción de los sentidos. Así es como el texto original se despliega de su base meramente verbal para entrar en el diálogo con otros códigos. Y esto por supuesto potencia la experiencia literaria.

En su criterio, ¿creen que las imágenes reemplazan, compiten o bien interactúan con el lenguaje literario?

Nosotras creemos que las imágenes interactúan con el lenguaje literario, lo enriquecen, lo encienden, pero de ninguna manera lo reemplazan. Las posibilidades de interpretación que ofrece una imagen son múltiples, y en el diálogo entre ambos códigos se potencia y multiplican las posibilidades de lectura, son más bien un complemento. Además es necesario que haya un buen texto para poder ilustrar con inspiración y solvencia, y por eso el trabajo de edición literaria es fundamental para seleccionar cuidadosamente qué editar como novela gráfica. Aunque asociamos los libros ilustrados con libros para niños, la aparición de las imágenes en los libros para adultos plantea y complejiza los modos de abordar las lecturas. Estamos acostumbrados a pensar las imágenes como una narración literal de la palabra, sin embargo, eso ha venido cambiando en las últimas décadas con la aparición de los Libros Álbum en la Literatura Infantil y Juvenil, la persistencia del cómic en diversos públicos y la edición de libros de imágenes difíciles de catalogar, una especie de "entre-géneros" donde las imágenes empiezan a tomar relevancia como "contadoras de historias", como discurso que condensa significados y posicionamientos culturales abriendo nuevas preguntas en términos editoriales. Nos gusta mucho usar un término de Graciela Montes para referirnos a ese lugar de lo imprevisible que aparece cuando trabajamos con los textos y las imágenes de estas novelas, que es la posibilidad de cruzar "la frontera indómita" que habilita el juego entre ambos lenguajes. Las imágenes en algunos casos interpretan al texto, pero en otros lo interpelan, o incluso lo niegan! Y en ese sentido, abren todo un universo de interpretación imprevisto, que requiere un lector dinámico, curioso, dispuesto a explorar territorios salvajes... algo más parecido a un explorador, que resignifica la propuesta del libro como un objeto cultural.

Por último, ¿se encuentran actualmente trabajando en un nuevo libro para Eduvim Ilustrados?

Sí, estamos trabajando en varios proyectos, pero el más cercano a salir es la tercera novela gráfica, que se llama Postales de Río. Una novela excelente, escrita por Martín Doria e ilustrada por Andrés Rodríguez, que cuenta las peripecias de un médico argentino en un hospital del conurbano bonaerense en el contexto de la Argentina del 2001. El escritor recibió varios premios por esta novela que recrea magistralmente la densidad y la desesperanza del clima de época. El ilustrador se encuentra trabajando para generar una propuesta estética que refleje no solo lo que cuenta Postales de Río, sino lo que dolorosamente ya es parte del imaginario popular argentino. Es una apuesta arriesgada, pero que creemos será muy bien recibida por los lectores de Educim.