Juan Simerán, autor de Eduvim, fue reconocido con el Premio Tristana de Novela Fantástica 2022

Juan Simerán, autor de Eduvim, fue reconocido con el Premio Tristana de Novela Fantástica 2022

18/11/2022

La 15° Edición del Premio Tristana de Novela Fantástica, organizado por el Ayuntamiento de Santander, España, recibió 506 postulaciones, de las cuales fue galardonada El ojo del tigre, obra de Juan Simerán, autor argentino que forma parte del catálogo de Eduvim con el título Los niños de Berisso.

La noticia se dio a conocer el miércoles 16 de noviembre, luego que el tribunal del certamen, conformado por José Carlos Somoza, Miriam López, Enrique Álvarez, José Ángel Zapatero y Regino Mateo eligieran diez finalistas, para, finalmente, terminar votando por mayoría la novela registrada con el número 150, perteneciente al escritor oriundo de Buenos Aires.

El veredicto destacó que se trata de una narración sutil desde una escritura exquisita e inteligente, con un maridaje entre el humorismo y el horror, estilo propio de Simerán, suscripto a lo fantástico. Sus producciones han sido publicadas en Argentina y España y en 2015 la Asociación Española de Editores de Ciencia Ficción seleccionó su relato Por qué se perdió Bahía Blanca para integrar una antología de los mejores materiales de ciencia ficción en español.

En diálogo exclusivo con Simerán, consultamos su experiencia con El ojo del tigre, lo que significa un reconocimiento como el que recibirá el 14 de diciembre en la Gala de las Letras y sus próximos planes literarios.

¿Cómo fue el proceso creativo y escritural de El ojo del tigre y cómo podrías describir la obra que se terminó de publicar, la cual fue premiada?
El ojo del tigre es una re-escritura de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad y, por ende, también, de la película "Apocalypse now" de Francis Ford Coppola, dos obras siamesas, inseparables una de otra. Durante mi adolescencia y juventud, leí una gran cantidad de veces El corazón de las tinieblas, hasta que un día me empezó a llamar la atención, al punto de decepcionarme, el lugar común y la ubicación cedida a la barbarie, por supuesto, muy típica del siglo XIX, pero que la obra de Conrad no modifica, porque se sigue pensando a la barbarie en los márgenes, afuera, en las civilizaciones que no se corresponden a nuestra forma de ver, sentir o entender y que, automáticamente, percibimos como barbarie.

A partir de eso, me pareció interesante respetar la misma escritura de El corazón de las tinieblas, pero corriendo el significante de barbarie, poniéndolo en otro lado. Una decisión tomada entendiendo que, hoy en día, la gran discusión cultual sigue siendo qué es barbarie y qué es civilización. Como creo que la barbarie quedó dislocada, en El ojo del tigre busqué colocarla en el dispositivo que legamos del siglo XIX, la escuela, mecanismo habilitado para luchar y aniquilar a la barbarie. Justamente, la intención fue buscar lo barbárico dentro de un dispositivo elucubrado para sacar todo vestigio de barbarie de nuestros corazones, volviendo a la novela de Conrad.

Respeté la estructura discursiva y algunos personajes de El corazón de las tinieblas. El comisionado representado en la empresa mercantil de la obra de Conrad y en el Ejército estadounidense en “Apocalypse now” y el propio camino del héroe que realiza Kurt, plagado de características contradictorias y esquivas. Allí entra en juego una inspectora de escuela platense, quien se inserta en la ruralidad profunda del Gran La Plata por orden del Ministerio de Educación, para evaluar a Kurtz, un maestro rural con métodos poco ortodoxos, discutibles, contradictorios, con ideas nihilistas. El viaje de la inspectora es un viaje hacia Kurtz, quien genera atracción y repulsión e, irremediablemente, su figura se va agigantando a medida que sucede el periplo.

Esto está inspirado en la sorpresa que me causó cuando un maestro rural, Pedro Castillo, ganó las elecciones de Perú en 2021. Me pareció que el maestro rural tenía en sí una potencia tremenda desde lo ético, estético, pero no le alcanzaba discursivamente. Al agregarle esa densidad discursiva a la imagen del maestro rural, el coctel es tan explosivo, como la épica del Martín Fierro.

¿Qué significa, tanto para vos en lo personal y profesional como para el libro, haber obtenido el Premio Tristana de Novela Fantástica?
La verdad que uno escribe las novelas por obsesiones personales. Después si tiene un buen devenir, mejor, aunque uno está absolutamente preparado, también, para que no lo tenga. Cuando yo estaba escribiendo esta novela, no lo hice pensando que podía llegar a ganar un premio, lo hice, simplemente, por volcar obsesiones, ideas, sensaciones, sabores que no me dejaban dormir. Y es así: o lo volcás o reventás, y, en ese sentido, esta novela ha sido bastante visceral. Podés llegar a tener más o menos suerte desde lo editorial, comercial, intelectual, como este caso. Enhorabuena que ganó un premio, pero es la misma novela si no hubiera ganado absolutamente nada, e, inclusive, si ni siquiera hubiera sido publicada. 

¿Se pueden adelantar proyectos futuros que tengas en agenda?
Te agradezco por preguntar sobre el proyecto que estoy escribiendo ahora, porque es, realmente, muy interesante, me tiene entusiasmado, y disfruto enormemente escribirlo. 

La primera novela que escribí, sin haber escrito nunca en mi vida ni una tarjeta de invitación a cumpleaños, fue una ucronía, que se llama ¡Argentinos a vencer!, en la cual Argentina gana la Guerra de Malvinas en el '82. Escribí esa novela porque soy un lector tenaz de todo lo que sale sobre ciencia ficción. Me acuerdo que compraba los diarios los domingos, para leer las reseñas en los suplementos culturales, a ver cuándo salía una ucronía argentina. Esperé mucho tiempo y no salía. Y en un momento dije: “Voy a tener que escribirla yo”.

Esa novela, que se publicó hace diez años, sigue teniendo reacciones y respuestas constantemente desde los lugares más insólitos: desde la Universidad de Pittsburgh, pasando por un aula en Suiza, en Luisiana, Miami, hasta los lugares más remotos y sorprendentes. Se sigue hablando de esa novela, se escriben artículos y papers sobre esa novela. Y a mí la ucronía como género me puede, es mi gran y vieja debilidad, algo que nunca voy a poder sobrellevar y con lo cual moriré. Así que, como aparentemente y según los críticos ¡Argentinos a vencer! es la ucronía argentina, me puse como objetivo, menos visceral, escribir la ucronía española, la cual se supone que nunca fue escrita, salvo el libro Britania conquistada, de Harry Turtledove, que versa sobre la victoria de la Armada Invencible, una muy buena ucronía.

En la ucronía, lo más importante es elegir el punto de bifurcación histórica, que no puede ser caprichoso y tiene que tener profundidad, ya que, a partir de ese momento, se tiene que haber bifurcado drásticamente la historia de una sociedad. En esos términos, escogí como punto Jonbar la Batalla Covadonga, primera trifulca bélica donde los cristianos Astures, específicamente, Pelayo, comienza la reconquista de España, pero son derrotados. A partir de ahí, lo que hoy conocemos como España pasa a ser musulmana, preserva el nombre Al-Ándalus y mantiene las mismas fronteras de aquel momento, las de las fortificaciones militares del Camino de Santiago que, actualmente, es un sitio turístico.

Al-Ándalus es una sociedad arábiga maravillosa, una verdadera civilización cuando la Europa cristiana era la real barbarie. Se trata de una cultura exquisita, de costumbres sofisticadas hasta en su gastronomía, con grandes ideas filosóficas y centros de estudio, concentrada en la estética y en el arte. Lo más notable es que, cuando viajé al sur de España, reconocí físicamente lo que fue Al-Ándalus, porque no hay lugar donde vayas que no sea un sitio interesante, notable, bello, con una impronta absolutamente conversada de aquella civilización arábiga, que no es la misma que devino después de las derrotas que llevaron a la disolución del Califato. De eso se trata la novela que estoy escribiendo ahora, a la que he bautizado con el nombre árabe Kittab al shatranj, que significa "Tratado de ajedrez".

Autor(es) del contenido

Equipo de Comunicación, Prensa y Mkt.

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