Giordano Bruno, su tiempo y la ciencia

Giordano Bruno, su tiempo y la ciencia

16/10/2019 Estatua de Giordano Bruno (fuente: Getty Images)

Bruno, un rebelde de su tiempo

La personalidad de Giordano Bruno pertenece, sin duda, a un nivel intelectual que supera la capacidad de análisis de muchos pensadores contemporáneos. Sin embargo, esto no impide que se puedan extractar sus principales rasgos. Sin pretender ser completa, en la cronología de Giordano Bruno se podría destacar:

  1. El nacimiento en 1548, bisagra temporal entre el Medioevo y el Renacimiento.
  2. Su incorporación a la Orden Dominicana a los 17 años, con el nombre Giordano.
  3. El precoz anticonformismo, que a los 28 años lo somete a la primera acusación de herejía.
  4. Su excomunión de la fe católica, incorporado luego al calvinismo-luteranismo, de donde también fue expulsado.
  5. El peregrinar –mejor dicho, las fugas– por muchas ciudades y Universitas europeas que lo acogieron para luego, con frecuencia, expulsarlo por su espíritu contestatario de los dogmas religiosos y políticos.
  6. Sus numerosas obras filosóficas, literarias y científicas.
  7. La traición que lo puso en manos de la Inquisición Veneciana.
  8. Su extradición por la Inquisición Romana, el largo y horrible encarcelamiento, torturas y muerte en la hoguera, la quema de sus obras y su inclusión en el Index Librorum Prohibitorum del cruel Santo Oficio, hasta la actualidad.

Giordano Bruno desarrolló reflexiones originales sobre bases neoplatónicas y monistas, típicas de su tiempo renacentista 1, con fuertes influencias del mítico Ermete Trimegisto y su Corpus Hermeticum, así como de Nicola Cusano (1401-1464), Bernardino Telesio (1509-1588) y Tommaso Campanella (1568-1639) –entre otros–, en su mayoría perseguidos, encarcelados o ejecutados 2 3.

Por sus reconocidas capacidades intelectuales, en 1591 Bruno fue convocado a Venecia por Giovanni Mocenigo, un noble de pocas luces que lo traicionó y lanzó a las garras de la Inquisición Veneciana, dando comienzo a una persecución formal y a los primeros juicios inquisitoriales en la sede del Palacio Ducal. Requerido por la Inquisición Romana, en 1593 fue extraditado para sufrir 8 años de juicios, cárcel y torturas, hasta la hoguera final en Campo dei Fiori, el 17 de febrero de 1600, hacia donde fue arrastrado con la lengua atravesada por clavos para impedir que siguiera tratando de difundir sus ideas. El cardenal Roberto Bellarmino dirigió el proceso y la condena, lo mismo que años más tarde lo haría con Galileo Galilei 8.

El Campo dei Fiori era un lugar residencial donde tenía uno de sus Palacios la Familia Apostólica de los Orsini, y también el lugar donde se ajusticiaban a los condenados. Actualmente, Campo dei Fiori, cerca de Piazza Navona, es un lugar donde públicos vernáculos y turistas extranjeros concurren durante todo el día por sus ferias comerciales, y durante toda la noche por sus Pubs muy a la moda juvenil.

Sin embargo, desde 1889, en el centro del Campo dei Fiori, el mismo sitio donde Bruno fuera quemado vivo en el año 1600, se erige una estatua con una placa y una leyenda: “A Bruno, el siglo por él previsto, acá donde ardió la hoguera”. Toda una síntesis de lo que fue la vida, la obra y la muerte de Giordano Bruno.

Menos ateo que materialista

A la frecuente pregunta ¿Por qué Giordano Bruno fue quemado vivo en la hoguera?, suele seguir una respuesta rápida, que se asume con demasiada ligereza: Por su ateísmo. Sin embargo, si se analizan las acusaciones que la Santa Inquisición le formuló a Bruno, y se comparan, por una parte con las proposiciones a las que Bruno se negó a renunciar, y por otra parte con una lectura de sus obras en clave de metáfora y analogía –como casi todas las obras de la época–, surge con claridad que Giordano Bruno no fue quemado vivo por sus ideas religiosas, aunque estas hayan sido parte de la excusa 2 6 9.

Bruno nunca negó la existencia de dios, ni del alma… Por otra parte, la defensa del sistema Copernicano –como también lo sería en el “caso Galileo”–, no era un fuerte argumento de las persecuciones, ya que en esa época la Iglesia Católica no tenía una postura oficial al respecto.

Como Miguel Servet pocos años antes, Giordano Bruno fue quemado vivo por atreverse a pensar fuera de los dogmas espirituales-seculares de la Iglesia Cristiana, por desafiar la base Aristotélica y Escolástica Medieval, por proponer Universos Infinitos con infinitos mundos, por afirmar la equivalencia de Dios y el Universo, por colocar el espíritu al nivel físico de los átomos, por reconocer una sola base material del Universo en un continuum de generación, corrupción y regeneración, por ubicar la Naturaleza en el foco del Universo, por observar los fenómenos con libertad de pensamiento y por pensar el mundo sobre una base materialista. Estas fueron las “imposturas imperdonables” de Giordano Bruno 1 5.

Precursor de las ciencias que preocupó al establishment

Los motivos de su persecución y muerte emergen desde su proyección como pionero del pensamiento científico moderno, por su concepto materialista del universo, por su defensa de la observación, la comprensión de los fenómenos y la experimentación, por su vigoroso llamado a la razón, la lógica y el pensamiento crítico, por su propuesta de la duda permanente décadas antes que Descartes, por impulsar la transición desde el dogma teológico hacia el razonamiento científico y por el reclamo de originalidad al científico, que debe ser no sólo un comentador del pasado, sino un innovador 6.

Como un exponente mayor del pensamiento renacentista, el aporte de Bruno y de su particular filosofía, lo coloca en la vanguardia de muchos conceptos científicos modernos y de los métodos para su investigación. Si en la etapa medieval el fundamento del universo había estado en los dogmas incontestados de la escolástica en una matriz ptolomeico-aristotélica de un universo finito, la renovación renacentista intentaba basarse en las observaciones, en la comprensión de los fenómenos y en la experimentación. Para ello, superando el concepto Copernicano de la centralidad del Sol en un universo finito, Bruno propuso la infinitud del universo, siendo la Tierra solo uno de sus infinitos mundos finitos. Y expuso la obra de Copérnico no como hipótesis matemática sino como una representación real del universo, con una visión de múltiples mundos y con plena libertad de pensamiento 3.

Recién en las últimas décadas de la época actual, bajo las nuevas formas de la realidad que se presentan a los filósofos y científicos, se hizo posible una re-lectura de Giordano Bruno. Abandonando el mote de “superchería mágica”, se comenzó a mirar algunos de sus trabajos como continuación de la “magia docta”, hasta convertirse en una imagen clave de la filosofía global. Quizás la principal “herejía” de Bruno fue proponer un Universo Infinito en el espacio-tiempo, como una sucesión interminable de opuestos, donde en vez de discriminar que una de las partes prevalece sobre la otra –según los dogmas aristotélicos escolásticos–, trascendía dicha oposición hacia formas más complejas. Esa “magia docta” consistió en tratar de aprehender lo que el razonamiento esclavo del concepto dual no puede abordar.

El comienzo de aquella “magia” se centralizó en las matemáticas y siguió con la “geometría herética” (no euclidiana), consideradas hasta muy avanzado el siglo XX, como una obra del demonio. Debido a este peligroso rechazo, los “magos doctos o naturales” (como Bruno, entre otros) –lejos de alojarse en la superstición popular y vulgar–, debieron no obstante clandestinizarse. Porque, según el pensamiento del establishment, si se aceptaban las formas no euclidianas, se disparaba la libertad de pensamiento y se comenzaba a aceptar la convivencia independiente de ontologías opuestas, lo cual atentaba (y atenta) contra la (única) interpretación clásica y escolástica del mundo.

Para Bruno, la solución de todos los contrarios pasaba por el ejercicio intelectual de la imaginación, que permite al ser humano descubrir sus conexiones y comprenderlas de manera inteligente. No fueron muy diferentes los caminos recorridos por Galileo y Newton, aunque en estos fueron ocultados durante siglos sus intereses e investigaciones “esotéricas”. Hoy, debería resultar paradójico el mantenimiento a ultranza del concepto de dualidad, habiendo transcurrido más de un siglo de la mecánica cuántica y de la relatividad del espacio-tiempo 7.

Además de la “magia docta”, Bruno rescató la alquimia con un concepto que debe leerse como clave precursora de la proto-ciencia y de los incipientes sabios experimentalistas. Es decir, la intervención del ser humano sobre la naturaleza como instrumento de investigación y operatividad. Y frente a la gran discusión de su época sobre la naturaleza humana de los “indios” de la recién “descubierta” América, no tuvo inconveniente en reclamar y defender que ellos son iguales a todos los otros seres humanos sobre la tierra porque todos son hijos de la misma materia universal, la cual origina la realidad natural como un continuum, desmintiendo el mito de la creación 3.

Así, por sus anticipados conceptos, Giordano Bruno abrió el camino desde un mundo cerrado hacia un universo infinito. Es claro que en una época donde la defensa del sistema Copernicano era castigada con reclusión domiciliaria y la defensa de la teoría atómica llevaba derecho a la hoguera, era muy conveniente reconocer y rechazar el primero de los “pecados”, como lo hiciera Galileo 6. En 1992, después de casi cuatro siglos, la Iglesia Católica reconoció su error y absolvió a Galileo. Sin embargo, el Vaticano nunca lo hizo con Bruno, quien sigue condenado hasta la actualidad por ser “materialista”, “intolerante” y “racionalista”, y sus libros siguen ocupando folios en el Index del Santo Oficio.6 9

No obstante, existen “críticos de las religiones” que parecen más papistas que el papa al levantar encendidas críticas contra las “inútiles concepciones cosmológicas de Bruno”, “…al no tener sus ideas confirmación astronómica en el futuro”, “…con un popularidad solo basada en su martirio”, “…y respetada solamente por los teósofos, esotéricos, místicos y masones”, ya que “…las dos partes estuvieron equivocadas, la Iglesia con su irreversible apego a los dogmas y Bruno por sus especulaciones no confirmadas en el futuro” 4. Estas conclusiones sobre los conceptos Brunianos derivan usualmente de una interpretación literal y recelosa, escasa de imaginación, desconociendo el estado primitivo y actual de las ciencias e ignorando las analogías y formas metafóricas usuales en sus tiempos.

Quizás, a la osadía de preguntar: ¿el Universo Infinito que anticipó Giordano Bruno desde su filosofía, tendría sustento en las actuales ideas sobre el mundo de los átomos y del cosmos?, con base en la propia racionalidad se podría responder que no sería descabellado sostenerlo.

Referencias:

Imagen: Getty Images

Autor(es) del contenido

Roberto Rovasio

Profesor Emérito de la Univerisdad Nacional de Córdoba. Ex Investigador Principal (CONICET).

Médico, Doctor en Medicina, Técnico de Laboratorio, (UNC). Docteur d’Université, Paris Nord-XIII, Francia. Ex Director del Centro de Biología Celular y Molecular, FCEFN, UNC, Argentina.