Fabián Soberón sobre Tamara Kamenszain

Fabián Soberón sobre Tamara Kamenszain

29/07/2021

A los 74 años de edad se conoció ayer, la triste noticia del fallecimiento de la escritora Tamara Kamenszain, una de las poetas más destacadas de la literatura Argentina. A propósito de esta noticia, Fabián Soberón autor de Ciudades Escritas para nuestro sello, nos deja este escrito para recordarla:

La carta de Lihn y la columna de Tamara

Hace unos días almorzamos con Tamara Kamenszain en el comedor bullicioso del College (Vermont, EEUU). Envuelta en el humo de la nostalgia, nos habló de la curiosa y lejana carta que le había escrito Enrique Lihn desde Chile, un tiempo antes de su muerte. Lihn padecía un cáncer terminal. Y en los últimos tiempos de su enfermedad, escribía cartas desde la cama a algunos amigos. Tamara Kamenszain era uno de esos pocos elegidos. Lo extraño y, tal vez, siniestro del caso es que esa carta nunca llegó a su destinataria.

En medio de la babel de idiomas y de los cubiertos ruidosos, Tamara nos contó que por la noche había recibido un mail de la hija de Enrique Lihn. En el correo, extraño y desolador, la hija le había enviado una versión escaneada de la carta que nunca salió de las manos del poeta. Tamara, con lágrimas en los ojos, habló de su relación con Lihn y de la emoción indescifrable que le produjo la lectura demorada de la carta con 20 años de retraso.

Hoy salí con mi hijo a pasear por el amplio patio verde. Tamara estaba sentada en un sillón, bajo el sol húmedo de verano. Lo saludó a Bruno y él, como casi siempre, no le contestó. El sillón era de madera azul y la cara de Tamara estaba flanqueada por un costado de sombra que le entregaba un árbol risueño. Tenía la lapicera en la mano y un papel blanco apoyado en el brazo del sillón.

Hola, Fabián, dijo. Estoy escribiendo la columna para revista Ñ. Es difícil. No puedo escribir sobre esto en tan poco espacio.
La miré y le hice un gesto con los hombros, asintiendo lo ella que había dicho.
Tamara bajó la cabeza y siguió escribiendo. Tenía su brazo blanco en el brazo azul y la lapicera se movía lentamente.
Me quedé un rato mirando, curioso. Mientras seguía el lento movimiento de la mano escuché unos pies veloces que se alejaban en el pasto. Era Bruno. Iba corriendo en dirección de los árboles de la biblioteca.
Pensé que los rigores del periodismo son implacables. Los sentimientos son muchos, el espacio para desarrollar la columna es poco y los hechos son insondables.
La columna es sobre la carta de Enrique Lihn, recordé mientras trotaba al lado de Bruno por el pasto interminable. ¿Que escribirá Támara? ¿Qué dirá sobre la carta de un muerto que permaneció guardada y que llegó veinte años después?

 

Fabián Soberón

18 de julio de 2012

Middlebury, Vermont, EEUU

Autor(es) del contenido

Fabián Soberón

Nació en J. B. Alberdi, Tucumán, en junio de 1973. Ha publicado la novela La conferencia de Einstein (1era. edición UNT, 2006; 2da ed. UNT, 2013), los libros de relatos Vidas breves (Simurg, 2007) y El instante (Raíz de dos, 2011), la crónica Mamá. Vida breve de Soledad H. Rodríguez (Culiquitaca, 2013) y ensayos sobre literatura, arte, música, filosofía y cine en revistas nacionales e internacionales. El Fondo Nacional de las Artes publicó textos suyos en la Antología de la Poesía Joven del Noroeste (Fondo Nacional de las Artes, 2008). Es Licenciado en Artes plásticas y Técnico en Sonorización. Fue docente de Historia de la Música en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán. Actualmente se desempeña como profesor en Teoría y Estética del Cine (Escuela Universitaria de Cine), Comunicación Audiovisual y Comunicación Visual Gráfica (Facultad de Filosofía y Letras). Fue finalista del Premio Clarín de Cuento 2008. Con su novela Atalaya obtuvo una mención en el Premio de Novela Breve de Córdoba. Ganó el 2do Premio del Salón del Bicentenario. Actualmente colabora con Perfil, Ñ, Boca de sapo, Otra parte semanal (Buenos Aires), La Capital (Rosario), El Pulso Argentino, La Gaceta Literaria, Revista Yucumanita (Tucumán) y Nuevo Diario (Santiago del Estero). Es miembro del consejo editor de la revista Imagofagia (Buenos Aires).

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