Elecciones 2019: peronismo, fotografías y el #Cordobexit

Elecciones 2019: peronismo, fotografías y el #Cordobexit

04/11/2019 Reunión entre Alberto Fernández y Mauricio Macri (fuente: Presidencia de la Nación)

Primero fue ilusión, luego desahucio. Para algunos cordobeses finaliza la posibilidad de que el gobierno de Mauricio Macri termine con el avispón del peronista. Pocos gritaban al alba la premisa pero muchos lo rezaban deseosos por las noches. Cuando los libros contra el peronismo empezaban a amontonarse en los estantes de muchas librerías y se transformaban en doctrina, el deseo se aplacó. El sistemático y brutal ataque de Cambiemos olvidó el camino para construir una hegemonía política alternativa. Se intentó anular, sacar al oponente del cuadrilátero. El oficialismo confundió burdamente gestión y partido. Modificó los escenarios de las disputas y al mismo tiempo amplios sectores de la sociedad se abroquelaban en una férrea defensa de otra identidad partidaria. Surge como un muro de escudos el lema: “Con todos”. Primero se gana y luego se reparte.

El pobrísimo desempeño económico de Cambiemos hizo que paulatinamente el votante oficialista pasará al “son todos iguales” y en las mesas familiares regresara la hipótesis de que “Argentina no tenía remedio alguno”.

 

Aficionados a la estrategia y la táctica

El peronismo conoce a la perfección los métodos para conseguir el objetivo. Unido, rara vez ha perdido una elección.

El primer quiebre de set ocurrió la fría mañana del sábado el 18 de Mayo cuando Cristina Fernández indicó la candidatura de Alberto Fernández. Con ese revés la ex mandataria sintetizaba el dilema de que conmigo no llegan y sin mi participación tampoco. Rescataba a un ferviente opositor de la maldición del llano político. Un ochentoso político con demasiado tiempo para atender llamados. Armador, hábil y frontal negociador. La consigna de Alberto Fernández era concreta: hay que hablar con la liga de gobernadores.

Cinco meses después el peronismo retornaría nuevamente al poder ganando una elección que tuvo un 88% de polarización. La más radical en los últimos 36 años de democracia y los números finales del escrutinio definitivo, único que tiene valor legal, mostrará seguramente una diferencia rondando los 10 puntos.

Por otro lado, el sprint final del presidente Macri no alcanzó . El intento de radicalización y apelación al voto ideológico no fue suficiente pero lo posiciona como el líder de la oposición. Una mala noticia para un golpeado radicalismo que pretendía disputar poder en una oposición fragmentada.

 

Una foto siempre es un gesto político

Primera Foto. Comenzó la transición y la disputa de lo simbólico. Un desayuno en casa de gobierno entre un presidente saliente, más preocupado por no pasar sus días en tribunales que de ser recordado en los libros de historia y un presidente electo con mayúsculas preocupaciones por las finanzas y la gobernabilidad. Ninguna transición es ordenada pero las formas son importantes.

Segunda foto. Pasó casi desapercibida la imagen de Vanesa Defranceschi con Alberto Fernández durante el cierre de los comicios. Heredera del grupo Clarín y nuera de Ernestina Herrera de Noble. Esposa de Felipe y de fuertes raíces justicialistas. Amiga inseparable de Juan Cabandié y mimada por Héctor Magnetto. Votante macrista en 2015 enojada con el gobierno kirchnerista por la utilización política en las pruebas de ADN de su marido. Hoy votante del Frente de Todos resaltó el liderazgo y locuacidad de Cristina Fernández.

Tercera Foto. Se puso la gorra. Fue con Brian Gallo. Un fiscal partidario que apareció en las redes sociales estigmatizado. Rápido de reflejos pero equivocadamente los medios compararon la doctrina de la “gorra” versus la doctrina “Chocobar”. El policía Luis Chocobar fue recibido por el presidente Mauricio Macri tras haber disparado y matado a un delincuente por la espalda cuando escapaba.

Alberto Fernández parece entender ese “otro”, uno mismo con otras ideas. Fue a ese encuentro. Quizás sea el principio para comenzar a cerrar una larga grieta. Ha empezado a dar pistas de querer romper los núcleos duros limando los bordes.

 

El cordobesismo en la “isla” radical

Analizar a Córdoba pintado de amarillo es un simplismo que los perezosos desarrollan habitualmente. La prensa se ha encargado de abusar del análisis pos-electoral. Los datos históricos se remontan al Perón que llamó a que Córdoba se cueza en su propia salsa mientras sentenciaba a Obregón Cano y Atilio López. Una histórica disputa de Angeloz contra el poder central, luego el cordobesismo, la coparticipación, los acuartelamientos y tantos desamores declarados en la última década.

El gobernador Schiaretti no fue neutral en las lecciones. Lejos estuvo de serlo. No fue ni el “macho alfa” del peronismo, a lo sumo un voyeurista desgarbado. El enojo y portazo del senador Carlos Caserio tuvo que ver con eso. Un gobernador que llegó con un 57% de los votos observó el cotejo en el banco de suplentes. Con esquema de lista corta a diputados jugó al borde del reglamento con los votos “delivery”, la utilización de datos personales y votos enviados por correo. Un gasto económico exorbitante en tiempos de pobreza para obtener magros resultados. “Necesitamos diputados para defender Córdoba” se imponía la propaganda pero ningún candidato pudo responder de qué tienen los cordobeses que defenderse, de qué ataque y qué amenazas. Silencio

El oficialismo cordobés rompió el acuerdo de fiscalización con el Frente de Todos, especuló con la alta imagen de Mauricio Macri en la provincia para garantizar los proyectos personales.

La política tiene otros tiempos y mensajes. El acercamiento entre Fernández y Schiaretti se producirá más temprano que tarde. El pase de factura será en dos años cuando comience a definirse cargos y sucesiones. Mientras tanto habrá abrazos y sonrisas. Así son los códigos políticos y es posible que existan evasivas con descaradas falsedades. Ambos lo aceptan.

Las consignas de unir a los argentinos se renuevan. Es una necesidad y también la primera buena noticia. Los que se van pidieron ser juzgados por la pobreza y la inflación. Así fue. “Cajeteala piola, gato”.

 

Fotografía: Presidencia de la Nación.

Autor(es) del contenido

Cristian Pérez

Periodista. Especialista en Comunicación Política. Analista de políticas públicas. Productor en Radio Universidad AM 580 de Córdoba. Integrante de Open Data Córdoba y de Cooperativa GEN Ltda.

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