Elecciones 2019: algunas puntas para entender lo ocurrido

Elecciones 2019: algunas puntas para entender lo ocurrido

30/10/2019 Fotografía de Alberto Fernández, electo presidente (fuente: Lucía Merle/Clarín)

Con los sucesos de Ecuador y de Chile en las últimas semanas, nuestra Editorial abrió el espacio de este blog a sus autores para facilitarle a los lectores de nuestra web las opiniones calificadas de intelectuales, escritores, dramaturgos, traductores y editores. Las repercusiones se hicieron fácilmente notar. Fernando Mena, novelista, escribió la columna “no estamos en guerra” y el texto dio vuelta el planeta siendo traducido al inglés, al italiano y republicado en innumerables medios de este y otros países.

Las elecciones del domingo 27 de octubre en nuestro país, sólo han comenzado a discutirse en los medios de comunicación, en las redes sociales, pero consideramos que falta aún el debate más profundo y contundente de los intelectuales de este país. Convocamos a nuestros autores a utilizar este espacio. Iniciamos con un texto de nuestro autor, ex docente de la Universidad Nacional de Villa María, Marcelo Panero. Esperamos y convocamos a que intervengan todos y todas.

Ya conocidos los resultados y electos nuevo presidente, vicepresidenta y demás representantes, está abierta la temporada de análisis e interpretaciones. Las espadas mediáticas del gobierno saliente siguen haciendo malabares discursivos para bajarle el precio al triunfo electoral del Frente de Tod@s. Hasta ahora nadie ha podido superar a Luis Majul, para quien los 8 puntos de diferencia entre Alberto Fernández y Mauricio Macri fue un empate técnico. En la vereda de enfrente, cuando la garganta descansa un rato de cantar “Alberto presidente” y “Vamos a volver”, se cruzan las miradas buscando explicaciones por un resultado más exiguo que las PASO. Entretanto, Simón estrena su día 20 de vida y yo aprovecho la tregua entre mamaderas para tirar algunas puntas que ojalá sirvan para empezar a entender lo ocurrido.

1. Generalmente, los resultados electorales expresan clivajes sociales varios (socioeconómicos, ideológicos, regionales, etc.) A mi entender, el clivaje principal en Argentina sigue siendo peronismo-antiperonismo (Torre, 2003), que prima sobre el que ordena al electorado entre izquierda y derecha. Esto dicho no solo por la tradicional composición multiclasista de los principales partidos políticos en Argentina (peronismo y radicalismo), sino abonado por los resultados de las PASO y las generales. Veamos…

Elecciones Argentina 2019
PartidosPasoGeneralesDiferencia
Frente de Todos

12.2053.938

12.473.709

267.771

Juntos por el Cambio

8.121.689

10.470.607

2.348.918

Consenso Federal

2.081.315

1.599.707

-481.608

FIT

723.147

561.214

-161.933

NOS

670.162

443.507

-226.655

Unite

550.593

382.820

-167.773

MAS

179.461

 -179.461
Frente Patriota

58.944

 -58.944
Mov de Acción Social

36.411

 -36.411
Partido Autonomista

32.722

 -32.722
Votos positivos

24.660.382

  
Blanco Nulo

882.659

399.751

-482.908

Nulo

318.009

232.208

-85.801

Cantidad de Votantes

25.861.050

26.570.378

709.328

Elaboración propia en base a: https://www.andytow.com/atlas/totalpais/2019pp.html y https://www.lanacion.com.ar/politica/mapa-resultados-elecciones-generale...

Entre las PASO y la primera vuelta de las elecciones generales, Juntos por el Cambio incrementó su caudal en más de 2 millones de votos. ¿De dónde surgieron? Aun asumiendo el escenario más que improbable de sumar: i) todos los votantes nuevos, ii) aquellos que en las PASO votaron blanco/nulo y en las generales no, iii) todos los votos que perdieron Consenso Federal, NOS y UNITE, mas aquellos partidos que no alcanzaron el 1.5 % en las PASO (excepto el MAS), y adjudicárselos al macrismo, no se llega a lo que esta fuerza sumó. Ergo, algunos votos que en las PASO fueron a las fuerzas de izquierda (FIT y MAS), en las generales fueron a Juntos por el Cambio o a otra fuerza ubicada a la derecha del espectro partidario. Esto sería inviable si el clivaje principal fuera el de izquierda-derecha, pero se corresponde con el mencionado clivaje peronismo-antiperonismo.

2. Entre los votantes de Juntos por el Cambio hay un alto componente de voto que no está motivado en razones económicas. La gestión económica del macrismo fue desastrosa. Entre 2015 y 2019 cayeron el PBI, el poder adquisitivo de los salarios y la capacidad instalada de la industria, aumentaron la inflación, el desempleo y el déficit fiscal total, la deuda externa se multiplicó, se empeoró la distribución del ingreso, etc. A pesar de esto, esta fuerza obtuvo el 40% de los votos de la población, concitando apoyo incluso entre sectores perjudicados por sus políticas. ¿Cómo entender esto?

Mi hipótesis es que una importante parte este electorado vota según lo que Murillo (2019) ha llamado voto por estatus. Es decir, más allá del desempeño económico, se vota contra la fuerza política que motoriza, o puede hacerlo, cambios políticos, económicos y sociales que amenazan el estatus de ciertos sectores. En Argentina, esta fuerza política está representada en el peronismo, el cual amenazaría ciertas posiciones sociales favorecidas al expresar cuatro insumisiones. Primero, una insumisión estatal. Con excepción del menemismo, cada vez que el peronismo estuvo en el poder el Estado alteró las relaciones económicas y de poder emergentes del “libre juego del mercado”. Segundo, la insumisión de los “de más abajo”. Con todas sus limitaciones, las políticas de los gobiernos peronistas (vuelvo a exceptuar a Menem) han alterado (material y simbólica) las relaciones de poder del statu quo más tradicional, lo que conlleva una mayor dificultad para “disciplinar” a los sectores más postergados. Tercero, en particular el kirchnerismo, promovió una insumisión de la “historia”. Se trajo a primer plano y contrastó la memoria histórica reciente (consecuencias de la década menemista, crisis de 2001), y no tan reciente (crímenes y complicidades de la última dictadura). Esto último, particularmente, sobresaltó a más de un/a ciudadano/a “bienpensante”. Por si lo anterior fuera poco, hubo una insumisión femenina; ya en los últimos 8 años del kirchnerismo fueron encabezados por una mujer nada dócil a los dictados de los sectores más patriarcales de la sociedad argentina. Estas insumisiones son las que “amenazan” el estatus de ciertos sectores, los cuales son una importante porción del electorado, están activos socialmente y tienen mucho poder de fuego económico y mediático. Y mucho, pero mucho odio.

3. El no peronismo referenciado en Juntos por el Cambio, tiene una base social relativamente homogénea, ideológicamente sólida y electoralmente es competitivo, tiene liderazgos y, como novedad, tienen un partido político que los expresa (PRO). El campo peronista es socialmente más heterogéneo, particularmente por la complejización del sector trabajador, tradicional base peronista, en las últimas décadas (hacia 2015, los extremos de esta fragmentación podrían ejemplificarse, por un lado, con aquellos que reclamaban por la eliminación del impuesto a las ganancias, y, por el otro, con el 30% de trabajadores informales). Esta mayor diversidad hace mucho más costoso el trabajo de articulación para construir una fuerza política unificada.

4. La victoria electoral del Frente de Tod@s ha sido un gran logro político y hay que valorarla (y cuidarla) como tal, más allá de que haya sido por menor diferencia que en las PASO y de lo que suponían los propios. El campo no peronista expresado en Juntos por el Cambio, previo a las elecciones, si bien enfrentaba una crisis económica de importancia, gozaba de amplios y poderosos apoyos: fuertísima protección mediática, inédito aporte de divisas extranjeras por parte del FMI mano de Trump mediante, un escenario regional favorable, adhesión de casi todo el establishment económico, condescendencia de los sectores más tradicionales del sindicalismo. Por su parte, el campo peronista venía de tres derrotas electorales (2013, 2015 y 2017) y hacía 8 años que no ganaba una elección, aun ensayando distintas estrategias. Hasta hace poco más de 5 meses, Alberto Fernández no estaba dentro del radar de los posibles candidatos (nadie lo vio venir), el Frente de Tod@s no estaba constituido y sus integrantes estaban dispersos en distintas fuerzas políticas. La enorme lucidez y humildad de CFK (la dirigente con más votos), de renunciar a la candidatura presidencial, ofrecérsela a Alberto y acompañarlo desde la vicepresidencia, cambió sustancialmente el escenario. No obstante, quedaba un largo camino por recorrer, muchas partes que unificar, muchas voluntades por convencer y muchos obstáculos por superar para llegar al triunfo del pasado domingo.

Simón ya se despertó y me hace saber que quiere otra mamadera. Mi argumento de que, como dijo Alberto, se cansaron de decirnos “no vuelven más”, pero… un día volvimos, parece no convencerlo.

Referencias

  • Torre, Juan Carlos. 2003. "Los huérfanos de la política de partidos Sobre los alcances y la naturaleza de la crisis de representación partidaria". Desarrollo Económico, vol. 42, Nº 168
  • Murillo, María Victoria. 2019. “Democracia, intereses y estatus en América Latina”. Nueva Sociedad No 282, julio-agosto de 2019.

Fotografía: Lucía Merle/Clarín.

Autor(es) del contenido

Marcelo Panero

Doctor en Ciencia Política (UNSAM). Magíster en Ciencias Sociales (FLACSO). Docente-Investigador de la Universidad Nacional de General Sarmiento. Temáticas de investigación: participación política de actores sectoriales, empresarios, sector agropecuario.

Libros relacionados

¿De qué manera impacta el proceso político comandado por los Kirchner sobre las trayectorias de politización que observamos? ¿Cómo leer los cambios en la movilización colectiva durante la "década ganada"? ...

El libro contribuye al conocimiento de la dimensión funcional del sistema partidario argentino; en la cual pueden encontrarse claramente diferenciadas dos “vidas”, fases o subsistemas, las que a su vez habría que sumar al resto de los subsistemas que surgen cuando se abordan la dimensión...

Desde una perspectiva que utiliza herramientas analíticas provenientes de la sociología política y la historia conceptual, el autor reconstruye los debates que se suscitaron en torno al concepto de democracia entre los principales partidos políticos argentinos. A partir de dicha reconstrucción,...

El "conflicto del campo" se desató luego de conocida la resolución 125 que establecía derechos de exportación móviles para cuatro cultivos (soja, maíz, trigo y girasol), dispuesta por el gobierno nacional frente a un escenario internacional de brusco incremento de sus precios. Este libro analiza...