Desvelo chileno

Desvelo chileno

11/11/2019 Fotografía de protestas en Chile (crédito: Diego Alonso)

No poder dormir es consecuencia del estado de alerta en medio de la incertidumbre. Nuestros cuerpos resentidos de lo injusto, de que los tiranos parecieran no escuchar, de que nos siguen pegando, de que ya sumamos semanas acumulando lucha, descontento, ganas de abrazar, donde las piernas se cansan y con este maldito gas que se nos impregna en los cuerpos. Es que no hay una voz que lidera y así lo hemos querido, trasversalmente, con todas nuestras edades acarreando rabia y desilusiones por quienes alguna vez supuestamente nos representaron. Ya sabemos que si no salimos a la calle, a la plaza, al pasaje, o simplemente con nuestra olla por la ventana, esto retrocede y ya hemos llegado muy lejos para aquello. Rendirse no es posible, no nos cabe en la cabeza tal idea. Es por ese impulso amoroso y ferviente de que somos el todo a punto de cambiar la estructura que nos aplasta y que hoy hacemos temblar. Las trincheras en las que estuvimos se abrieron, para entender, observar, aprender y acompañar. Y claro, siempre estarán quienes nublan y entorpecen, con su amarillo sentir y el vicio de la ignorancia e individualismo, este plan sin plan, que consiste en algo tan básico como lo es conseguir la dignidad que nos han negado por tanto tiempo.

Pensamos en el proceso constituyente que comienza, en la posibilidad que los cabildos nos acerquen a una asamblea participativa, nacional y ciudadana, que cambiemos esa Constitución que aún nos amarra. Pero por ahora, en la oscuridad de esta madrugada, la única certeza es que no queremos en unas horas, despertar a la normalidad miserable en la que vivíamos hace un mes. Y es que hoy no podemos entrar al sueño, dormir bien, pensando en que seguirán con las migajas, con esa sordera voluntaria de no tranzar en lo que se demanda con tanta justa razón. Y a punta de lumazo, balazo y gas, querrán seguir frenando nuestros pasos decididos, otro día y otro día más. Entonces quiero creer que es esta unidad del pueblo la que me cubre de esperanza hasta que cierro los párpados. Porque les juro que nada fue ni será en vano, entonces seguimos, hasta que valga la pena vivir como grita la consigna.

Nos vemos en un rato, en la calle, marchando en el sueño de un Chile mejor.

 

Fotografía: Díego Alonso

Autor(es) del contenido

Fernando Mena

Fernando Mena (Chile, 1984) es actor de teatro y cine, dramaturgo, director teatral y escritor. Como actor destaca su participación en las películas Fiesta Falsa y Andrés Lee i Escribe. Es director artístico de la compañía Teatro Virgen de Valparaíso y autor de las obras Pato Yáñez o el gesto nacional (2010), Trilogía del miedo en Chile (2010), 21/12 (2011), Alzheimer (2013), Amanda (2014, ganadora del concurso nacional "Dramaturgia del exilio" del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Chile), 15 años después (2015, adaptada al cine en 2018), Enemigo (2016), Negros (2017), entre otras. Es Licenciado en Artes Escénicas y Máster en Práctica Escénica y Cultura Visual de la Universidad Castilla-La Mancha y Museo Reina Sofía, Madrid. Con tres ediciones en su país, Hogar es su primera novela.

Libros relacionados

En los ensayos reunidos en este libro convergen reflexiones sobre la memoria política y social de Chile entre 1990 y la actualidad. Un largo periodo que recorre los tiempos de la dictadura, transición y postransición a la luz de los diferentes modos en que las políticas y las estéticas de la...

Escrita en segunda persona plena, Hogar muestra la vida de Manuel, un joven chileno de 30 años recién cumplidos, que vive entre la soledad y la rutina. A su alrededor sus conocidos de infancia y amigos cercanos van poco a poco concretando sueños y proyecciones de vida, tienen hijos y forman...