De jubilaciones y déficit fiscal | EDUVIM

De jubilaciones y déficit fiscal

De jubilaciones y déficit fiscal

En 1982, la  Asamblea General de las Naciones Unidas convocó por primera vez una Asamblea Mundial sobre el envejecimiento, con el objetivo de llevar a cabo acciones específicas en temas tales como la salud y la nutrición, la vivienda, la seguridad de ingresos y el bienestar social de esta parte de la población. Es por eso que, cada 21 de Junio, se conmemora el Día de la Ancianidad.

Para esta ocasión, la autora de Eduvim, Sol Minoldo, nos proporcionó un escrito que permite ahondar y reflexionar sobre la situación económica del país. Asimismo, es desde esta perspectiva que se establecen relaciones con el panorama del sistema de jubilaciones en el contexto actual.

De jubilaciones y déficit fiscal

Suele decirse que el sistema de jubilaciones es responsable de una parte del déficit fiscal que aqueja al Estado estos días. Ello debido a que buena parte de sus recursos no se costean con los aportes y contribuciones.

Pero lo cierto es que los recursos de Anses no financian solo prestaciones contributivas, ni tampoco sólo jubilaciones. Por ello, no debiera sorprender que se les asignen recursos fiscales por fuera de las contribuciones previsionales. Hace ya décadas que la política social cuenta con fuentes de financiamiento fiscales que se le transfieren de forma automática, habiendo dispuesto que le corresponden asignaciones específicas. Es decir, parte de la recaudación de ciertos impuestos puntuales.

Lo cierto es que un sistema social que ha adquirido compromisos para con derechos que la sociedad considera legítimos y también relevantes, de modo que asumir los esfuerzos de su financiamiento constituye parte del rol que la sociedad ha delegado en el Estado.

Si bien es cierto que en los últimos años el Estado nacional ha debido incrementar los recursos transferidos a la Anses por encima de las fuentes de financiamiento que le son específicas, también es cierto que ha perdido, desde 2016, una de sus fuentes de ingresos. Y es que desde los 90’s Se destinaba a la Anses el 15% de los impuestos coparticipables.

En 2016 comenzó a restituirse a las provincias la parte de este aporte, en el marco de un nuevo acuerdo fiscal. Si bien era imprescindible rever esta transferencia de ingresos a la Anses, realizada de manera irregular desde 2006, el nuevo pacto fiscal no abordó la cuestión de la contribución de las provincias para con los nuevos compromisos adquiridos por Anses en los últimos años. A una situación ya compleja se sumó la expansión de los gastos de Anses por la implementación del plan de reparación histórica, que supuso elevar los gastos pero sin adicionar una nueva de financiamiento. En la ley se dispuso la posibilidad de utilizar, para estos nuevos gastos corrientes, los ahorros acumulados en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS). El FGS es un fondo constituido con los ahorros acumulados durante la vigencia del sistema de AFJP, y que fue estatizado cuando el sistema privado fue desmantelado. Desde entonces el FGS ha sido capitalizado por el propio estado consiguiendo no sólo preservar el capital, sino también obtener rendimientos que adicionaron al sistema una fuente de ingresos.

Hasta ahora el gobierno no había avanzado en la liquidación de un fondo que podría constituir una reserva para evitar ajustes en tiempos de crisis, es decir, para un uso destinado a un socorro temporal. Sin embargo, en los últimos días trascendió que el acuerdo del FMI para brindar su ‘ayuda’ económica requiere el compromiso de adoptar algunas medidas para reducir el déficit, una de las cuales es la liquidación del FGS. Esta estrategia implica que el capital del FGS se irá reduciendo cada año, así como sus rendimientos. Las condiciones legales para instrumentar estas medidas ya existen, pero siempre queda la posibilidad de una respuesta política, que exija proteger los derechos que el Estado se ha comprometido a proteger.

Sol Minoldo

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