Ciencia y comunicación pública… en el placard

Ciencia y comunicación pública… en el placard

23/07/2019 Ilustración sobre comunicación científica (fuente: mundoci.net)

Recoger experiencias durante medio siglo en el sistema de Ciencia y Tecnología nacional y de otros lares, derivó en este aporte que considera los inicios del complejo espacio de la ciencia y de su comunicación, así como algunos de sus aspectos actuales, para finalizar con reflexiones sobre cuestiones aún pendientes.

En todas las culturas hay expresiones que tienen una aureola casi mística. Una de ellas, la palabra Ciencia, con el agregado en los últimos años del concepto de Divulgación, Difusión, Vulgarización… o la idea más actual de Comunicación de la Ciencia, o con un plus de valoración Comunicación ‘Pública’ de la Ciencia.

En los comienzos

La hoy denominada Ciencia y Tecnología (CyT), se desplazó por etapas marcadas por los poderes dominantes en cada época. Como consecuencia, la producción y el manejo del conocimiento fueron –y son– interdependientes con las bases socio-económico-culturales (ideología) del devenir histórico (Diamond, 1998; Moledo y Olszevicki, 2014). Este concepto también fundamenta la idea de una “Ciencia No-Neutra”, o que nunca debe pretender ser neutra, como defienden muchos epistemólogos y científicos (Rovasio, 2011, 2019). Dejando de lado los juicios de valor, una mirada amplia indica que muchos científicos transcurren su vida académica en adaptada complicidad con la ideología imperante y, casi siempre, sin plantearse la trascendencia de esta conducta ni la importancia de su ponderación.

En un contexto histórico, no parece coincidencia que el gran Leonardo da Vinci (1452-1519), además de su genio artístico, se haya destacado como inventor de muchos artilugios industriales y bélicos, bajo la protección de poderosos nobles y aristócratas de Florencia, Milán, Venecia, Roma y París. Tampoco sería casual que los trabajos de Galileo Galilei (1564-1642) sobre la dinámica, trayectoria y caída de los cuerpos, además de reflejar un afán de conocimiento puro, coincidan con la época de pleno desarrollo y fabricación de los primeros cañones y la necesidad del cálculo preciso de la potencia y la trayectoria balística necesaria para derribar los muros de los castillos (Hidalgo Cámara, 1993; Moledo y Olszevicki, 2014).

Con justa razón, Galileo es considerado un padre fundador de la Ciencia, y asimismo el primer “divulgador científico”. Además de publicar los datos de sus descubrimientos (no solamente “el relato”), también describió en detalle los métodos aplicados, defendió el rigor experimental y el razonamiento lógico. Demostró la necesaria curiosidad de querer mirar, la creatividad de su instrumental, la constancia del trabajo intenso, la libertad del pensamiento crítico apartado de las ideas dominantes y los prejuicios de la época, así como la voluntad de defender sus ideas. Pero además, se preocupó en hacer conocer sus descubrimientos a todo el mundo. El 16 de junio de 1612, escribió a un amigo sobre su último libro: “Lo he escrito en idioma vulgar porque he querido que toda persona pueda leerlo”. Lo hizo en Italiano y no en Latín, que era entonces el idioma culto (Hemleben, 1985; Moledo y Olszevicki, 2014; Núñez Centella R., 2010).

Los tiempos de aquellos pioneros magistrales y eruditos fueron asimismo los de la construcción de los cimientos del capitalismo, en gran medida por la transferencia de riquezas, sobre todo oro y plata, desde América hacia el continente europeo (Diamond, 1998; Mann, 2006).

Apreciaciones del presente

Saltando varios siglos por encima de la primera revolución industrial y del capitalismo liberal, entró al mundo el ultra-capitalismo o neoliberalismo, acompañado por otros actores sociales, entre ellos la Ciencia, los Científicos y sus Instituciones (Feld, 2015; Hurtado de Mendoza, 2010; Rovasio, 2019).

Desde entonces, en casi todos los países periféricos la formación de los científicos pasa por caminos semejantes, iniciando con un doctorado o postdoctorado en el Hemisferio Norte, la “elección” de un tema de trabajo, el regreso (o no) con un tema “exclusivo”, el desarrollo de sus investigaciones dependiendo del laboratorio extranjero, la ilusión de competencia global y la dirección de nuevos doctorandos, cerrando un círculo vicioso repetido por generaciones.

Como consecuencia de esas conductas dependientes y de la hegemonía de los países centrales, también se puede trazar un claro paralelismo entre las características básicas del neoliberalismo y su lectura en “clave de CyT” (Rovasio, 2016a; Rovasio, 2019): El Libre Mercado se equipara con la supuesta libertad de investigación; la Teoría del Derrame con el mandato de publicar muchos “papers” y el resto vendrá por añadidura; el Reduccionismo Economisista y la Tecnocracia equivalen a la superlativa ambición de “grants” y equipos de última generación…, que luego se verá para qué se usan; el Modelo de Producción hace tiempo que entró al laboratorio científico en la mejor forma de “líneas de montaje”; el Exitismo, la Meritocracia y el Individualismo es fácil de detectar en el discurso sobre lo institucional, colectivo o colaborativo, mientras sólo se piensa en el personalísimo CV; y así siguiendo con el resto de las bases neoliberales en su “versión científica” (Rovasio, 2016b; Rovasio, 2019).

Uno de los efectos de la naturalizada imposición neoliberal en el terreno de la CyT, se observa claramente –entre otros “productos”–, en las publicaciones científicas que junto con su despliegue masivo se explaya con una enorme proporción de fraude (léase o gloogléese retracted papers), en todos los países del planeta y tanto en las revistas de primer nivel como en las más elementales (Rovasio, 2019).

Y mientras tanto, ¿qué pasó en nuestro país con el pensamiento crítico y con la CyT en las últimas décadas?: En los años 1940-1950s, una aparente contradicción inaugura la “fuga de (algunos) cerebros” y el inicio de una propuesta de desarrollo científico-tecnológico-industrial vernáculo, bajo la forma de nacientes grupos que con el tiempo darían origen a importantes organismos de CyT nacional (CNEA, CONICET, INTI, INTA, etc.). En los años 1960s, la Noche de los Bastones Largos, primera fuga masiva de cerebros. En los 1970s, el Terrorismo de Estado (a la fuga se suman significativas desapariciones de cerebros). En los 1980s, un breve respiro democrático. En los 1990s, el ultra-neoliberal Ministro Cavallo manda a los científicos a “lavar los platos”. En el periodo 2003-2015s, recuperación científico-técnico-industrial con buenas expectativas de expansión al desarrollo nacional (aunque sin la necesaria profundización ideológica). En los años 2016-2019s, anulación o bloqueo de la mayor parte de las realizaciones en la década anterior, con un mayúsculo desastre del sistema de CyT y desmantelamiento de Instituciones y de Proyectos en desarrollo avanzado (Feld, 2015; Hurtado de Mendoza, 2016, 2017, 2018; Hurtado de Mendoza y Loizou, 2017; Rovasio, 2019).

Y ¿qué pasó con la comunicación social de la CyT en la región? Sobre Historia de las Ciencias se destacan obras académicas de gran relieve como, entre otras, las esenciales de Guillermo Furlong (S.J.) (1889-1974), o de José Babini (1897-1984). Más cercano en el tiempo son importantes las contribuciones de contemporáneos como Miguel de Azúa, Diego Hurtado de Mendoza y Adriana Feld. No obstante, respecto a la difusión, vulgarización, popularización o divulgación de las ciencias; es decir, la comunicación de la ciencia a la sociedad –al “gran público”–, para ser rigurosos se debería reconocer que no se avanzó mucho después de los aportes y la escuela de Leonardo Moledo (1947-2014), quien supo combinar una sólida base científico-historiográfica con una enorme capacidad de transferencia a la sociedad.

En los últimos años, y en forma coherente con los vigentes postulados neoliberales globalizados, una fuerte tendencia se orientó hacia el Mass Media Show, para el engorde de muchos pseudo-científicos y de algunos científicos que, habiendo sido “serios”, encontraron una jugosa veta para inflar su propio CV y su particular bolsillo.

En los medios masivos es frecuente encontrar desconocimiento del tema divulgado, información bajada de ignotos portales y difundida sin verificación ni espíritu crítico, errores groseros o simplificaciones extremas, con frecuencia cercanos a la pseudociencia o a libros de autoayuda, apropiados para serenar ánimos pero no para conocer mejor las ciencias.

El formato dominante se basa en lecturas o espectáculos agradables, muy aplaudidos, aunque promoviendo una forma de ignorancia y no de conocimiento. Más que fomentar el respeto por los resultados de la ciencia, se logra la admiración acrítica al “animador de turno”, que trata de convencer que “todos pueden hacer ciencia y sin esfuerzo, porque es fácil y divertido”. En vez de divulgación, es un Show Business donde predomina el divertimento, y oculta el hecho que cualquier disciplina intelectual requiere interés y pasión por conocer, compromiso en el estudio intenso, convicción de la importancia del saber, trabajo dedicado y alegría en el camino por descubrir lo que nadie aún conoce.

La ciencia no es el divertimento vacuo de una alegría irracional con sonrisa ingenua. Transformar la ciencia en un acto mágico o espectáculo light con promesa de resolver los problemas de la humanidad es una peligrosa falta de sensatez. Además, una racional y realista divulgación científica no sólo se debe dirigir al gran público, sino hacia funcionarios y políticos (mayoritariamente ignorantes en CyT), como también hacia los propios científicos, a fin de que la sociedad adquiera elementos para dialogar con científicos y funcionarios, ejerciendo su derecho como contralor (Rovasio, 2019).

Tareas aun incumplidas

En el reciente centenario de la Reforma Universitaria de 1918 se volvió a recordar una muy lúcida frase de su Manifiesto Liminar: “Los dolores que quedan son las libertades que faltan”. Y una reflexión sobre esta dolorosa declaración fue formulada 18 años más tarde por el mismo Deodoro Roca que la había formulado, al manifestar: “La Reforma fue todo lo que pudo ser hasta dar con sus límites infranqueables, pero permitió realizar un magnífico descubrimiento: sin reforma social, no puede haber Reforma Universitaria” (Roca, 1936; Rovasio, 2017, 2018; 2019). Esta relectura de Deodoro Roca permite reconocer la torpeza de gastar palabras, tinta y papel tratando de “descubrir” o de “inventar” qué clase de Educación, de Ciencia y de Tecnología son mejores si antes no se acuerda sobre qué clase de sociedad y qué país se quiere.

La situación sociocultural de la hoy denominada Educación, Ciencia y Tecnología, no son muy diferentes a las circunstancias iniciales del siglo XX. Y no es, como suele pretenderse, una historia que se repite; por el contrario, es la misma historia con diferentes actores y nuevos escenarios. Un país y una región que parecen querer seguir subordinados a los imperios, con una Educación subalterna, y con una Ciencia y Tecnología dependientes.

Cuando Deodoro Roca sostuvo que “sin reforma social no puede haber Reforma Universitaria”, había comprendido que las reformas sociales son necesarias para que el país y la región no sigan dependiendo de directivas externas, perdurando millones de chagásicos y de hambrientos, explotando las riquezas asociadas con agrotóxicos a cambio de la salud de la población; en suma, jugando a hacer CyT mientras se exportan los mejores cerebros, con poca posibilidad de retorno. Mientras dominen las directivas neoliberales con el eufemismo de ciencia internacionalizada y se sigan desarrollando investigaciones con criterios de elección y controles de calidad importados –tanto en Educación como en Ciencias– continuará la indiferencia hacia la sociedad. Mientras se siga desperdiciando un precioso tiempo copiando o parafraseando investigaciones científicas de escaso valor genuino para nuestra sociedad, seguirá la distracción de los papers, journals e impact factors y, para regocijo del primer mundo, no se pensará con seriedad en lo más conveniente para el país y para la región.

¿Se debe producir conocimientos para una “anónima” ciencia globalizada? ¿…obedecer a grupos de poder que imponen la ciencia neoliberal? ¿…aceptar sin críticas ni condiciones los “apoyos” económicos de agencias transnacionales? ¿…enviar hacia el Norte la mano de obra barata de nuestros mejores profesionales? ¿Qué Educación, Ciencia y Tecnología queremos? ¿En qué país las queremos? Muchas preguntas con respuestas aún pendientes. Y es claro que no habrá respuestas sin el compromiso genuino de los científicos y una coherente comunicación de la ciencia (Rovasio, 2019).

 

Este trabajo, con algunas modificaciones, fue presentado en las II° Jornadas de Jóvenes Investigadores en Comunicación. CIPECO (FCC, UNC). 25-26 de abril de 2019.

Referencias

  • Diamond, J. (1998). Armas, gérmenes y acero. Madrid: Editorial Debate.
  • Feld, A. (2015). Ciencia y política(s) en la Argentina, 1943-1983. Bernal (Prov. Buenos Aires): Editorial Universidad Nacional de Quilmes.
  • Hemleben, J. (1985). Galileo. Salvat Editores. Barcelona.
  • Hidalgo Cámara, E. (1993). Galileanos contra corriente: Franfois Blondel y L'art de jetter les bombes (1683). Endoxcu Series Filosóflcas. N 1: 373-391. UNED. Madrid.
  • Hurtado de Mendoza, D. (2010). La ciencia Argentina: Un proyecto inconcluso: 1930-2000. Buenos Aires: Edhasa.
  • Hurtado de Mendoza, D. (2016). El recorte en el CONICET. ¿Ciencia para qué? Revista Anfibia (UNSM). * http://www.revistaanfibia.com/ensayo/ciencia-para-que/
  • Hurtado de Mendoza, D. (2017). Actualidad de ARSAT. (Entrevista). Radio Cut. * https://radiocut.fm/audiocut/actualidad-de-arsat-entrevista-a-diego-hurt...
  • Hurtado de Mendoza, D. (2018). El INTI es un espejo de los ciclos de la economía argentina. (Entrevista) Revista Bordes. * http://revistabordes.com.ar/cyt-el-inti-es-un-espejo-de-los-ciclos-de-la...
  • Hurtado de Mendoza, D. y Loizou N. (2017). Cielos abiertos versus sector estratégico: las comunicaciones satelitales en Argentina, 1989-2017. * http://alternativaenpapel.com.ar/2017/11/11/cielos-abiertos-versus-secto...
  • Mann, Ch. C. (2013). 1493: Una nueva historia del mundo después de Colón. Katz Editores. Buenos Aires.
  • Moledo, L. y Olszevicki, N. (2014). Historia de las ideas científicas. De Tales de Mileto a la Máquina de Dios. Buenos Aires: Editorial Planeta.
  • Núñez Centella R. (2010). Galileo, pionero de la divulgación científica. * https://elpais.com/ sociedad/2010/03/30/actualidad/1269900010_850215.html
  • Roca, D. (1936). Encuesta desde su periódico Flecha, Número 14, del 15 de junio de 1936 (Córdoba).
  • Rovasio, RA. (2011). ¿Ciencia Neutra? Ladran, Sancho. Diario la Voz del Interior (Córdoba) 05-12-2015. * http://www.lavoz.com.ar/opinion/ciencia-neutra-ladran-sancho
  • Rovasio, R.A. (2016a). Ciencia y Tecnología Argentina: ¿Sagrada Familia Laica? Deodoro, Gaceta de Crítica y Cultura, Universidad Nacional de Córdoba. * http://deodoro.unc. edu.ar/2016/07/13/ciencia-y-tecnologia-argentina-sagrada-familia-laica/
  • Rovasio, R.A. (2016b). Ciencia y tecnología: ayer, hoy y ¿mañana? Diario La Voz del Interior (Córdoba) 22-01-16. * http://www.lavoz.com.ar/opinion/ciencia-y-tecnologia-ayer-hoy-y-manana.
  • Rovasio, R.A. (2017). Una libertad menos y una vergüenza más. Diario La Voz del Interior (Córdoba) 11-03-17. * http://www.lavoz.com.ar/opinion/una-libertad-menos-y-una-verguenza-mas.
  • Rovasio, R.A. (2018). La ciencia en tiempos de difíciles reformas. Diario la Voz del Interior (Córdoba). 18-06-2018. * http://www.lavoz.com.ar/opinion/la-ciencia-en-tiempos-de-dificiles-reformas.
  • Rovasio, R.A. (2019). [En prensa]. “Ciencia y tecnología en tiempos difíciles: De la ‘ciencia pura’ a la ‘ciencia neoliberal’ ”. Editoriales Eduvim y de la Universidad Nacional de Córdoba. [Trabajo Final de la Especialidad: Comunicación Pública de la Ciencia y Periodismo Científico. FAMAF y FCC. (2019). Universidad Nacional de Córdoba. Argentina].

Autor(es) del contenido

Roberto Rovasio

Profesor Emérito de la Univerisdad Nacional de Córdoba. Ex Investigador Principal (CONICET).

Médico, Doctor en Medicina, Técnico de Laboratorio, (UNC). Docteur d’Université, Paris Nord-XIII, Francia. Ex Director del Centro de Biología Celular y Molecular, FCEFN, UNC, Argentina.