Adriana Delgado sobre Julio Paredes

Adriana Delgado sobre Julio Paredes

01/10/2021

La coordinadora de Ediciones de la editorial de la Universidad de los Andes, (UniAndes), Adriana Delgado recordó a Julio Paredes en un hermoso texto, hoy a un mes de su partida. Te invitamos a leerlo de manera completa y aprovechamos la oportunidad para invitarte a escuchar un fragmento de su entrevista en nuestro Podcast Eduvim te invita a leer.
 

Julio era un caleidoscopio: un hombre de muchas facetas, y me corresponde a mí, parece, hablar de la laboral. Cuatro minutos es poco para dar cuenta de lo que fue trabajar con él ocho años, lo que duró su dirección editorial en Los Andes. Con Julio, Ediciones Uniandes se transformó: pasó de ser una editorial universitaria que solo publicaba a los profesores de la universidad a ser una que dialoga con el mundo, que cree en romper con la endogamia y abrir las puertas para que el conocimiento circule en ambas vías, de adentro hacia afuera y viceversa; que cree en la colaboración entre editoriales hermanas, tanto colombianas como internacionales. Julio creía que la unión hace la fuerza. Durante su gestión, Ediciones Uniandes se afianzó como referente en el medio editorial académico universitario y aumentó la visibilidad de las publicaciones de la universidad.

Julio promovió siempre la reflexión y la discusión sobre el papel que desempeña el editor académico universitario en América Latina como figura fundamental en la consolidación de un proyecto editorial en este ámbito. Tenía muchos intereses y en su cabeza se cristalizaba día a día su concepto de editorial universitaria, la función que creía que debía cumplir, tanto dentro de la universidad como en el contexto de la sociedad. Una de sus fortalezas, creo yo, es que era un hombre abierto y permeable que no le temía a revaluar y replantear sus propias ideas cuando se encontraba con otras maneras distintas a las suyas que lo complementaban o cuestionaban. De allí su riqueza. De allí y de sus múltiples lecturas, porque Julio era, como todos sabemos, un lector voraz, omnímodo, que podía leer con igual interés y arrobamiento un ensayo de Derrida sobre arte que un poema de Cote Lamus. La lectura permeaba todo su trabajo y, me atrevo a decir, quizás toda su vida.

Tres de sus principales intereses eran hacer escuela, profesionalizar la editorial y recoger su memoria. Para esto, por ejemplo, fomentó la edición de un catálogo histórico, que publicamos el año pasado, con motivo del cuadragésimo aniversario de Ediciones Uniandes. Desde que llegó en aquel septiembre del 2013, quiso poner orden en casa, que las cosas se hicieran siguiendo un procedimiento uniforme y trazable, que el tras bambalinas tuviera una coherencia y una estructura clara para cuando hubiera un relevo. Construyó sobre la obra de su antecesor, se apuntaló en ese terreno fértil que encontró, se trazó un objetivo y hacia allá encaminó todos sus esfuerzos, apoyándose en su equipo de trabajo: un grupo de personas a quienes nos enseñó a poner a un lado nuestras diferencias y ser un frente común para ayudar a construir el catálogo editorial con el que cuenta Los Andes hoy. Esa era otra de sus fortalezas: promovió en su equipo el trabajo comprometido y responsable, independiente; logró que cada uno de nosotros se entendiera como una pieza del engranaje, todos iguales de importantes, y que aprendiéramos a desempeñar nuestra labor sin necesidad de un panóptico. Julio era un hombre que confiaba. Confiaba en las personas. Daba segundas oportunidades. Escuchaba. Era un jefe justo y ecuánime. Era paciente y gentil, respetuoso. Son muchos los aspectos que componen la labor de un jefe, Julio combinaba el rigor profesional con calidades humanas. Era entusiasta a la hora de proponer proyectos nuevos, se apasionaba y obsesionaba con algunos. Fue un privilegio trabajar con él, compartir su amor por los libros y ver con él los mundos posibles, las múltiples posibilidades.

Julio también tenía alma de profesor. Pensaba que había que entrenar a la gente joven interesada en temas editoriales, creía en la educación, en la pedagogía, en abrirle un espacio para que empezara a trabajar. Tenía la idea de que nos convirtiéramos en una escuela de correctores, de editores, para lo cual comenzamos una colección de guías y manuales que están en acceso abierto, disponibles para cualquier persona interesada en el mundo editorial. Son varios sus logros al frente de Ediciones Uniandes, por los cuales será recordado.

Para finalizar solo me resta decir que lo vamos a echar mucho de menos. Yo, personalmente, le guardo muchísimo cariño y enorme gratitud. Me siento muy afortunada de haber tenido la oportunidad de conocerlo y trabajar con él. Aunque la diferencia de edad entre los dos no era tan grande, he tenido estos días una profunda sensación de orfandad, de conversaciones truncas, de haber perdido un amigo.

Adriana Delgado

Coordinadora editorial, Ediciones Uniandes

Autor(es) del contenido

Equipo de Comunicación, Prensa y Mkt.

El área de comunicación de Eduvim se compone de profesionales que desarrollan estrategias y productos comunicacionales para la editorial y otras unidades del Grupo Eduvim.

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