Temporal - Narrativa del bicentenario

Esta Colección, dirigida por el escritor Hernán Arias, busca realizar una panorámica de las narrativas de autores argentinos noveles. Como su nombre lo indica, es una colección “temporal”. Se sitúa en un momento bien preciso: el bicentenario, entre décadas de un nuevo milenio. Y en esa temporalidad, busca correr el velo que cubre la emergencia de una poderosa generación de narradores argentinos que se dispone a relevar a sus padres sin proponerse ningún parricidio. Es, entonces, una apuesta editorial por descubrir el juego de una sucesión: una trama de palabras que busca forjar una nueva temporalidad narrativa.

Soja en las banquinas

“Andy regresa al pueblo tras diecinueve años de recorrer el continente vendiendo artesanías.

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Medianera

En un mundo en el que una empresa de teléfonos celulares ejerce una tiranía difusa, en el que en casi todas las casas hay celdas y casi todos los vecinos son carceleros, en el que el principal entretenimiento son las luchas entre presos y animales, en el que pasan muchas cosas en los sótanos, en

Inicio

Inicio relata el comienzo de una relación sentimental entre D. y H.Pero más que eso, se trata de una sagaz observación que D. hace de sí misma: una madre soltera de casi 30 años. Con una prosa contundente, la narración acompaña a D. en sus encuentros y desencuentros con H.

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Chicos que vuelven

Mechi es empleada del Centro de Gestión y Participación de Parque Chacabuco, y debe mantener y actualizar el archivo de chicos perdidos y desaparecidos en la ciudad de Buenos Aires.

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Hiroshima

Micky quería estudiar filosofía, pero, por sugerencia de su hermano, estudió Bellas Artes y se convirtió en tatuador. Trabajó como empleado hasta que pudo abrir su propio local y darle trabajo a un amigo. Ahí conoció a Mariana, tatuándole una estrella de cinco puntas en el cuello.

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Doble crimen

La cita que abre Doble Crimen, de Ariel Magnus, y que pertenece a Edgar Allan Poe, asegura que “el saber más importante” es “invariablemente superficial”.

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La moza

“Nunca voy a entender por qué después de tantas idas y vueltas, de más de un mes de tratar el tema, de algunas noches de hablar hasta la madrugada y de cruzar llamadas telefónicas a horarios insólitos del día, una mañana, sin hacer un gesto para demostrar qué se la pasaba por la cabeza, así nomás

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