Los del 'lado de la muerte'

Los del 'lado de la muerte'

El periodista Leonardo Rossi(*), autor de Córdoba respira lucha, nos acerca su opinión sobre la represión en Villa Mascardi, que terminó con la vida de un joven mapuche.

 

Hablan de ‘terroristas’ a los que ni se gastan en plantarles pruebas. Con que sus escribas los estigmaticen ya alcanza para que opines preocupado por el tema. Hablan de ‘enfrentamientos armados’ en los que los heridos y muertos son de un solo grupo; y las mujeres, niñas y niños detenidos “algo mal estarían haciendo”. Hablan de comunidades invasoras, aunque tengan un arraigo en ese territorio, que a contramano de nuestras realidades auto-destructivas promueven una profunda defensa de la vida, de la que ni siquiera tienes la capacidad de imaginar, menos pensarla, e imposibilidad absoluta de sentirla. Hablan de afectaciones a empresarios, al turismo, a las inversiones, al desarrollo, a la Argentina Moderna que merecemos. Y si para eso hace falta un plan de muerte, ahí está ejecutado, y ya sos parte…con tu celebración del orden y tu selectiva lectura de la historia, no dudes, abrazás ‘el lado de la muerte’.

 

Por su parte, el colectivo de investigación ‘Cuerpos y territorios en el siglo XXI’ (CITCA-CONICET), el cual también integra Rossi, declaró esta mañana: "Expresamos nuestro repudio y manifestamos preocupación frente a la escalada represiva encabezada por fuerzas federales contra comunidades indígenas, centrada el último tiempo en la persecución de la Nación Mapuche. La muerte de Santiago Maldonado en el marco de un operativo de represión en Cushamen, sin orden judicial, y el reciente asesinato de Rafael Nahuel en el Lof Lafken Winkul Mapu ponen de relieve la larga historia genocida que pesa sobre los pueblos originarios que habitan el actual territorio del Estado argentino. La instalación por parte de las máximas autoridades políticas y por voceros de medios masivos de comunicación acerca de un “enemigo interno” y de facciones “terroristas” que estarían personificadas en comuneros mapuches ha sido el sustrato discursivo que habilitó de un tiempo a esta parte un sistemático plan de violencia, anunciado en documentos oficiales y en discursos públicos, y ejecutado por el brazo armado del Estado. La inversión de la carga de la prueba, la culpabilidad de antemano de los habitantes de estos territorios de supuestos hechos de violencia, tal como insistentemente expresan autoridades nacionales, provinciales y el periodismo hegemónico, no hace más que legitimar el actuar represivo con el consecuente saldo de muertos, heridos y afecciones de largo alcance en términos emocionales para estos colectivos, en primera instancia, y para la sociedad toda de modo ampliado. No tenemos duda que la resolución armada de este tipo de situaciones por parte del gobierno y sectores del Poder Judicial no pueden más que operar de forma lesiva en el intento de alcanzar sociedades más dignas, hermanadas con la paz; más bien por el contrario, abonan la utilización de la violencia física como herramienta válida, incluso al habilitar “el episodio de la muerte” del otro de ser necesario. Esta acción que busca reiteradamente eliminar las semillas de comunidad que disputan sentidos al Capital, a lo largo y ancho de toda nuestramérica, toma características particulares, contextuales, en cada “foco de conflicto” registrado en nuestro país. Si en términos de legalidad quisiera abordarse la conflictividad en torno a la tenencia de la tierra, la legislación nacional y convenios internacionales a los que el país suscribe, el 169 de la OIT por caso, ofrecen una batería de recursos institucionales al alcance del Estado para al menos brindar un marco de diálogo como vía alternativa ante la decisión político-judicial de la represión. A su vez, la recientemente prorrogada ley 26.160, garantiza la permanencia en los territorios por parte de las comunidades indígenas y suspende todo tipo de procesos que involucrasen desalojos y/o la exigencia de desocupar las tierras hasta no completarse el relevamiento de las comunidades y naciones originarias existentes en el estado argentino. De más está decir que dicho relevamiento no se ha completado luego de 11 años de haber sido sancionada dicha ley. Dentro de este marco de irregularidades, se suma la instalación mediática-política discursiva sobre la exotización y el extrañamiento que nos remontan al siglo XV y la llegada de la “civilización” a nuestro continente: la idea de un ‘otro’ ajeno a una supuesta homogénea identidad nacional, cuasi un ‘invasor’ que carece de posibilidad de ser autónomo en el territorio nacional, y que estaría poniendo en jaque la estabilidad social del país. Esta discursividad sólo puede sostenerse en un absoluto e intencional desconocimiento de la historia y cultura de los pueblos originarios y del mismo proceso de creación del estado-nación argentino, que tan bien refleja amplia bibliografía y trabajos de carácter científico, como así también y principalmente la historia oral y la misma realidad territorial de las comunidades. En paralelo, observamos que mediante decretos, resoluciones e intencionales omisiones regulatorias existe la firme decisión de profundizar de modo exponencial problemáticas estructurales que no harán más que intensificar la conflictividad en los territorios donde familias campesinas e indígenas entienden que existen otras prácticas, sentires y pensares en relación con la tierra, fuente de primaria de que posibilita la reproducción de la vida. La promoción decidida de la extranjería de tierras a manos de grandes capitales trasnacionales, la venia para con el capital concentrado del ‘agronegocio’ y la mega-minería’ mediante flexibilizaciones para el sector, la intensificación de una matriz energética que necesariamente avanza sobre ‘zonas de sacrificios’ (ecológico y humano) son algunos ejemplos de una matriz que presiona sobre las tierras-cuerpos originarias sembrando conflictividad. Allí donde existe resistencia, como queda a la vista y es revalidado en el discurso gubernamental, habrá represión y si es necesario, muerte. Por el contrario, allí donde existimos, resistimos… allí y aquí estamos y estaremos con nuestros cuerpos defendiendo el territorio. Nuestras luchas se tejen sin fronteras; la lucha mapuche es hermana de la lucha de nuestros pueblos… “Territorios para la vida, no para las empresas”.

 

*Leonardo Rossi. Nació en San Fernando del Valle de Catamarca en 1987. Creció y obtuvo su formación primaria, media y universitaria en el sur del conurbano bonaerense. Es licenciado en comunicación social por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Desde sus primeras investigaciones periodísticas buscó indagar en torno a las problemáticas campesinas e indígenas. A través de una pasantía en el diario Página 12 comenzó a profundizar en estos temas, con los que continúa ligado hasta el presente. Escribió artículos para medios gráficos como la revista Acción, THC, NAN, El Cruce (UNLZ), Hoy Día Córdoba, El Argentino (Córdoba), Latein Amerika (Alemania) y Sudlink (Alemania), entre otros. Además sus textos han sido publicados en numerosos sitios web que visibilizan los impactos sociales, sanitarios y ambientales de los llamados “agronegocios”. Desde 2013 está radicado en Colonia Caroya, en el norte cordobés.

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