La poesía del hombre

La poesía del hombre

Reseña de Lengua viva, poesía reunida 1968-1993​, de Rodolfo Alonso, en la revista especializada Hablar de Poesía.

 

La poesía del hombre | Por Franco Bordino 

Estilísticamente, la poesía de Rodolfo Alonso resulta inclasificable. En su poesía reunida, sin diferencia de años y de una página a la otra se suceden breves aforismos de expresión compacta y poemas largos en los que abundan las repeticiones y las enumeraciones relajadas, poemas clásicos en los que pueden silabearse heptasílabos, endecasílabos y alejandrinos flagrantes y poemas vanguardistas que prescinden de la métrica, de los signos de puntuación y a veces hasta de la gramática. Las influencias de Alonso son muchas y notorias, pero, a mi juicio, todas respetables. La más decisiva sea tal vez la de los surrealistas (al que más se parece Alonso es a Prévert –también, estilísticamente politécnico; al igual que él, de expresión sencilla y temática popular). Sus influencias no son ningún secreto: en la obra poética de Alonso abundan las dedicatorias y los homenajes a escritores de todos los tiempos y de todas las regiones (también a cantores populares). Es que, en sus heteróclitas páginas, la poesía en cuanto arte literario pareciera ser un juego ajeno –el juego de los grandes, que Alonso ensaya con devoción y humildad–, mientras que su verdadero juego –el de nuestro poeta– pareciera ser, en cambio, uno más urgente y próximo, quizás, uno que en absoluto es un juego: me refiero al juego de la vida misma. Muchos poetas se encuentran en este volumen, pero detrás de todos ellos se siente (y ésta es su principal virtud) el corazón de un sólo hombre. Sin conocerlo personalmente, hablaré del hombre que dejan entrever los poemas de Lengua viva; hablaré de los temas y de los sentimientos en que redundan sus páginas y del microcosmos personal que éstos delinean. La poesía de Alonso, por su variedad formal, es lúdica y modesta. Su tono es sencillo y directo como el de la canción popular; en sus poemas siempre hay un tema, un sentimiento, algo preciso que decir: la escena idílica, la oda familiar, el himno a la patria, el homenaje al poeta querido, la intuición del propio destino o su reconocimiento en el destino ajeno. Estos son algunos de sus temas más frecuentes. Su claridad expresiva armoniza con la solidaridad humana que declaman muchos de sus poemas. Si bien estos acusan la insatisfacción del poeta por la situación en que ha venido a parar el hombre contemporáneo (la que no dudan en calificar de “barbarie”), resulta completamente ajena a ellos la ira de los profetas. Todos los poemas de Lengua viva barruntan el tono de la compasión, de la esperanza y del amor al hombre. Estas notas humanas son lo más apreciable de la poesía de Alonso.

 

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Rodolfo Alonso, poeta verdadero, nombra lo que no tiene nombre todavía. Su poesía crece a la intemperie de lo que va a venir y está llena de hombres y de mujeres: le duelen “las cadenas/las manos de los otros”. Ve la palabra ajena y la alberga, la transforma, la calcina para devolverla limpia al otro.

El uso de la palabra reúne seis libros de poemas publicados entre 1956 y 1983, etapa fundamental en la producción poética de Rodolfo Alonso. Este volumen viene a continuar con la tarea editorial iniciada con Lengua viva (poesía reunida 1968-1993), se trata de volúmenes que no respetan la cronología de las publicaciones originales, y que han sido compilados por el mismo autor, una de las voces fundamentales de la poesía argentina de todos los tiempos.

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