Entrevista a Raúl Rodriguez autor de "Los inicios de la Escuela de Frankfurt"

Entrevista a Raúl Rodriguez autor de "Los inicios de la Escuela de Frankfurt"

¿Podría contarnos cuál fue la motivación y el camino que lo llevaron a trabajar en este libro?

Mi formación en filosofía en los años setenta, en Tucumán, estuvo atravesada por el materialismo histórico tanto en términos teóricos como prácticos políticos. Más allá de mi adscripción política siempre he pensado que el materialismo histórico era una perspectiva filosófica y sociológica que se traducía en términos políticos y que tenía dentro de sí misma el núcleo de una energía vital capaz de generar puntos de vista sobre la dinámica de la realidad. Nunca pensé que los clásicos del marxismo leninismo puedan ser tomados cono autores de doctrinas proféticas que todo lo habían previsto, sino, más bien, que debía rescatarse en ellos esa fuerza y originalidad para escrutar la realidad contemporánea y descubrir como traducían en teoría “el malestar de una época”, con un potencial relevante para interpretar y construir realidades cambiantes en función de circunstancias que excedían las mismas ilusiones y mejores deseos. La implosión de los estados socialista forjados después de la II Guerra Mundial tras la autodisolución de la URSS, a fines de los años noventa, generó un desafío teórico en el mundo intelectual que invitaba a la autorreflexión crítica; reconocer la permanente necesidad de transformación que se plantean las sociedades, como actos de la humanidad, pero, también, la crisis de las teorías sociales y políticas cuando a estas se las toman como si fueran revelaciones seculares. Ellas tienen sus límites por su origen de época y esto, así, se refleja en su fuerza interpretativa, explicativa y aplicativa. Todo un problema epistemológico del que no escapa el marxismo que fue, al mismo tiempo que filosofía, el sustento de las más grandes transformaciones del siglo XX en todos los continentes. En tales circunstancias de desconcierto frente a la crisis inesperada del campo socialista europeo, algunos no planteamos desandar caminos y emprender una relectura de las interpretaciones del marxismo que se habían producido a principios del siglo XX y que en muchos casos habían sido esfumadas en la historia misma del marxismo, por ejemplo, Rosa Luxemburgo, el austro-marxismo, Antonio Gramsci, Juan Carlos Mariátegui, Tran Duc Taho y, hasta el mismo Lukács, entre otros. También incursionamos en nuevas lecturas tales como las del marxismo analítico. Si bien en 1989 yo ya había retornado de mis estudios en Frankfurt luego de una intensa estadía de casi tres años. Haber asistido a las clases de Jürgen Habermas en esa universidad en 1983 no despertó tanto mi interés en sus planteos como luego sí lo fue con la debacle del campo socialista europeo. Pues Habermas era un pensador que se había planteado, en un primer momento, una relectura del marxismo y una perspectiva teórica crítica frente al devenir de la Escuela de Frankfurt en la línea de Adorno y Horkheimer. Aquel curso al que asistí corresponde a la temática que Habermas publica como libro bajo el título El Discurso Filosófico de la Modernidad en 1985. Las necesidades de ver ese anclaje del materialismo histórico con los inicios de la Escuela de Frankfurt me llevaron a estas lecturas y traducciones de los documentos iniciales. Fundamentalmente, mostrar que el espíritu que alentaba a los impulsores de aquel proyecto del Instituto de Investigación Social era articular la filosofía, la teoría social, sociología y política, en un momento de grandes transformaciones políticas y sociales tales como las que sucedieron en la Primera Guerra Mundial y después de ella, con la Revolución Rusa, que este año cumple cien años, y las revoluciones obreras que se dan en la Europa de las primeras décadas, tanto la República Española como la República de Weimer, antes del ascenso del nazismo, fascismo y franquismo. Poner la teoría al servicio de la interpretación del latido de una realidad acuciante fue el ejemplo que nos brinda, en primer lugar, las tareas que se impuso el Instituto de Investigación Social que, si bien se inicia en 1923 con la denominada “Primera semana de estudios marxistas”, formalmente será en 1924 cuando se inaugura en el ámbito de la Universidad de Frankfurt. Esto también, en segundo lugar, es ejemplo de cómo una teoría o perspectiva surge con originalidad y fortaleza, cuando ella no es la mera repetición de autores reconocidos, sino cuando es necesidad reflexiva del mundo que vivimos. Esto se puede ver claramente en los sumarios de los temas que ellos tratan en cada número de las publicaciones institucionales.

¿Cuál es su relación con la Escuela de Frankfurt?

Más allá de algunas lecturas de Herbert Marcuse que las hice como estudiante y crítico de sus planteos, cuando entré a fines de los años ochenta, por las razones antes descriptas, en la relectura de quienes habían centrado atención en el marxismo, volví mi atención hacia Habermas y, en particular, a su interés por reivindicar el perfil marxista de comienzos del trabajo del Instituto de Investigación Social. Desde Habermas comencé mis lecturas de los autores más reconocidos de la Escuela de Frankfurt como también, por Habermas, me acerqué a Helmut Dubiel y Axel Honneth que, para entonces, cuando estuve en la Universidad de Frankfurt en 1983 y 1984, ellos eran sus colaboradores. Otro hecho fortuito me acercó a la Escuela de Frankfurt. Ya radicado en Córdoba en 1986, por un intercambio de cartas de entonces, un colega de Alemania Democrática, cuando aún no había sido disuelta la RDA, me solicitó colaboración para encontrar en los archivos de la UNC documentos sobre la presencia de Alfons Goldschmidt en Córdoba. Este era un teórico del materialismo histórico y de la economía marxista que, vaya mi sorpresa, a través de la documentación que encontré resultó ser un profesor invitado por la UNC en 1918 luego de la Reforma Universitaria. Goldschmidt daba así la primera cátedra de economía marxista en esta Universidad, escribió un libro sobre Argentina, y su historia personal siguió, luego, en México vinculándose con el director de cine soviético Sergei Eisenstein colaborando en el argumento del inconcluso film ¡Que Viva México! Pues bien, este hallazgo orientado por un colega desde la RDA, como intercambio, me permitió recibir copias de un archivo de la RDA con el texto de Félix Weil que en este libro traducimos: El movimiento obrero en Argentina. Una contribución a su historia. Mi interés al principio era reconstruir la biografía intelectual de Félix Weil, pero no me fue fácil conseguir todo el material necesario que estaba desperdigado en archivos de distintas universidades. Pero, sinceramente, y como le expresé al profesor Mario Rapoport, qué él haya logrado reconstruir esa biografía intelectual de Félix Weil con su libro “Bolchevique de salón” ha colmado mis expectativas personales. La poca documentación que yo había recolectado de la Biblioteca de la Universidad de Harvard finalmente la he compartido, también, con otro joven investigador alemán de la Universidad de Frankfurt que en 2015 centró sus indagaciones en los momentos iniciáticos de Horkheimer junto al Instituto de Investigación Social.

¿Qué encontrará en este libro el lector especializado?

Creo que podrán notar con evidencia el cambio temático y de orientación que va sufriendo el Instituto en manos de Adorno, Horkheimer y Pollock Es notable ese deslizamiento hacia posiciones más especulativas que van desde el involucramiento político-social hacia una asunción de una forma de la política desvitalizada y que los pone a distancia (a mi entender, a buen resguardado) de los compromisos de época. No es casual que Horkheimer haya evitado la reedición de estos números de la revista del Instituto cuando regresó a Alemania luego de la Segunda Guerra Mundial y que hubiese sentido como un riesgo la presencia inquisidora de Habermas, cuando era ayudante de Adorno, y analizaba el marxismo de la primera época del Instituto. Este trabajo no cierra una reflexión sino invita a los investigadores a reflexionar sobre la forja de su propia teoría y, en el caso particular de la Escuela de Frankfurt, trascender a los comentaristas sobre ella; arriesgarse a traducir y leer la gran obra que ellos nos legaron y que en gran parte no está en castellano.

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La denominada Escuela de Frankfurt se identifica con el Instituto de Investigación Social fundado en 1924, que hasta hoy continúa sus tareas en la universidad de esta ciudad alemana; y también se relaciona a esta escuela con la Teoría Crítica. Aquí, sin entrar en los debates historiográficos y análisis teóricos en torno a estas relaciones, se reproducen el Discurso solemne enunciado por Carl Grünberg en el acto de inauguración del instituto el 24 de junio de 1924; el texto de Félix Weil: "El movimiento obrero en Argentina.

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